¿Qué le compro al bebé?

Si coges cualquier revista sobre bebés (cosa que no te recomiendo ya que suelen ser imprecisas y orientadas al consumo) verás que antes de que llegue el bebé tienes que comprar muchísimas cosas. He conocido a madres que han estado con terribles ataques de ansiedad antes del parto sólo porque no habían comprado el cambiador o porque no tenían carrito. Hablamos sobre los carritos en el artículo “Cómo transportar al bebé”, pero ahora quiero captar tu atención sobre el resto de las cosas inservibles que nos hacen comprar. Un recién nacido sólo necesita: algo de ropa, unas mantitas caladas, pañales, un sling (o mochila transportadora) y tu amor. Ya está. Si das el biberón entonces debes consultar qué necesitas. Para esterilizarlos puedes hervir agua, no necesitas ningún método milagroso. Si
no puedes heredar ropa (normalmente la ropita de bebé casi no se usa y te sorprenderá la cantidad de cosas nuevas que alguien puede darte) entonces compra la ropa más cómoda que puedas encontrar, preferiblemente sin costuras. Sé que lo que estoy recomendando es una tarea muy difícil o casi imposible ya que hoy en día la ropa de bebé es más diseño que otra cosa, puedes encontrar toda una variedad de ropa de “adulto” adaptada al pequeño. Pero normalmente esa ropa le impide movilidad y le molesta. ¿Qué te pondrías tú si tuvieras que estar todo el día tumbado o semitumbado? Y ¿si estuvieras empezando a mover tu cuerpo tras volver de un viaje espacial? Seguro que no serían unos pantalones vaqueros ajustados, unas cremalleras que te dan en la barbilla o unos vestidos que se te enrollan al girar. Piensa en tu bebé, en lo que él pueda sentir. Vístelo para vivir y estar cómodo. Da igual si no está “arrebatador”.

Respecto a cunas y cestos, el bebé puede dormir en una cama, o en el sling cuando sea de día, para acostumbrarse al ruido. Los primeros meses su movilidad es muy reducida y puedes acomodarlo para descansar en cualquier sitio calentito. Asegúrate, eso sí, de que no puede caerse. Esto es muy importante.

Sobre jabones autollamados “neutros”, champúes, lociones, etc, huye de todos ellos. Tu bebé sólo necesita agua y que lo seques bien. Si se le irrita el culito échale leche materna que es mano de santo y asegúrate de que no se queda con el pañal sucio por mucho tiempo. Si no das el pecho, prueba a hervir copos de Avena y échale el agua de la cocción enfriada. Parece ser que los resultados son también estupendos. Cuando se produce un eczema, o la costra del lactante que les aparece en la cabeza o cualquier otro tipo de problema en la piel, los jabones suelen ser potenciadores e incluso a veces causantes del mismo. Las culturas que no usan jabones ni champúes tienen mejor piel y mejor pelo que nosotros. Investiga al respecto.

En el tema juguetes es cierto que puedes encontrar algunos juguetes propios para bebés pero no gastes una fortuna en ellos. Son de usar y tirar. Cualquier cuchara, bolsa que hace ruido, pinzas de la ropa metidas en un bote de plástico vacío, una pelota….les llama la atención. Están descubriendo el mundo. De hecho cuando analicen, chupen y estrujen el juguete pasarán a otro y no mirarán atrás. Hay demasiadas cosas por analizar en el mundo como para que tener que estar siempre con lo mismo. Varía sus juguetes y los juegos que hagas con tu bebé. Es la mejor forma de desarrollar su curiosidad y de ayudarle a descubrir su entorno. Haz segura su zona de juegos, cubre enchufes y demás peligros. Y varía su zona de juegos también si puedes. Tenerle en un mismo sitio le aburre sobremanera a no ser que tengas un arsenal de nuevas ideas que ofrecer.

Si necesitas algo que alivie sus encías cuando le están saliendo los dientes, mete cucharas en la nevera. Les encanta lo fresquitas que están. O lávales bien una cáscara de naranja o limón también del frigorífico.
Ya está. No hace falta nada más. No sufras si no has ido de compras o si la habitación no está lista y decorada. El bebé dormirá contigo los primeros meses. Muchas madres se rompen la espalda sacando y metiendo a su bebé de cunas y cestos. Tu cama es el mejor sitio. No tengas miedo de “malcriarlo”. Los bebés no se pueden “malcriar”. Es imposible. Necesitan todo el amor del mundo. Luego tendrás tiempo de enseñarle normas y reglas sociales. Ahora es el momento de tenerlo cerca y ayudarle en su tránsito al nuevo entorno. Volveremos a hablar de esto más adelante. Haz segura tu cama para que no se caiga. No te preocupes, no lo aplastarás pero, si tienes miedo, pon una manta enrollada entre vosotros.

Si se te acaban los recursos dentro de casa, sal a la calle. La gente, los ruidos, los colores, todo es nuevo para alguien que acaba de llegar al planeta. Déjale descubrir todas esas sensaciones y de paso redescúbrelas tú. El mundo es un sitio interesantísimo donde vivir.

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