La composición de la leche

Como ya sabes la composición de tu leche variará según las demandas de tu hija/o: no es igual la composición del calostro (la primera leche amarillenta de los primeros días, rica en agentes inmunológicos y protectores), la leche materna del bebé de un mes y la leche, por ejemplo, de un bebé de un año. La composición se adapta a las necesidades de tu hijo/a, así de sabia es la Naturaleza.
Pero…¿cómo cambia la composición?
Tu bebé te arañará, te apretará, tu le besarás…lo que hacéis con ese contacto es intercambiar constantemente ADN. Tu cuerpo recibe el ADN de tu bebé y reconoce sus necesidades, manda la orden a las glándulas mamarias y comienzas a producir la leche con los componentes que en ese momento tu bebé necesita. Así de impresionante y natural. E imposible de replicar por agentes externos.
Es especialmente importante que amamantes cuando estés enferma (con una gripe, un virus estomacal, etc) porque tu cuerpo va a estar cargado de agentes inmunológicos que están combatiendo tu enfermedad. Se los pasas a tu hijo/a, éstos son reconocidos y tu bebé empieza a copiar la información para estar aún más fuerte de cara a la enfermedad. Nos ha pasado muchas veces que mi marido o yo hemos pillado un catarro espantoso, hemos contagiado al otro y sin embargo nuestra hija, en constante contacto directo con nosotros, sólo ha tenido un día de moquitos y ya está. La lactancia es la mejor medicina que puedes dar a tu hijo/a.
Esta composición “milagrosa” de la leche materna hace que sea estupenda para otros usos. Por ejemplo si tu bebé tiene arañazos o rozaduras, la leche materna curará la herida y la desinfectará. Lo mismo sucede con el culito de tu bebé. Normalmente los culitos se irritan cuando el bebé está con los dientes, cuando han estado sin ser cambiados mucho tiempo, etc. Si expresas un poco de leche y la extiendes en la piel seca de tu bebé, notarás la diferencia en unas horas. Nosotros nunca hemos usado ninguna de esas cremas que venden para el culito de bebés. Cuando nuestra hija se irrita, ponemos leche materna y listos.
Aprovecho para recomendarte que no uses jabones, ni champúes, ni cremas en tu bebé durante sus primeros meses de vida y que alargues esta buena costumbre todo lo que puedas. Con el baño diario de agua templada es suficiente y proteges así su piel de alergias e irritaciones. Si por alguna razón no amamantas entonces te recomiendo que apliques el agua de Avena, que no es otra cosa que el agua que resulta de la cocción de copos de Avena naturales. Este agua actúa de protectora y es mano de santo para culitos irritados.
Huye de los cosméticos.

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