El parto es un juego de hormonas

El mundo de las hormonas es apasionante, controlan muchísimas partes de nuestra conducta, controlan quién nos gusta, quién no, qué nos atrae, qué no…

Cuando los primeros signos del parto comienzan es porque el cóctel hormonal responsable del mismo está listo para servir. El cuerpo recibe el mensaje de que ya es hora de sacar a ese bebé de ahí y comienza la acción.

En un parto juegan un papel decisivo la Oxitocina, las Endorfinas y las llamadas Adrenalina y Noradrenalina. Voy a simplificarte el proceso pero si estás interesada al respecto puedes encontrar millones de artículos y publicaciones sobre todas ellas.

El Dr. Michel Odent ha denominado a la Oxitocina la “hormona del amor” y no le falta razón. La Oxitocina está presente en el sexo por ejemplo, nos hace estar más unidos a la persona con la que lo hacemos. La Oxitocina es la responsable de poemas, canciones, y otras muestras de que el amor existe.

También está presente cuando damos el pecho, en el amamantamiento. Nos ayuda a “querer” más a nuestro bebé. Los niveles más altos de Oxitocina en toda tu vida se dan justo después del parto. Esta hormona te ayuda a reconocer a ese bebé como tuyo y a crear un vínculo con él, el vínculo más poderoso que has creado con nadie jamás.

La Oxitocina además es la responsable de que dilates y de que contraigas durante el trabajo de parto.

Las Endorfinas son tu anestesia natural, más potentes que la Morfina o la Petidina. De nuevo se encuentran en niveles altos durante el sexo, el embarazo, el parto y cuando das el pecho. Son el anestésico natural más potente que existe. Se adapta a tus necesidades. Tú dices cuánto necesitas y cuándo.

La Adrenalina y la Noradrenalina son responsables de que estés alerta y extremadamente sensible durante el parto. Son la respuesta a los peligros, lo que nos hace estar alerta. Cuando las mujeres daban a luz en zonas salvajes tenían que protegerse de otros depredadores, como el resto de los animales, estar alerta de que nada las iba a suceder a ellas ni a sus crías. Estas hormonas actúan además al final de la segunda fase del parto durante el reflejo de expulsión del bebé del que ya hemos hablado en “¿Tengo que empujar cuando de a luz?“.

Un exceso de estrés provoca que los niveles de adrenalina suban, el resto de las hormonas bajen o se paren congelando así el proceso de parto. Esta es la respuesta primitiva al miedo a ser atacada: el parar todos los procesos, el quedarse “congelada”. Sin embargo, curiosamente, hoy en día que no hay depredadores merodeando, muchas mujeres activan sus niveles de adrenalina parando el proceso de parto. No hay que confundir esto con el “parón” al final de la dilatación, entre la primera y la segunda fase del parto, para que el cuerpo recargue energías para expulsar al bebé. Los niveles de adrenalina suben cuando la mujer se siente expuesta, no se siente segura, se siente atacada o frágil. Y es aquí donde entra en juego tu mente y el ambiente que te rodea. Es de vital importancia que estés relajada cuando estás dando a luz para que todas las hormonas funcionen correctamente. Si la adrenalina aparece las endorfinas desaparecen, lo que supone que tu anestésico natural se va, lo que a su vez se traduce como dolor. De la misma forma que si la oxitocina no se secreta, el parto se para. Todas las hormonas pueden volver a activarse si la mamá se relaja.

Como ves es importantísimo cómo te sientes durante el parto. No es un complemento más a la acción, es la acción misma. Un parto es un conjunto de hormonas en acción. Cualquier intervención (epidural, cesárea, oxitocina sintética, etc) modifica ese conjunto y altera el resultado.

La no intervención y la relajación es la clave para que la naturaleza se abra camino y para que tú tengas las riendas de tu parto.

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5 thoughts on “El parto es un juego de hormonas

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  2. Hola, Raquel

    Te felicito de corazón por tu blog, lo he leído muchísimo durante mi embarazo y me he sentido muy identificada (y respaldada) por todo lo que cuentas. Me ha encantado leer tus reflexiones personales y los artículos más “científicos” que me han servido para argumentar a favor del embarazo y el parto que yo quería (y que finalmente pude tener cuando nació mi hija, el pasado mes de enero).

    Quiero comentarte que en mi blog personal he incluido un enlace a este artículo, dentro de una reflexión mía sobre las cesáreas innecesarias. Si quieres echarle un vistazo puedes verlo en http://escribiendomargenes.blogspot.com.es/, se titula “el precio de una cesárea. Espero que te guste.

    Nos leemos por aquí, un abrazo muy cariñoso.

    Diana

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