Y el parto… ¿duele?

El embarazo está organizado en trimestres. Te he hablado del primero en “Estoy embarazada” que en resumen es una especie que “ni chicha ni limoná”: un médico ha certificado que tienes un bebé en el vientre pero ni lo notas ni lo notan. En el segundo trimestre es cuando la tripita empieza a crecer y es entonces cuando todos lo vivimos con más intensidad. Vas paseando por la calle con una seguridad que no habías tenido hasta ahora, te sientes invencible, poderosa, en consonancia con la naturaleza. Puedes tener alguna molestia, tu útero se va haciendo más grande, lees todos los libros sobre embarazo que pasan por tus manos, disfrutas de tu vigorosa melena y tu cutis estupendo. Tienes olvidos frecuentes que antes no tenías pero sabes que es el embarazo, de hecho todo lo que te pasa se lo puedes achacar al embarazo así que lo dejas estar.
El tercer trimestre te va acercando al momento, al bebé, porque es que resulta que hay un bebé. Escuchas todas las historias que puedes sobre partos y esto te acerca al concurso “el horroroso mundo del dolor en el paritorio” hay mujeres que disfrutan con este concurso y te cuentan lo doloroso que es, que el suyo siempre fue el peor de todos y que no te preocupes que lo tuyo no puede ser tan horrendo. Si tienes suerte entrarás en contacto con el lado progresista del asunto que afirma que el parto no duele sino que te puede gustar e incluso tener un orgasmo.
Aunque personalmente me acerco más a la segunda tendencia, recuerdo cuando lo leí por primera vez en un libro de Ina May Gaskin llamado “Ina May’s Guide to Childbirth” y pensé “si, claro, un orgasmo, ménudas hippies están hechas estás tías”. Hoy en día, después del nacimiento de mi hija no gastaría bromas al respecto es más, creo que ese libro es una lectura obligada para cualquier embarazada ya que es un compendio de historias positivas sobre parto, sí, como lo lees, positivas, mujeres que son felices dando a luz. Tu percepción depende de tus creencias. Un parto puede ser como tú quieres que sea. Pero realmente tienes que creerlo. Ese es el problema. Es muy difícil luchar contra el bombardeo de “consejos” gratuitos.

Y es muy fácil ser escéptica cuando te acercas al momento de tu primer parto. Sólo un consejo: todo el mundo tiene opinión. Guíate por tus instintos, busca la información que más se acerque a tus deseos. Imagina el momento del parto (¿quieres que sea una carnicería o te imaginas abrazando a tu bebé sonriente y plena?) y elige lo que más se acerque a tus instintos: el gore o la idea de unirte a los millones de mujeres en el mundo de distintas culturas y procedencias que a lo largo de la historia del mundo han dado a luz.
Piensa el lo que ha hecho el hombre y piensa en lo que hace la naturaleza.

Desde que engendraste a tu bebé no has controlado tus hormonas…algo te agita por dentro, crece, se mueve. Y no tienes control. Es la naturaleza amiga mía. Bienvenida al ciclo de la vida.

¡Qué afortunadas somos las mujeres!

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