El cuidado de la pareja tras el nacimiento de un hijo

Leo y observo cómo a las parejas se les dice lo que tienen o no tienen que hacer entre ellos ante la llegada de un hijo. Normalmente se hace especial hincapié en que la pareja debe cuidarse, en que deben dedicarse tiempo para estar solos, sorprenderse, etc. Y no es raro sentir que, si no lo haces, vas a perder a tu pareja. De hecho, el pensar que si no se dedica tiempo a tu pareja durante el posparto puede significar que la vas a perder o dañar, se puede convertir en una obsesión y en otro motivo de estrés.

No te preocupes. No tienes que planear unas vacaciones a Cancún cuando tu bebé tiene un mes de vida, para que tu marido no te abandone, ni tienes que cocinar una cena con velas mientras tu pequeño cuelga del pecho hora sí, hora también.

Idealmente, tu chico tiene que estar al tanto de lo que viene: que los bebés no están programados para dormir de noche, que la mamá tiene que estar con el bebé de forma prácticamente continua, que no tendrás tiempo de arreglarte ni probablemente ganas de lucir un vestido ajustado… que la vida sigue, pero ahora tenéis un hijo, sois tres y uno es nuevo, necesita ser guiado y protegido. Idealmente, tu pareja debe protegerte a ti y al bebé, hacer posible que os podáis dedicar tiempo y amor y esto se hace:

  1. Siendo muy paciente, escuchando y entendiendo lo que te está pasando. Tus hormonas estarán bastante descolocadas tras el parto (situación que se prolonga si das el pecho), puede que llores, que rías, que estés cansada, hiperactiva…

  2. Cocinando para que puedas comer, limpiando para que podáis vivir en un lugar limpio, comprando lo que necesitéis…

  3. Para que des el pecho, tu chico distanciará las visitas y hará posible que tengáis las menores interrupciones a ese maravilloso proceso.

  4. Cuidará del bebé siempre que pueda para que puedas descansar y dormir.

  5. Te cuidará y entenderá que estés dolorida y en proceso de recuperación, hará todo lo posible para ayudarte y escucharte.

Si no puede estar contigo, buscará a alguien que te ayude en su ausencia que sea respetuoso con vosotros y vuestros principios. De nuevo, igual que hizo en el parto, hará posible el ambiente propicio para la crianza de vuestro bebé.

Aunque es él quien debe cuidarte a ti y al bebé, también es nuevo, duro y extraño para él, no lo olvides. Escúchale. Dile cómo te sientes. Decíos que os queréis más a menudo que antes. Expresad vuestros sentimientos, vuestros miedos… Juntos podéis con todo si lo habláis. Tu estarás tan ensimismada en los cuidados del bebé que a veces parecerá que te has olvidado de él. Pero la verdad es que dependes de él más que nunca. Necesitarás que te proteja, que te ame, que os ame a los dos. Por eso es importante que él sea consciente antes del nacimiento de lo que ésto supone para todos los implicados. Y que vuestra relación sea buena. Comenzáis un amor a tres bandas.

En esos primeros meses el bebé necesita muchos cuidados sobre todo tuyos y un papá que no sepa lo que conlleva puede sentirse rechazado o en segundo plano y puede llegar a rechazar al bebé o a ti.

De nuevo: información, comunicación y paciencia. Esas son las claves.

Poco a poco os iréis acostumbrando a vuestra nueva vida juntos, cada uno pulirá su rol en la familia y os sentiréis más unidos que nunca.

Es especialmente importante que habléis del parto, de cómo os habéis sentido, de vuestras impresiones, de cómo habéis visto al otro, de lo bueno y de lo malo si ha habido algo. Claramente, sinceramente. Cuánto más habléis de esa intensa experiencia más os conoceréis y más respeto os tendréis. Es muy útil escribir qué has sentido y cómo has vivido el parto tras el mismo o en los días o meses siguientes. De esa forma os podéis leer el uno al otro, y leeros a vosotros mismos. Es una de las experiencias más intensas de esta vida. Un nacimiento sólo se compara a la muerte como definitivo. Hay un antes y un después. Cuando seáis viejecitos a lo mejor no os acordáis de lo que habéis cenado la noche anterior pero siempre vais a recordar el parto de vuestro hijo/a.

Hablad, compartid experiencias y sentimientos. Esa es la mejor forma de “cuidar” a tu pareja.

Una buena unión familiar es indisoluble, perfecta (para más datos sobre uniones (no) sólidas lee el artículo “Tengo un hijo con alguien que no me llena”).

Si nunca has pertenecido a ningún grupo de una forma plena, prepárate a sentirse integrante a tope de este: tu familia. Disfrútalo.

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