Pedir la baja maternal

Te toca rellenar los formularios para tu baja maternal y aparece la pregunta… ¿de cuándo a cuándo? Desgraciadamente depende del país donde vivas, de quienes sean tus jefes, a qué te dedicas…Pero en resumen hay líneas generales: quieres estar el mayor tiempo fuera del trabajo, quieres que te paguen ese tiempo y pretendes hacer un buen trabajo mientras puedas para “demostrarles lo que vales” y que luego te guarden bien el sitio.
No todas las mujeres están igual de activas ante un embarazo. Puede que te dé por dormir o por sentirte cansada. Sobre todo en los últimos meses es normal que no quieras ni siquiera levantarte tan temprano. Tu cuerpo tiene un ritmo y tu bebé marca los pasos. Estás creando una vida y tu cuerpo trabaja al cien por cien.
Lee tu cuerpo, déjate llevar por tus instintos.
No será la primera vez a partir de ahora que tengas que confiar en ellos. Se hace raro porque los tenemos muy enterrados, porque nos empeñamos en racionalizarlo absolutamente todo, incluso un embarazo. Pero piensa que en el fondo eres un animal, carne, órganos, huesos…todo funcionando a 200% para poder dar vida.
Y ahora vuelve a pensar qué quieres en esta vida.
Nos venden muchas imágenes en los medios de comunicación. Búscate a ti misma entre todo ese bombardeo y haz lo que te dicte el corazón y las entrañas, que es donde residís tu bebé y tú.
Aprovecha el embarazo para ejercer cambios vitales sobre tu modo de ver las cosas (otras personas encuentran otros puntos de inflexión a lo largo de su vida). La baja maternal es una herramienta para estar más tiempo contigo misma. No tengas miedo. Úsala lo mejor que puedas, incluso piensa en la posibilidad de reducir tu jornada luego o hacer otras cosas compatibles con la que será tu nueva vida. Planea espacios para relajarte y para estar en familia.
No cometas el error de pensar sólo en términos físicos el postparto. Físicamente estarás estupenda en pocos meses. Pero no olvides tu mente y tu estado de ánimo. Recuerda ser buena contigo. Y que tu mente necesitará más tiempo que tu cuerpo para adaptarse al nuevo medio.
Dicen entre los socorristas que el primero que debe estar perfecto es el socorrista, para poder ayudar a los demás. De nada sirve que te tires al agua a ayudar a un casi ahogado si no sabes nadar o si lo sabes pero te duele mucho un pie. Serán dos bajas en vez de una.
Cuídate, sigue queriéndote y por extensión todos los que estén a tu alrededor serán felices contigo.

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