¿Estamos preparados para tener hijos?

Nadie debe enumerar las razones por las que se debe o no tener hijos. Muchas veces ni siquiera es una elección. Cuando lo es, cada uno tiene su criterio y tener hijos o no es un derecho de todo ser humano.

También es verdad que no existe un “carnet” para ser padre. Nadie nos pregunta por qué queremos o no tener hijos. Del mismo modo que podemos emplear meses en comprar una cuna comparando modelos, colores, etc, no empleamos tiempo en analizar cómo vivimos y qué tenemos que ofrecer a nuestros hijos.

Recuerdo haber pasado años diciéndole a Luis que quería tener hijos y él me decía que aún no estábamos preparados. No sabía lo que significaba. Con el tiempo lo he entendido y he agradecido todo ese tiempo en que no los tuve.

Creo que una persona no está preparada para tener hijos:

  1. 1.Cuando su carrera profesional es lo más importante en su vida. Tener hijos no sólo interrumpe tu trabajo por razones obvias (baja maternal, etc) si no que, a pesar de las campañas anti discriminación, se sigue discriminando. En el caso de los padres parece que el efecto “trepador” en el trabajo se agudiza cuando se convierten en padres, quizá porque creen que se necesita más dinero o más prestigio para serlo. Nada de eso. Tus hijos necesitan a su padre. Su tiempo y amor. Veremos ésto en detalle más adelante.
  2. 2.Cuando su vida social es lo más importante en su vida. Aunque hay madres y padres que tienen familias generosas a quien dejar a sus bebés, lo normal es que interrumpas tu vida social de forma dramática y empieces a cambiar aquellas noches de baile y sitios plagados de gente, por el café en la tarde con otras mamis como tú en sitios más espaciosos donde meter el carrito. Empezarás a planear salidas de fin de semana o actividades con otros padres.
  3. 3.Cuando viajar es lo más importante en su vida. Si estás planeando esa vuelta al mundo que tanto te apetece te recomiendo que, si puedes, no te embaraces. Viajar con bebés es complicado (échale un vistazo al artículo “Viajar con un bebé”) y mucho más cansado para ti.
  4. 4.Cuando cualquier actividad en general es lo más importante en su vida. Cuando nace un hijo todo lo demás pasa a segundo plano. Todo lo que puedas hacer será con tu hijo presente y, si no lo está, tus acciones tendrán impacto directo en su desarrollo emocional.

Todos estos supuestos se aplican a los padres que crían a sus hijos. Si eres de la nobleza, una estrella del Pop, o abusas de guarderías, niñeras o abuelos, a lo mejor tu vida no cambia en exceso puesto que alguien te cuida a los niños y hace las veces de madre o padre. En estos casos siempre me pregunto por qué esas parejas tienen hijos, porque no los van a disfrutar y van a suponer una carga más que un motivo por el que levantarse todos los días sonriendo. Muchas veces las personas que cuidan a estos hijos de otros se consideran muy afortunadas por hacerlo, especialmente algunos abuelos, sobre todo aquellos que estuvieron a su vez tan ocupados como sus hijos ahora, cuando eran padres, y que están ya jubilados. Estos abuelos tienen tiempo para admirar y disfrutar de sus nietos. La sociedad competitiva en la que vivimos está hecha para que disfrutes de tus nietos, no de tus hijos. ¿No te parece incoherente?

Pasa a menudo que personas que tienen como prioridad el trabajo, la vida social, viajar o cualquier otra actividad, tienen hijos. Y no pasa nada. A veces incluso los admiramos por el esfuerzo que a esa gente le supone llevar tantas actividades con tal maestría. No es la primera vez que nos quedamos admirados de esas madres o padres que tienen 5 hijos, todos trilingües, cuerpos perfectos, carreras profesionales ascendentes, matrimonios felices y un sin fin de cosas buenas y admirables. Sin embargo muchas veces, esos “modelos a seguir” están cargados de estrés, depresiones, trastornos, baja autoestima y otros problemas añadidos que suelen estar ocultos a los ojos del resto de la gente. Problemas no sólo en los padres sino también en esos hijos criados en esos altos niveles de actividad.

Cuanto más hace un padre o madre más exige a su hijo que haga, y el hijo recibe el mensaje “valgo lo que hago, no lo que soy” con toda la destrucción de autoestima que eso conlleva. A veces, los padres pretenden que sus hijos hagan lo que ellos no han hecho, manejando y manipulando todo lo que encuentran en su camino, empezando por sus propios hijos.

En familias muy “ocupadas” se suelen encontrar hijos que hacen mil y una actividades al terminar la escuela, que tienen que bailar, tocar instrumentos musicales, hablar cinco idiomas y, entre todo eso, intentar ser niños. He llegado a ver madres que regañan a sus bebés por que no andan todavía a la edad que ellas estiman correcta para andar y los fuerzan a hacerlo. Hasta ese nivel de crueldad podemos llegar. Hoy en día es todo baremos, metas. Olvidamos a los individuos y su unicidad.

Los niños criados bajo esta competitividad muchas veces no llegan a ser eso, niños, son lo que otros quieren de ellos y arrastran ese legado hasta la pubertad (explotando entonces tanta represión), hasta la edad adulta, o no llegando a darse cuenta de que lo tienen (lo cual no es necesariamente mejor, suelen ser personas miedosas, inseguras o con trastornos psicológicos como la paranoia).

Otro tipo de crianza negativa es el martirio. Especialmente entre madres se dan los casos de mujeres que dejan toda su vida para criar a sus hijos sin ser felices mientras lo hacen, transmitiendo el mensaje alto y claro a sus hijos: me sacrifico por ti, eres para mí un sacrificio, una carga. Los padres que crían a sus hijos bajo el martirio o sacrificio suelen sentirse defraudados a menudo con sus hijos y con ellos mismos. Las relaciones familiares se convierten en un “yo te di y tu me debes” que está lejos del concepto de amor y la meta de todo padre: la independencia de sus hijos. Normalmente, los hijos del sacrificio, siguen el modelo de sus padres en la edad adulta, cerrando ciclos de infelicidad a cada paso que dan. Hay padres que se van de vacaciones sin sus hijos, mandándoles un mensaje claro: necesito unas vacaciones de ti. ¿Qué sentido tiene tener hijos entonces?

La paternidad no es sacrificio, ni martirio, ni una carga. La paternidad es ahondar en uno mismo y sacar lo mejor que uno tiene dentro para ofrecérselo a sus hijos. Es redescubrirse como persona. Mejorarse.
¿Y cómo se mejora uno? Siendo feliz en si mismo. Tu ofreces desde la abundancia, cuanto más feliz y plena sea tu vida como individuo, más feliz será la vida de los que te rodean o están a tu cargo. Si tu felicidad pasa por no tener hijos, no los tengas. No tienes por qué tener hijos.

Para los que deciden ser padres con todas las “consecuencias”, deciden vivir la paternidad/maternidad en todo su esplendor, sin dejar el trabajo a otros, cuidando a todos los implicados como individuos, para todos ellos, tener un hijo también supone un terremoto. Da igual lo preparado que estés. Tener un hijo es precioso, incomparable, mágico, pero es duro en esta sociedad en la que vivimos. Tienes que diferenciar los legados aprendidos de tus instintos paternales, luchar a veces contra las normas sociales, tener claro en todo momento qué eres. Esta sociedad es competitiva y demanda a los padres que sus hijos debe ser los mejores y tenerlo todo. Además, un hijo necesita constantemente de ti. Suena estresante ¿verdad? No lo es.

La solución: para, relájate, sé feliz, aprende a observar, a esperar. Se feliz.

Si haces una lista de todas las cosas que haces al día que no te hacen feliz o que son impuestas encontrarás la clave. Y si eres consciente de que puedes romper esa rutina y mejorar tu vida, entonces habrás triunfado.

Tú decides quién eres y lo que haces.

No te fuerces a hacer cosas que no quieres sólo porque es lo “normal”o por que lo hacen los demás. Si estás seguro de tus convicciones, tus hijos las entenderán y respetarán. Es humano tener dudas. Ayúdales a ser personas de principios teniendo los tuyos propios.
No seas competitivo, no se trata de ganar, ni de ser mejor.
Se trata de ser. Ser padre no es aumentar el número de actividades al día, es todo lo contrario, reducirlas. Tiende a lo básico, a lo animal.

Es tan fácil (y tan difícil) como decidirlo y salir del círculo.

Ser padres no significa ser Superman o Superwoman ni que tu hijo-a lo sea. Ser padre es dedicar tiempo, cuidados y amor a tus hijos en esa forma: tiempo, cuidados y amor. Si en vez de tiempo ofreces dinero, si en vez de cuidados ofreces tu hijo a otros que se los den, si en vez de amor ofreces una celda de oro y actividades, tus hijos no recibirán el mensaje y tú no disfrutarás de ellos. Será durísimo ser padre y a menudo estaréis todos frustrados y agotados.

Amar a alguien (si se me permite la definición) supone admirarlo, en el sentido de dedicar tiempo a aprender cómo es y cómo siente, dándole el espacio para que se desarrolle y se exprese. Por mucho que digas a alguien que lo quieres, de nada sirve si no tienes ese tiempo de calidad para estar con todos los sentidos puestos en esa persona.

Imagina que quedas con un hombre o mujer que te gusta. Imagina que mientras está contigo esa persona está haciendo la lista mental de las cosas que tiene que comprar mañana, o que te manda a unas clases de Inglés sin preguntarte si quieres ir, ni despertar tu motivación, ni acompañarte. Que los fines de semana esta persona que te gusta está tan ocupada y cansada, que todo lo que propones no vale y tienes que hacer lo que esa persona quiere cuando quiere (aunque a ti no te apetezca en ese momento). Eso sí, esta persona te dice que te quiere constantemente.

Te daría igual. No te sentirías amada. Lo mismo sucede con nuestros hijos, pero en grado exponencial: un niño necesita mucho más amor que un adulto para sentirse seguro emocionalmente.

Del mismo modo que tapamos las esquinas de la mesa para que si se cae no se haga daño, del mismo modo debemos preparar nuestras vidas para su llegada. Los hijos no son un complemento que queda muy bien en el asiento de atrás de nuestros coches. Los hijos son seres humanos, con una mente que se está formando y que recibe los mensajes altos, claros y sin interferencias.

Pon tus hijos antes que todo lo demás, pero sin llegar al martirio. ¿Cómo? Poniéndote tú antes que todo lo demás. Quiérete. Sal del estereotipo de lo que se espera de ti y sé tú mismo. Sé que se escribe fácil pero el hacer algo así puede llegar a ser una tarea que te lleve días, meses, años. Lucha por ello. Si luchas, ya lo estás consiguiendo.

Seguro que hay muchas cosas que puedes amoldar y cambiar en tu vida. La mayoría de nosotros somos un “lo que se espera de nosotros”. Cambia eso.

Los seres humanos ofrecemos desde la abundancia, nadie ofrece desde la carencia, aunque creas lo contrario: si tú eres feliz irradiarás felicidad a tus hijos, y lo harás sin esfuerzo, naturalmente. Ellos serán felices si tú lo eres. Amolda tu vida, cambia lo que no te gusta, es el momento, trabaja tu personalidad (recuerda que los niños aprenden por imitación).

A veces encontrarás que tienes que cambiar lo que has hecho toda tu vida, con lo que te identificas, por lo que has luchado tanto, pero que no te ha hecho feliz. Dedícate tiempo, relájate. Conócete. No pasa nada por cambiar. No tengas miedo. Rectificar es de sabios. Cambiar de vida por el bien tuyo y el de tu familia es de sabios.

Encontrarás que, aunque tus hijos no hablen 20 idiomas, el día de mañana tendrán la autoestima necesaria para salir al mundo y aprenderlos si quieren, sacarán el máximo partido de sus fortalezas y no se vendrán abajo por sus flaquezas, aprenderán y seguirán para adelante. Tendrán un sólido respaldo emocional y el modelo a seguir de unos padres valientes, seguros y felices. Habrán aprendido de ti y lo verás reflejado en sus vidas. Y tú serás afortunado por haber cambiado, por haber aprovechado la ocasión para ser mejor persona, más completa. Por ser feliz.

Creo firmemente en algo que ya escribió Luis en “Paso a Paso” (no en vano es el mejor padre de mi hija que conozco): “nosotros aprendemos de nuestros hijos“.

Si has decidido ser padre no desaproveches esta oportunidad que te da la vida para hacerte mejor persona.

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3 thoughts on “¿Estamos preparados para tener hijos?

  1. Soy una joven aun no tengo el privilegio de ser madre. Pero despues de haber leido este articulo me dio una nocion de cuando tomare esa decision. Gracias por la informacion transmitida.

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