Viajar con un bebé

Tu bebé ya está contigo.
Y quieres estrenar tu sillita para el coche y tus cartelitos de “Bebé a bordo” para ir a ver a la tía Paquita que vive a unos 300 kilómetros de tu casa.
Bien, eso no es buena idea.

Durante los primeros meses de vida la espalda del bebé sigue formándose. En otros artículos hemos hablado del “cuarto trimestre” de gestación refiriéndonos a los tres primeros meses de vida de tu bebé. Los músculos de tu pequeño irán fortaleciéndose poco a poco y se irán adaptando a la vida fuera de tu útero. Eso es un proceso que tu bebé te irá mostrando, un proceso que no debes forzar ni intervenir.

Las sillitas de coche están diseñadas para la seguridad del bebé pero no para su espalda. De hecho te recomiendan que pares cada poco tiempo y cojas a tu bebé para que descanse. Lo que pasa es que es muy tentador seguir conduciendo cuando el bebé se ha quedado dormido, tan mono, en la sillita, por la vibración del motor.

Evita aún así la tentación, evita los viajes largos. Los recién nacidos deben ir tumbados absolutamente y sólo algo incorporados en trayectos cortos. Su columna vertebral no está formada, y sus músculos no puede sujetar su espalda y el peso. Lo mismo les sucede con la cabeza. Poco a poco irán fortaleciendo esos músculos pero forzarles a mantener posturas que no pueden sostener sólo les provoca daños.
Añado aquí que de nada sirve llevar una sillita de coche homologada y el bebé bien colocado si en el coche van otros usuarios sin cinturón de seguridad, o llevas bolsas pesadas u otros objetos sueltos a su alrededor. En caso de accidente, la velocidad con la que otras personas u objetos son “disparadas” son suficientes para causar daños gravísimos o irreparables a tu bebé y a otros pasajeros. Usa el sentido común.

Respecto a los carritos de paseo, algunos son vendidos como aptos para bebés recién nacidos cuando el bebé no va totalmente en posición horizontal. Eso se llama marketing fraudulento o tomadura de pelo. El bebé, hasta que fortalece sus músculos debe ir o en la mochila transportadora pegado a ti o tumbado totalmente, sin almohadas ni otros complementos.

Si tienes que viajar en avión lleva siempre un chupete, biberón o tu propio pecho si estás amamantando (difícil quitártelo cuando viajas, ¿verdad?). El bebé debe succionar en el despegue y aterrizaje para evitar que sus oídos sufran los cambios de presión. Lleva siempre pañales contigo y todo lo necesario para lidiar con posibles caquitas durante el vuelo. Los aviones hoy en día, en especial las aerolíneas de bajo coste, tienen divertidísimos aseos cubiculares donde cambiar a un bebé se convierte en una técnica en sí que irás depurando según vueles. Si encima te pillan turbulencias, prepárate para que sea aún más divertido.

Las azafatas te darán un cinturón de seguridad especial para bebés que tendrás que enlazar con el tuyo. Puesto que los asientos no suelen ser amplios el viaje será largo si tu bebé no se duerme. Lo normal es que lo haga por la vibración y el sonido.

Según van creciendo, y hasta los dos años (momento en el que ocuparán un asiento por sí mismos), lo mismo se aplica, sólo que el espacio para los dos en el mismo asiento se hace aún más pequeño. Despierta tu imaginación para que tu pequeña vaya entretenida durante el trayecto. Si tienes que calentar comidas o biberones, pregunta a las azafatas y ellas te ayudarán. En algunas compañías aéreas te dan almohadas o mantas para que acomodes a tu bebé entre tus brazos. En otras no. En algunas te dan un chaleco salvavidas para tu bebé. En otras no (presuponen que pueden usar el tuyo contigo). Consulta con tu aerolínea antes de volar si tienes dudas.

Normalmente te dejan que lleves una sillita de paseo plegable gratis que puedes llevar hasta la entrada del avión. Si es muy pequeña a veces te dejan meterla en cabina. Consulta en el área de facturación para que te pongan las pegatinas necesarias. Las sillitas de coche no están permitidas en cabina, las tienes que facturar. De nuevo, los sling o las mochilas transportadoras son ideales para moverse si tu bebé no pesa mucho todavía.

Yo doy el pecho y sólo llevo para mi hija una bolsa con un par de pañales y un paquete de pañuelos de papel durante el vuelo. Ahora que ya come sólidos, subo su comida, agua y algunas galletas o uvas pasas por si tiene más hambre.

Si vas a viajar en tren, lleva a tu bebé tumbado siempre que puedas. Si viajas en barco…no opino porque personalmente me marean y no los uso. Consulta directamente a las compañías que te transporten.

Puede además que hayas desarrollado durante el embarazo mareos o malestar mientras viajas y que tras el parto mantengas esas nuevas sensaciones. Ten en cuenta cómo estás tú también, descansa, bebe líquidos y cuídate durante tus viajes para que puedas cuidar correctamente de tu pequeño.

Cuando viajo con mi hija ella se lo suele pasar bomba: nuevos colores, sonidos, olores, gente que la saluda…Pero soy yo la que necesito unas nuevas vacaciones cuando regreso a casa para poder descansar. Especialmente si das el pecho, un viaje fuera de casa puede significar el agotamiento crónico. Cuídate. Deja que te ayuden y te mimen. Intenta viajar con alguien que cuide de ti. Duerme, come bien y descansa siempre que puedas. Tu hija percibe cómo te sientes y se comportará según te vea: si estás estresada, ella también lo estará, si estás disfrutando y relajada, ella se entregará al nuevo mundo de sensaciones y serán unas vacaciones inolvidables.

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