¿Tengo que firmar un consentimiento informado cuando doy a luz?

Ha salido recientemente en los periódicos el caso de un alto cargo hospitalario que en una entrevista, a la pregunta de por qué a las mujeres en el parto no se les pide firmar ningún consentimiento informado, contestó que las mujeres de parto “no están en plenas facultades debido al dolor y la intensidad del mismo”. Este alto cargo es además responsable de educar a las nuevas comadronas y ginecólogos, ya que el hospital donde rige es universitario.

Los pelos se me ponen como escarpias al leer algo así. Yo no soy médico, ni soy enfermera (aunque me he movido a menudo entre sanitarios), ni comadrona. Soy usuario, madre. He parido. He estado ahí y se de mis facultades cuando das a luz. Y me relaciono con otros usuarios, con otras madres. Por eso escribo.

Hablamos en el artículo anterior sobre el manejo rutinario “activo” , que está avalado por normas específicas de hospitales o profesionales concretos pero no está avalado por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, por alguna razón misteriosa, se sigue practicando con impunidad en muchos lugares. Y la base teórica es esta: las mujeres parturientas no están en uso de sus facultades, están poseídas por la intensidad y el dolor y tienen que “dejarse hacer”.

En muchos lugares no sólo se aplican rutinariamente intervenciones al proceso natural de parto sino que además no se informa a las madres de las fechorías que van a acontecerles, ni se les dice las consecuencias para ella y para su bebé. Mientras nos hacen firmar consentimientos informados para extirparnos el apéndice o la muela del juicio, nadie nos hacer firmar nada cuando se trata de intervenciones quirúrgicas relacionadas con el nacimiento de nuestro bebé. De hecho pueden hacerte una cesárea rutinaria, no por emergencia, simplemente porque tu médico empieza las vacaciones ese día, sin preguntarte nada y sin venir al caso. Así de impune es la Obstetricia en muchos lugares.

Cualquier intervención debería ser explicada de forma clara a los implicados, con los beneficios, los riesgos y los efectos secundarios. Es verdad que cuando estás dando a luz deberías dedicarte únicamente a eso, a parir, y debería haber regulación al respecto para que sólo se interviniese en caso de emergencia. Desgraciadamente esto no es así y debes prepararte con tu pareja por si es él quien debe intervenir en tu “defensa”. No se trata de estudiar Medicina o rebatir a los médicos todo lo que hagan, se trata de exigir que os expliquen cualquier intervención, las razones, el por qué, y las posibles consecuencias. Vosotros tenéis mucho que decir y qué opinar. El parto es vuestro.

Las estadísticas hablan por sí mismas. Alto número de mujeres sanas con partos normales e hijos sanos, debería conllevar un bajo número de intervenciones. Sin embargo esto no es así.

Está claro que si hay una emergencia no se cuestiona el poder de la ciencia y sus beneficios. La Medicina es paliativa, sirve para usarla cuando hay problemas. Pero intervenir cuando no los hay no debería ser no ya moral, no debería ser legal. Intervenir porque hay muchas mujeres esperando para usar la sala de partos, o porque el médico tiene que ir a una conferencia, o porque quiero probar esa nueva sutura que ha salido al mercado, o porque para eso estamos aquí todos los médicos y las enfermeras contratados, no son razones para intervenir.

Usa el sentido común.

Y no tengas miedo a preguntar las veces que haga falta. Eres el “cliente” a esos servicios.
Ójala se regule pronto la práctica y las mujeres vayan a dar a luz tranquilas, sabiendo que están en buenas manos, amparadas y protegidas por la ciencia y el sentido común.

Artículos relacionados:

Deja tu comentario