Los otros abuelos

Los suegros. Qué gran tópico.
¿Se acerca el momento de ver o convivir con tus suegros y te entran palpitaciones? ¿te muerdes la lengua a menudo cuando estás con ellos? ¿actúan como si no existieras la mayoría de las veces? ¿no te tienen en cuenta para ninguna decisión que te afecta? Si es así o parecido entonces este artículo, desgraciadamente, es para ti.

Para hablar de los suegros primero debo referirme a mi artículo “Los abuelos“. Léelo y mira si tus suegros son abusivos como padres de tu pareja.

Si la respuesta es afirmativa, tus suegros han sido abusivos con tu pareja toda su vida y él o ella seguro que andan con su legado a cuestas. Si tu pareja hubiera afrontado el problema a estas alturas tus suegros no te parecerían abusivos, porque se habrían puesto los límites y estos tendrían que ser respetados. Si no es así es que sigue habiendo un problema por resolver. La solución vuelve a no ser fácil, pero se hace necesaria para poder ser feliz.

La llegada de un hijo marca de nuevo el punto de inflexión. Como pareja y como parte integrante de la familia tienes derecho a sentar las bases en las que quieres que se desarrolle tu vida familiar.

La comunicación entre la pareja siempre es importante pero lo es especialmente con la llegada de los hijos.
Habla, habla, habla.
Comunícate.
No guardes nada.
Expresa tus sentimientos y tus valores. Aprende y deja que te “aprendan” los demás.

Si tu pareja está ya en proceso de enfrentar el abuso de sus padres, ayúdale. Dale el valor para hacerlo sin caer en lo más fácil que suele ser “poner verde” a sus padres o “ponerle verde” a él. Recuerda siempre que son sus padres, que lo han sido y lo serán. La influencia que arrastra tu pareja es de toda una vida.

Dale el amor necesario para pasar el mal trago y enfrentarse a la realidad: que sus padres no le respetan ni respetan lo suyo. Puede que le hayan proporcionado bienestar económico, pero han fallado en cimentar su autoestima e independencia, una de las tareas principales de ser padre.

A parte de lo que haga o no tu pareja, como individuo también puedes hacer mucho para mejorar la situación.
Tenemos la concepción de que los suegros, al ser los padres de nuestra pareja, son también padres, en el sentido de autoridad, todopoderosos, con poder para hacer y deshacer sin ninguna crítica. Además tendemos a pensar que como no son nuestros propios padres, pues es nuestra pareja quien debe solucionar los problemas relacionados y que nosotros no tenemos nada que decir. Eso no es cierto.

Para tomar cartas en el asunto, primero quítales la etiqueta de padres que pueden hacer y deshacer sin ninguna consecuencia. Todos los actos de todas las personas tienen consecuencias. No dejes que abusen de ti porque “tienen el derecho a hacer lo que quieran porque son padres” o por no entristecer a tu pareja. Si tus creencias tienden a ver a los padres como dioses con poder y justificación para todo, como vimos en “Los abuelos”, debes luchar contra ellas. Cámbialas por otras más asertivas contigo mismo como “tengo el derecho de ser respetado”, “también soy persona”, “nadie puede ser cruel conmigo”, “los actos tienen consecuencias”, etc. De nuevo ayúdate de un terapeuta o de libros de apoyo si lo necesitas. Cambiar las creencias no es fácil.

Algo a tu favor es que ahora vas a ser o eres padre. Estás en el mismo “pedestal” que tus padres y tus suegros: eres el “todopoderoso” progenitor. Has dejado de ser sólo hijo. En esencia eres la misma persona que hace unos meses, cuando no habías engendrado a tu hijo con la diferencia de que ahora que tu bebé está en el mundo tienes la responsabilidad de amarlo, protegerlo y guiarlo. Y ese bebé es dependiente de ti, no sólo físicamente, también psicológicamente. El poder sobre tu bebé es ilimitado. Ahora ves más claro que el abusar de ese poder no está bien. Del mismo modo nadie debe abusar de ti ni tu pareja, ni debió hacerlo cuando erais niños.

Otro punto a tu favor a la hora de aclarar la situación es el darse cuenta de que tus suegros no tienen por qué quererte. Ellos apenas te conocen, eres una tercera parte en su vida. No te han elegido. Muchos nueros buscan el amor que no han tenido en sus propias familias en las familias de sus parejas cayendo en la frustración cuando esto no sucede.

Al casarte o unirte a alguien comienzas a formar parte de una nueva familia y se abren nuevas posibilidades. Unos padres políticos respetuosos verán a su nuero/a como alguien que enriquece la vida de su hijo/a y la suya propia, aportando nuevos lazos a la familia, compartirán las decisiones familiares con esta nueva parte familiar y la respetarán. Con los años y el contacto puede que lleguen a quererte.

Pero si tu familia política ha sido y es abusiva harán todo lo posible para “borrarte del mapa” sentimental familiar, te harán la vida bastante difícil o simplemente te ignorarán. Para ellos serás un estorbo en la relación directa con su hijo/a (te has “llevado” a su hijo/a, has llegado con tu propia personalidad y equipaje a un terreno de juego donde todo estaba controlado, has hecho tambalearse el “orden” familiar, eres una interferencia a sus deseos y mandatos).

Como suegros abusivos es probable además que hablen mal de ti a otros miembros de la familia o amigos, mermando considerablemente tu autoestima si está no está bien afianzada. Serás considerado culpable de todo lo malo que pasa y por supuesto serás la “perdición” de su hijo/a.
Todo esto es inaceptable.
El ser padres de tu pareja no les da ningún derecho a tratarte de forma cruel.
El que no te quieran no quiere decir que no deban respetarte. Deben hacerlo. No sólo a ti, sino a su propia hija/o para que se pueda mantener una relación sana y adulta.

Primero habla con tu pareja, dile como te sientes y, si tu pareja no pone cartas en el asunto, ponlas tú. A lo mejor te da mucho miedo al principio, incluso puede que gente que te quiere te sugiera que no lo hagas. Hazlo. A la larga los beneficios son ilimitados. Habrás sentado las nuevas bases del juego: contigo no vale el abuso. Con tus hijos no valdrá el abuso. Estarás rompiendo el legado.
Con respecto a vuestra nueva familia, siéntate con tu pareja y establece los límites familiares de forma democrática para poder exponérselos a los demás. Acordad cómo queréis criar a vuestros hijos, dónde queréis pasar las vacaciones, etc. Organizad reuniones familiares regularmente para repasarlos o cambiarlos si es necesario. Exige que los límites se cumplan dentro y fuera del marco familiar. Tu pareja debe hacer lo mismo. De nada sirve que acordéis normas si luego uno de los dos las desacredita.
Tu pareja es la encargada de “defender” el territorio familiar ante sus padres y familia. Y tú debes hacer lo propio con la tuya. Pero como individuo también tienes cosas que hacer con tu familia política si es el caso como hemos visto antes. Lee de nuevo “Los abuelos” y cambia “abuelos” por “suegros” aplicando las diferencias que antes he mencionado: no tienen por qué quererte, no te han elegido, son los padres de tu pareja, etc. Lo demás, vuelve a ser universal: eres respetuoso y tienes derecho a ser respetado.
Nadie debe ser cruel contigo. No lo permitas.

Si se sobrepasa cualquiera de los límites, los familiares o los personales, entonces habla con ellos, y con tu pareja, sienta las bases para una nueva forma de relacionarte. Los actos tienen consecuencias, los buenos y los malos.
No tienes que cambiar tu forma de ser ni la de tu recién creada familia para gustar a los demás.

Sólo podemos disfrutar unos de otros en el marco del respeto.

Recuerda que ahora eres o vas a ser padre. Tus hijos aprenden por imitación, van a hacer lo que te vean hacer. Refuerza tu autoestima y reforzarás la suya. Enséñales a defenderse y a hacerse respetar del mismo modo que respetan a los demás. Enséñales a ser genuinos en el marco del respeto no sólo familiarmente, también socialmente. Así disfrutaréis todos de una relación plena, sincera y llena de cosas buenas.

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7 thoughts on “Los otros abuelos

  1. Me encanta el artículo…es contar bonito la historia del “grano en el zapato” habitual y mayoritario de muchas mamis. Y digo mamis porque esto es más frecuente en ellas que al revés (¿quién es esa pérfida que me robo a mi niño) , aunque no digo que ocurra. Es explicar racionalmente lo sinsentido. En definitiva, es intentar hacer de forma “decente” lo infumable. Y nos cuentas tan bien que eso viene de antes y que no hay que permitirlo. Nunca nos queda claro porque el remordimiento nos puede. Que no quede.
    Sólo añadaría la frase que mi cuñada acaba diciendo siempre: “hija, hay quien tiene colom irritable, y nosotras, pues tenemos la enfermedad de la suegra porculera” (con perdón).
    Está muy bien intentar todo esto, y celebro que se haga-yo lo intenté e intento, y dotarlo de raciocinio que para eso lo tenemos. Que nos hagan ver que no hay que aguantar, hay que ser asertivas y todo eso. Pero bajo mi prisma, para que podamos dormir tranquilas, porque finalmente, por desgracia, en la mayoría de los casos, todo queda resumido a: “Señores, señor y señora padres del padre de mi criatura, cuando pasen este umbral, este suelo es nuestro, los ajos los guardo yo aquí, la balleta me gusta de esta marca y aquí no mea en las esquinas nadie más que nosotros, ea¡¡¡ Y este niño-a, pues es nuestro-a hijo-a…y no se presta ni por horas.
    Muy bueno el artículo…orienta un montón, pero yo sigo con ganas de echarles evacuol en el café cada vez que nos regalan la visita.
    Muy bueno, muy bueno…gracias

  2. Gracias por tu comentario. Espero que no te animes con lo del evacuol…no era mi intención. Estos comportamientos son fruto del desconocimiento, no de la mala fe. Muchas gracias por tu aportación a este blog.

  3. No sabes cuánto me ha gustado encontrar tus palabras, estoy embarazada de 33+5 y tengo mucho miedo. Cada día mi marido llega a casa dolido de veras porque sus padres le hacen chantajes emocionales, lo mandan callar delante de otra gente, ignoran sus opiniones… se han adueñado de su negocio y ahora hasta lo dirigen ellos, mi desesperación es tan grande que no tengo palabras, podría estar horas hablando de ello y llorando de la rabia. Lo anulan a él y me anulan a mí, nada se les puede decir porque insultan, pisan, lloran, fingen y manipulan. Mi marido dice que se ha rendido, que nada puede hacer porque no quiere que le hagan más daño al intentar decir lo que siente. Se avecinan buenas tempestades porque veo desde hace mucho tiempo las intenciones que tienen de criar a mi hijo y lo que más miedo me da es el sentimiento de cobardía y falta de madurez que tiene mi marido ante ellos, eso me aleja de él y no puedo hacérselo entender. Lo último que quiero en esta vida es ver destruida a mi familia, por favor, ayúdame.

  4. Hola Lorena. Estás en un momento delicado pues el embarazo es una etapa de la vida, tanto vuestra como de vuestro bebé, que debería ser feliz y libre de problemas. Lorena la única que puede ayudarse eres tú. Dile a tu marido cómo te sientes, trabajad juntos esto ahora porque tras el nacimiento será más difícil. No se trata de destruir, sino de construir esa familia que ya tenéis. El respeto es la base de las buenas relaciones humanas y sin él, sencillamente, no existen. No dejéis que os pueda la tradición y el “que le voy a hacer si las cosas son así”. Hay mucho por hacer. Mucho. A por ello. Cuando os hagáis respetar, respetando siempre a los otros, ganareis respeto. Mucho ánimo y cuida ese embarazo con mucho amor y tranquilidad, mira todo esto desde fuera, que es donde está. Tu bebé es vuestro, de nadie más. Feliz embarazo y camino a la maternidad.

  5. Hola, soy Carla, a mi me pasa que con mi marido al irnos a vivir juntos Y con nuestro hijo de 1 año en ese entonces a otra ciudad; quedamos por un tiempo viviendo con sus papás, mis suegros.Desde un principio las cosas marcharon mal cuando nos conocimos en casa de ellos el primer día!! ¿y saben por qué? Mi suegra al ver a mi niño en brazos no me lo pidió, simplemente lo arrancó de mi.(Esque me carga que me hagan eso) Con todos los nervios que yo traía encima no quise ser mal educada y me sumí en silencio en una angustia y despues llegan las tías y una de ellas al pedirle a mi suegra a mi bebito ahí se quedó con el mucho rato a lo que le dice mi marido-Hermana, entregale Matías a su mami y la hermana, (mi cuñada) le dice noooo es mío! y se quedó con el así sin preguntar nada!(lo dice jugando pero no me cayó bien) entoces a mi con la angustia y todo lo demás mezclado le digo _Yá, le boy a cambiar sus pañales y entonces recien me lo entrega , pero con esfuerzo.Puede parecer una anecdota pero ese primer día de conocer a la familia de mi marido me afectó.
    Entiendo que como primer día las cosas sucedieran así por la emoción de conocer al nieto, al sobrinito! Al pasar los días una tarde que estaba con Matías disfrutando sintiendome segura con el en aquella casa desconocida llega mi suegra y hace lo mismo otravez, saca a mi niño de mis brazos habládole , entonces así se lo lleba al segundo piso como si nada, yo ahí con la boca abierta muda, no lo pude creer y lo peor no supe como reaccionar!! al rato bolvió como si nada contándome que su abuelo lo había visto.Arriba.

    La gota que rebalzó el vaso fué cuando otravez mi suegra me arrebata a mi chiquito diciendole la mala comida que le daba su mama”se lo dijo a modo jugando” pero me cayó muy mal y miro a mi marido que al verme nada hace pero si se da cuenta y entonces me fuí llorando a mi pieza sin que nadie lo supiera.
    Durante la noche le dije a mi marido que si no nos íbamos pronto de ahí, me iva sola con mi hijo.Tuvimos la típica discución pero al final y gracias a Dios nos marchamos aun que muy cerca de su casa y los primeros fines de semana mi suegra llegaba con cosas compradas de la verdulería a mi casa y de paso ver a mati, y así el segundo fin de semana llegaba con regalos para matías, zapatos caros, ropa, juguetes, de todo, y seguían pasando los fines de semana y lo mismo, compraban hasta la compra de la semana, por un lado me conmovían y por otro me sentía hostigada, como si tuviera una obligación con ellos y tuve que pedirles que no compraran tantos regalos para mi hijo que no lo necesitaba a no ser que fuera en días especiales pero no tan seguido…Así que empecé a tener sentimientos de culpabilidad, me empecé a sentir mala, y se que no soy así Pero ellos tiene ese defecto como de estar muy encima de todo y aun que mi pareja les ha dicho, y hemos tenido roces con mis cuñadas y suegra y apesar de todo eso no entienden dicen ya, pero lo hacen igual.
    Lo último, mi hijo estubo de cumpleaños y se lo celebramos fuera de la ciudad,en un lugar muy bonito del que Matis no quería regresar y luego cuando llegamos a nuetro hogar , llegado el fin de semana que los bisitamos a mis suegros ,a los días despues estaban esperando a mi niño con globos, torta y lo demas, junto a todos sus tíos por parte de papá,Me conmovió, pero tambien me sentí muy incómoda además que no sabíamos nada. Lo otro, tengo problemas con una cuñada,cada vez que vamos a su casa en todo momento ella está con mi hijo y mi hijo tiene mucha afinidad con ella y la pasa muy bien, no tengo problemas con eso, lo que me molesta es que cada vez que mi hijo está con migo por un momento aun que sea corto y el me pide arreglarle algun juguete o me pregunta alguna inquietud, ahí viene ella respondiéndole sin que se lo preguntaran y se acerca y distrae la atención de mi hijo de mi, despues que estuvo el santo día con el, y para lo que sea se lo pregunta a sus padres sobre mi hijo a donde lo va a llevar, hasta cuando hay algo que no me gusta que mi hijo haga ella me lo critica y hasta un día se atrevió a descalificarme delante de el por que yo no quería que siguiera corriendo fuerte,ya que estaba muy pálido, lo peor es que todo el mundo estuvo a su favor. Por favor ayudenme, me siento muy mal con todo esto, no se si soy yo que está equivocada y etá bien todo lo que hacen o ellos se están aprobechando de alguna manera, no se ¿Que debo hacer? con quien hablo? Ayudenme por favor. Y que Dios bendiga a todas las Madres…

  6. Lorena, te envío mucha suerte y mucho animo, desde afuera puedo ver tu problema mucho mas tremendo que el mío, yo creo que debieras ver un especialista en familias y le hicieras saber tu problema para que te guíe.Esperando que por esta fecha todo marche mejor. modo personal yo me marcharía con mi hijo por un tiempo a casa de algún pariente cercano y de confianza hasta que tu esposo reaccióne…Es lo que yo he querido hacer pero en mi caso no tengo mas familia que mi hijo…y mi marido
    Suerte y Bendiciones Lorena
    Atte Carlita.

  7. Hola Carla. Tienes razón con tus sospechas: no muestran respeto hacia la relación entre Matías y tú, como si el niño fuera suyo y además tú no tuvieras nada que decir o hacer al respecto. La fórmula es la misma: lo importante eres tú y tu hijo, los abusos quedan aparte. Si quieren una relación sana familiar con [email protected], adelante. Si quieren manipular al pequeño entonces no les dejes. Mi experiencia es que van a pensar mal de ti de todas formas, la gente así da por sentado que las nueras somos malas, no vale la pena esforzarte. Quien merece tu esfuerzo es tu hijo, nadie más. Los demás son bienvenidos con respeto, de otra forma no. Y si hay que limitar las visitas, pues limítalas, si hay que hablar claro, dilo. Si tu no haces eso, ¿por qué aguantarlo de [email protected]? ¿porque son familia de tu marido? Habla con él también, es importante que sepa como te sientes y que tome cartas en el asunto. Es su problema tanto como tuyo. Buena suerte y gracias por escribir.

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