Mi cuerpo tras el embarazo y el parto

 No es raro ver en la prensa a esas mujeres que dan a luz y a la semana están ya siendo fotografiadas con el titular “ha recuperado su espléndida figura tras el parto”. Hoy en día hay una especie de obsesión por ser físicamente igual o mejor que antes del embarazo y parto. Pues bien, aunque no seas famosa tu cuerpo se va a ver infinitamente beneficiado por el proceso.

Quiero compartir contigo mi experiencia, cómo mi cuerpo ha mejorado mil veces a lo que era antes de tener hijos:

 Tripa 

  • Antes de tener a mi hija mi tripa por ejemplo era normalita. Si me mataba a hacer deporte a veces se podía dislumbrar la forma de los músculos del abdomen.
  • Durante el embarazo ha albergado vida, ha creado y multiplicado células, se ha encargado de crear un ser humano y aumentar mil veces su tamaño sin explotar. Mis abdominales se han separado para dejar crecer a ese bebé como se desgaja una mandarina. Además ¡¡he tenido 9 meses sin regla!! 
  • Tras el parto me ha quedado un michelín estupendo, del que mi hija se ríe cada vez que lo ve aparecer bajo mis camisetas. Tengo menos cintura pero encuentro el michelín muy sexy, al estilo de las mujeres que danzan su vientre.

 

 Pechos 

  • Antes de tener a mi hija mis pechos quedaban estupendos bajo escotes o en el traje de baño, etc. Eran útiles para seducir. Sensuales. Pero, por ejemplo, correr con ellos era un suplicio porque botaban. Lo mismo pasaba cuando intentaba dormir boca abajo. ¿Para qué servían realmente los pechos?
  • La respuesta vino con mi hija. Ahora sirven para amamantar a un ser humano, para darle alimento, cariño, calor y protección contra enfermedades. Para confortar a ese ser. Mi hija no me concibe sin ellos. A través del amamantamiento conecto con ella de una forma única. Hay mamás que dicen que el destete es terrible para los pechos y que se quedan como vacíos o caídos. Si los puedes ejercitar (natación es ideal para ello) mientras amamantas mejor que mejor. Si se te vacían como dicen pues mira el lado positivo: aprovecha y ¡¡duerme boca abajo!!
  • Alguien me contó que esa “flexibilidad” que adquieren los pechos mientras amamantas tiene su base natural. Hay mujeres en otras culturas que trabajan mientras llevan a sus hijos colgados a las espaldas. Muchas de ellas han evolucionado sus pechos de tal forma que no necesitan descolgarse al bebé para amamantarle. Aunque en nuestras sociedades algo así es impensable, piensa que tu cuerpo se adapta a tus necesidades y a las de tu bebé y que eso no tiene nada de malo. Con ejercicios como la natación no tienes nada que temer. Los pechos de una madre que amamanta son preciosos, durante y después.

 

 Cabeza 

  • Mi cabeza. Antes del embarazo yo era una persona ordenada, resuelta, me acordaba de todo, memorizaba todos los teléfonos de mi agenda, me acordaba de fechas, sitios, personas…
  • Después del parto he perdido mi memoria a largo plazo e inmediata. Soy un desastre. Soy olvidadiza y desaliñada. Luis me regañará por esto (http://www.babog.org/mente) pero a veces pienso que la placenta debe llevarse un trocito de tu cerebro cuando la expulsas :). ¡¡Menos mal que no es así y esos olvidos suelen ser recuperables!!
  • Algunos llaman “Mamnesia” a la capacidad de olvidarlo todo que se tiene tras un parto. No te preocupes, se suele olvidar lo que no es verdaderamente importante.
  • A cambio me he vuelto mucho más intuitiva, muchísimo más. Soy absolutamente resuelta a la hora de proteger a mi hija o de sentir qué es lo que pasa a mi alrededor. Mi psique ha pasado a otro nivel. Las cosas mundanas no importan. Ahora me manejo en el espacio de los sextos sentidos. Como un animal.

 

Sentidos

  •  Veo mucho más (ando siempre con mil ojos), huelo mucho más (reconozco la caquita de mi bebé a distancia), siento mucho más (la sensibilidad se ha agudizado mil veces), oigo mientras duermo profundamente y entre distancias que antes eran impensables sonidos prácticamente imperceptibles…

 

Extremidades

  •  Mis brazos y mis piernas ahora sirven para agarrar a mi hija y para que se agarre. Para que se agarre de mis manos, para que aprenda a andar.

 

Pelo

  • Mi pelo es divertido cuando le hago coletas y ella me las hace a mí.

 

Labios

  • Mis labios le enseñan a reír (ya nació sabiendo cómo llorar).

 

Corazón

  •  Y mi corazón se ha hecho más grande, enorme. Cada día me cabe más.

 

Resistencia

  •  Mi resistencia a las horas sin dormir se ha incrementado sustancialmente. Si antes de mi hija alardeaba de aquel fin de semana en el que estuve de fiesta tres días, ahora puedo hacerlo cada día. Puedo afirmar que llevo más de 15 meses sin dormir una noche entera.

 

Rendimiento general

  •  He dado a luz. Mi cuerpo se ha sometido a una infinidad de cambios desde el primer momento en el que me quedé embarazada. Y aún sigue cambiando. Cada cambio es un reto que supero con orgullo.

 

En el terreno psicológico el aprendizaje es bestial, cada día aporta algo nuevo y valioso. Cada día esconde un nuevo descubrimiento sobre el bebé, sobre una misma y sobre el funcionamiento del mundo y el ser humano en general.

 

El cuerpo de una madre que ha creado una vida, la ha albergado, la ha dado a luz, la cría y protege es muy especial. Y espléndido, sea como sea.

 

Deberíamos ser todas portadas de revistas.

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15 thoughts on “Mi cuerpo tras el embarazo y el parto

  1. Querida Raquel,

    Poco a poco y cuando encuentro un rato voy leyendo tus articulos. Tengo que decirte que me estas creando adiccion por ellos, a medida que mas leo mas me gustan 😉
    No sabia que tuvieras este gran talento escondido, y me alegro que estes compartiendo tus pensamientos y tus opiniones con mas gente.

    Me siento muy identificada con la mayoria de los que he leido, y este “mi cuerpo tras el embarazo y el parto” me ha gustado mucho por el sentido del humor que le has puesto, viva el optimismo y la ilusion que tienes.

    Un beso fuerte!

  2. Hola Raquel,

    He sido mama primeriza a principios de junio de este año.
    Mi embarazo no fue todo lo bueno que pudo ser (físicamente fue perfecto, pero psicolólgicamente me encontraba muy débil e insegura ante todo lo que implica un bebe y el hecho de ser madre…estaba abrumada y pensaba que no estaría a la altura, a pesar de que cuento con la pareja más maravillosa del mundo).
    Empezando por el parto, no fue nada como yo me lo esperaba, tuve la suerte de dilatar rápidamente y de no necesitar ningun tipo de anestesia ni episotomia, y así sentir como nacia mi pequeño.
    Luego el dia a dia es maravilloso, no hay nada comparable con pasar las horas con mi bebe, que el tiempo lo marque el, no el reloj de la oficina….
    Tu articulo me ha emocionado, es muy bueno el repaso que haces por todos los órganos de nuestro cuerpo y por como han cambiado a mejor.
    Antes de ser mama, estaba obsesionada por entrar en una talla 36 para sentirme guapa. Ahora SOY guapa.
    Muchas gracias por deleitarnos con tus articulos. Besos

  3. Mira qué tontería, estoy leyendo este artículo y me he puesto a llorar como una tonta. Tengo la sensibilidad a flor de piel, otra de las grandezas de la maternidad.

    Yo tengo 3 niños, uno de 4 años y unos mellizos de 7 meses. Son mi vida, mi gran alegría, mi pasión, y si no fuera por todos los millones de cosas que una debe de llevar para adelante, sería la mujer más feliz del mundo dedicada a ellos en exclusiva.

    Me ha hecho mucha gracia lo de la resistencia. Yo te puedo afirmar que no he dormido una noche entera en casi 5 años y lo que me quede. Parece mentira, con lo marmota que yo era.

  4. Tienes razón con lo de abandonar el marmotismo 🙂 Especialmente en tu caso debe ser el doble de difícil dormir una noche entera. Gracias por ese regalo que le das a tus hijos y a todas las mamás del mundo con ese ejemplo. Eso sí que es resistencia: es la lucha del amor a lo bestia. Un abrazo.

  5. Hola Raquel.
    Me encanto este anuncio. No tengo mucho tiempo de leer pero encuanto empece me enganche, me parece una maravilla. Has resumido muy bien todo lo que siento y los cambios que he sentido yo en mi, me encanta.
    Gracias por escribir asi de bien.

  6. Hola raquel me llego hasta lo mas profundo de mi corazon lo q has escrito y tambien me hizo sentir que soy importante para mi bebe que es lo que mas amo en esta vida gracias x escribir tan bonito..

  7. hola raquel,, solo queria decir que nadie sabe lo que es ser mama hasta que no lo experimenta,,, es muy cierto que antes de tener un bebe las mujeres solemos ser vanidosas y muy egoistas,,, todo lo queremos para nosotras,,, y al tener a mi bebe me doy cuenta de todos los cambios que sufrimos no solo fisicos sino tambien emocionales porque ser mama es “primero tu hijo,, despues tu hijo y siempre tu hijo” mi bebe para mi es mi vida y no lo cambiaria por nada del mundo,, ser madre es mucho mejor que cualquier cosa………

  8. He encontrado este artículo tuyo, Raquel, por casualidad.
    Tengo una niña preciosa de 4 meses, muy deseada y me he sentido identificada con todo lo que escribes. Me he emocionado mucho.
    Gracias de corazón por poner en palabras todos esos sentimientos.

  9. Hola María!!! Bienvenida, encantada de encontrarte 🙂 Felicidades a tu niña entonces, las gracias te las mereces tú por identificarte… Besos y abrazos

  10. Que hermoso realmente todo lo que decis, es super optimista y alentador! me reconforto mucho el corazon leerlo, que talento! Gracias de verdad! yo soy mama de Luz de 10 meses y soy muy muy muy feliz! ella es felicidad pura en mi, mas halla de q el cuerpo no siemopre queda como una quisiera, es lo de menos y una simple sonrisita de ella paga todo lo demas, la amo! ser mama es lo mejor de la vida, no tiene punto de comparacion con nada..genial articulo!

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