Qué me llevo al hospital

Cuando se acerca el momento tienes que prepararte. Algunas organizamos la bolsa siete meses antes del nacimiento del bebé. Otras esperan hasta el momento de la primera sensación de parto. Sea como fuere ya que, desgraciadamente, lo de dar a luz en casa es cada vez más complicado, a la hora del ir al hospital necesitas una bolsa. Y qué meto yo en la bolsa, te dirás. El hospital te dará una lista que pareciera hecha crípticamente. Sabes para lo que sirven muchas de las cosas que te piden pero hay otras que…por ejemplo, que te lleves vaselina me dijeron a mí. Mi imaginación saltó desbordada y mi chico tuvo que frenarme. A veces sólo en el hospital saben las razones de por qué te piden ciertas cosas. A los hospitales en general les encantan los secretos. Alimentan su estatus de autoridad en la materia y te dejan un poco a sus pies. Hay una película excelente de los Monty Python llamada “El Secreto de la Vida” (The Meaning of Life) donde sale una mujer parturienta preguntando a los ginecólogos que la atienden “¿y yo que tengo que hacer?” a lo que los médicos responden “usted nada, señora, que no está cualificada”. Pero de esto hablaremos largo y tendido más adelante. De momento sigamos con la bolsa.

Importante: muchos camisones o camisetas para ti si el hospital no te los da, sujetadores para la lactancia, muchas muchas braguitas si puedes desechables pues mejor, ropa de cambio para tu bebé, y artículos de aseo, tales como discos antigoteo para los pechos o como las famosas megacompresas de maternidad que le ponen a una los pelos como escarpias cuando las ve por primera vez. No son muy buenas en cuanto a tecnología (las deben haber diseñado hombres) pero hacen su función. Para el parto ten preparado tu camisón o camiseta preferidos eso sí despídete de ellos, los vas a usar para el trabajo de parto que es eso, trabajo, sudarás y desgastarás las prendas como cuando te das un buen revolcón, pero al fin de al cabo para eso está la ropa, ¿no? para usarla. Pues eso. Llévate unos calcetines porque a veces durante el parto se quedan los pies fríos y unas manoplitas para el bebé que lo primero que descubrirá después de tí y su papá será el maravilloso mundo de sus uñas y los surcos que estás dejan en su cara y cuerpo. Bromas aparte el pobre bebé nunca ha usado sus manos antes y es normal. No podrás cortarle las uñas porque son tan finas todavía que se doblan al pasar la tijera. Una enfermera me aconsejó morderle las uñas al bebé. Si te atreves parece que eso no es malo. Intenta no hacerlo delante de tu suegra por si acaso levanta rencillas.

Mete en la bolsa los elementos indispensables para el romance: música, aromas, alguna foto…el parto es muy sexual y sensual, necesitas sentirte como en casa. Lo normal es que no te dejen usar nada de lo que lleves pero a lo mejor tienes suerte y puedes disfrutarlo. La bolsa al final te quedará como una especie de maleta de mano. Si se te olvida algo no sufras: recuerda que para parir sólo necesitas tu cuerpo y a tu bebé. Lo demás es para ayudarte y decorarte el momento, aunque pronto descubrirás que no le hace falta ornamentos. Algunas mujeres echan libros, revistas, etc. para el postparto. Los bebés crecen muy deprisa. ¡¡Disfruta de ellos mientras se dejan acurrucar!! Si tienes tiempo es mejor que eches lápiz y papel y escribas un diario, sobre el parto, sobre el bebé, sobre cómo te sientes. Te ayudará mucho después y te servirá el resto de tu vida.

Y ¡¡ponle tu nombre y teléfono a la bolsa!! por si acaso…

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