Quiero tu juguete

Los niños no tienen noción de juego con otros o en equipo hasta que no pasan la barrera de los tres años en adelante. Algunos lo hacen antes, otros después, cada uno tiene su ritmo. Si los niños se crían con otros niños por ejemplo, hermanos, etc., es más fácil que aprendan a jugar con otros antes que otro niño que se cría solo.

No es raro ver a padres que se juntan con otros padres para que sus hijos jueguen juntos. Todos los padres tenemos el deseo de que nuestros hijos puedan interactuar con otros mientras nosotros nos tomamos un café. Si esto se intenta antes de los 3 años (digo 3 años, pero ya sabes que varía) puede terminar en padres frustrados y niños malentendidos.

Los bebés normalmente quitan los juguetes a otros. Habrás observado que juguete que ven en otras manos, juguete que quieren. Si se lo das entonces pierde el interés y quiere alguno otro que no está en su poder.

Esto es un comportamiento heredado de nuestros ancestros, un comportamiento animal. Se ciñen a la regla natural de cazar presa. Están aprendiendo a competir, la naturaleza es pura competición, sólo gana el mejor. Para ellos a esa edad lo divertido está en robar la presa, en ser capaces de usar sus mecanismos físicos e intelectuales para alcanzarla, no en la presa en sí.

Si tienes hijos pequeños te habrás dado la situación siguiente: quedas con otros padres para que los niños jueguen juntos y vosotros podáis tomar un café tranquilos, los niños lloran, se pelean, todos quieren el mismo juguete o la misma comida (ofrecer comida a un niño delante de otros es como sacar un plátano en una habitación llena de monos) y al final te tomas el café frío o ni te lo tomas porque estás deseando volver a la paz de tu hogar, donde el niño no está con otros niños.

Piensa que es un etapa, que es transitoria, que pronto tu bebé querrá jugar con otros y se lo pasará bomba. Hasta que llegue ese momento está en proceso de aprendizaje, es como una esponja, enséñale, déjale experimentar, déjale que quite los juguetes a los demás, o que se los quiten, no hay nada de malo en ello, es parte de su desarrollo.

Poco a poco aprenderán a respetar los juguetes de los demás y a compartir, a idear juegos juntos. Ahora tienen otra etapa fundamental de su desarrollo que no debe cohibir: aprender a sobrevivir en un medio hostil. Con los años descubrirá que compartir los juguetes es incluso más divertido que quedárselos para uno mismo, que ser parte de un equipo es mucho más enriquecedor que estar solo. Que el fin último de competir no es ganar, sino participar y mejorar en el proceso.

Hay adultos que aún no han aprendido esta lección, ¡fíjate si es duro el aprendizaje!.

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