A mi hijo le encanta la guardería

Hace unos meses escribí un artículo llamado “¿Busco guardería o cambio de vida?”  relacionado con el tema pero estaba más basado en la decisión de los padres que en la oferta para el niño. Quiero repasar y profundizar contigo los supuestos beneficios de las guarderías.

Como ya sabemos cada niño tiene su desarrollo y su momento para todo dependiendo de muchos factores. Nosotros, los padres debemos encargarnos de saber leer a nuestros hijos, de observarles y de facilitar lo necesario para que el niño pueda desarrollar sus nuevas inquietudes en un entorno seguro y de amor.

En algún momento a partir de los dos años, los tres, el niño comienza a adquirir una buena cantidad de palabras y expresiones: comienza a ser más independiente que antes, está adquiriendo el lenguaje. Los expertos dicen que es entonces cuando el niño quiere relacionarse con otros para ejercitar sus dotes sociales, quiere pertenecer a otros grupos aparte del familiar. Hay niños que desarrollan esta primera etapa de independencia y de necesidad de contacto social antes que otros.

Antes de ese momento el niño no tiene esa necesidad, está dedicado a aprender otras habilidades, a cubrir otras necesidades.

Y es tan malo emocionalmente para él el obligarlo a interactuar antes de tiempo como el no dejarle hacerlo cuando está preparado.

¿Cómo saber cuando un niño está preparado para interactuar con otros niños? Si llevas a tu hijo al parque o le juntas con otros niños te darás cuenta enseguida. Cuando los bebés aún no están centrados en socializar con otros niños pueden estar en la misma sala con un grupo numeroso de niños de su edad y no hacerles ningún caso. Cada niño va a lo suyo, puede que se quiten la comida o se toquen en algún momento, pero es más curiosidad por “esa cosa con ojos que se mueve” que contacto social. Si están con niños más mayores que ellos suelen seguirles e imitarles, aprenden de ellos, sus comportamientos, pero siguen realizando el juego de forma individual, aún no tienen la noción de “equipo” o “grupo”. Desde su punto de vista el único grupo válido es el familiar.

Otro indicativo de que tu hijo no está preparado para estar lejos de ti es si llora desconsoladamente cuando te alejas al dejarlo en la guardería. Es un indicativo bastante obvio que aún así hay padres que prefieren no ver porque “todos los bebés lloran”, “ya se acostumbrará”.

En líneas generales, cuando tu hijo esté empezando a estar preparado para socializar con otros niños verás que los busca, que quiere estar con ellos, que sigue especialmente a los niños más mayores que él, pero a la vez observarás que hay momentos donde te vuelve a buscar, donde viene a ti a por protección o ayuda.

Y cuando tu hijo está de verdad preparado para socializar, sólo querrá estar con otros niños, jugar con ellos sin parar, se aburrirá si juega solo, te costará hacerle volver contigo, ya que en general los mayores somos bastante aburridos. A todos los niños les llega este momento pero no a todos les llega al mismo tiempo. Cada niño tiene su propio desarrollo.

Forzar a un niño a jugar o a interactuar con otros antes de que esté preparado es antinatural y contraproducente para su desarrollo y su estabilidad emocional. De la misma forma que lo es mantenerlo a tu lado sin que vea a otros niños cuando adquiere la necesidad de socializar.

Si el motivo para llevar a tu hijo a la guardería es “espabilarlo” y “hacer que juegue con otros niños” antes de tiempo ya has leído que no tiene ningún fundamento. Las guarderías usadas en edades tempranas contra la voluntad del niño le crean ansiedad y fomentan miedos como el primitivo a ser abandonado, ya que el niño no entiende por qué se les deja con extraños tantas horas, por qué “estorba” en la vida de sus padres. El que se “acostumbren” a ello no implica que lo “disfruten”. En casos extremos los niños pueden llegar a desviar sus vínculos emocionales hacia el personal de la guardería u otros niños. Pueden llegar a pensar que ellos son su familia.

En otros artículos hemos visto como dejar llorar al niño, ver “Dejar llorar al bebé” para más detalles, activaba mecanismos de supervivencia en el niño como el de la “desconexión” de determinados procesos vitales: tras llorar y no ser reconfortado el niño anula parte de su metabolismo por el miedo primario heredado de nuestros ancestros a morir (“si mi madre no me coge es que voy a morir de inanición o por algún depredador”). Parecidos mecanismos se activan cuando el niño ve que sus padres le dejan en la guardería si aún no está preparado para ello: “mis padres me abandonan, voy a morir”. Hasta que el niño se da cuenta de que eso no es así el proceso emocional por el que ha pasado ha sido bestial. El que el cuidador o cuidadora lo consuele (lo cual suele evitarse normalmente entre personal de guarderías ya que nadie puede consolar 3 niños a la vez) no significa nada para el niño. Sus padres le abandonan desde su punto de vista. Y sus padres son su mundo en esa etapa de su vida. No hay nada más allá.

El ser humano se adapta al medio de una forma asombrosa, incluso cuando éste es muy hostil, pero eso no implica que emocionalmente salga victorioso. Lo normal es que sienta las bases para miedos e inseguridades que arrastrará a la edad adulta. Hay niños que eran tranquilos antes de empezar la guardería y se vuelven más inquietos tras ella, otros suelen además estar más irritables, casi todos aprenden en otros niños lo que no aprenden en casa, lo bueno de esos niños y también lo malo.

Hay padres que piensan además que las guarderías ofrecen un sin fin de actividades y servicios por personal cualificado que ellos no pueden o quieren dar a sus hijos.

Las actividades que se realizan en guarderías pueden ser muy completas y emocionantes pero como cada niño es distinto, el cuidado debería ser personalizado para que fueran de verdad útiles. Hacer pintar con los dedos a un niño que está más interesado en amontonar cubos de distintos tamaños es desperdiciar el tiempo y la actitud del niño, es echar a perder su creatividad. Para diseñar un programa específico para ese niño hay que conocerlo, leerlo, vivirlo y diseñarlo exclusivamente para él, dejando que sea él quien elige sus actividades. Cuántas veces nos hemos encontrado con adultos que no saben qué hacer con su vida, qué no saben qué les gusta, cuáles son sus capacidades, fortalezas y debilidades. Si no dejamos al niño que decida a qué jugar, estamos machacando su creatividad y su seguridad en sí mismo futura. Le estamos diciendo qué actividades le hacen disfrutar y cuáles no. Le estamos educando para que siga a la mayoría sin respetarse a sí mismo y su unicidad.

Por otro lado las guarderías suelen ser sitios cerrados, quizá con algún patio exterior para cuando haga buen tiempo lo que limita al niño considerablemente. Si has observado a tu hijo en casa sabrás que pasado un tiempo se aburre de sus juguetes y de todos los cajones de la cocina. La mente de un niño es ilimitada, su aprendizaje es ilimitado a esas edades. El llevarle a una guardería para que su mundo se agrande no funciona, puesto que la guardería en sí es un mundo limitado.

Otro error consiste en pensar que el niño se inmuniza más rápido que otros porque coge más virus y enfermedades transmitidas por otros niños de la guardería. De nuevo esto no tiene ninguna base científica. Es probable además que el niño esté más expuesto a ellas porque sufre estrés, al igual que nos pasa a los adultos. Los niños que duermen las horas que necesitan y que están tranquilos emocionalmente tienden a enfermar menos, no porque su sistema inmunológico esté menos preparado que el de un niño estresado, sino por todo lo contrario, porque su cuerpo es fuerte para combatir aquellas infecciones y virus que no son lo suficientemente poderosos para hacerle enfermar. Haz la prueba contigo. Deja tu trabajo un año o lo que quiera que te provoque estrés y observa cuántas veces enfermas.

Por otro lado, la respuesta del personal de la guardería a determinadas situaciones (si el niño llora, etc) es muy importante desde el punto de vista educacional del niño. Él va a aprender lo que vea tanto en cuidadores como en sus compañeros, y puede que la información recibida sea radicalmente distinta a la que tenías planeada para él. Él va a percibir el mundo según lo reciba y viva. Cuando un niño pasa más horas con otras personas que contigo es probable que lo aprendido en la guardería prevalezca sobre lo que tú quieras enseñarle. Además es probable que le llegue el mensaje “no valgo la pena para mis padres, hay cosas más importantes”. Los niños no deducen como nosotros ya que aún no tienen todas las premisas. Los niños se dan valor a sí mismos según tú los valores. Su autoestima futura sienta las bases con tu actitud hacia ellos.

Las famosas “cámaras web” instaladas en guarderías pueden ayudarte a ver sus reacciones si tienes tiempo para observar la cámara (se supone que no estás con tu hijo porque no puedes emplear ese tiempo en observarlo). El niño está aprendiendo el mundo y cómo reaccionar ante él. Los primeros años son los más reveladores de su vida.

Hay quien piensa además que el niño se adapta luego mejor a otras situaciones sociales si está “acostumbrado” a relacionarse desde muy pequeño. Como el empezar el colegio por ejemplo. Y es cierto ya que hay estudios que lo demuestran. Pero el que pueda hacerlo, el que esté acostumbrado, no significa que emocionalmente tenga seguridad en si mismo, que se sienta querido y valioso, que se sienta único. Hay muchos adultos que se desenvuelven con mucha soltura en ambientes sociales, que incluso son exitosos en sus carreras profesionales, pero que emocionalmente tienen muchas carencias y miedos. Hay muchos adultos que no son felices aunque aparentemente tienen todo. La felicidad se basa en la autoestima, en la imagen que tengas de ti mismo. Es así como te puedes ofrecer al mundo. Una alta autoestima te hace indestructible, sea como sea tu vida. Y normalmente tu vida es exitosa cuando eres tú mismo y eres feliz porque centras las energías en hacer lo que te gusta, en promover tus capacidades y en aprender de tus flaquezas.

Lo ideal sería que el niño jugara con otros cuando sienta la necesidad y la curiosidad de hacerlo y que los padres estuviéramos cerca para cubrir esos espacios donde nuestro hijo nos necesita. Lo ideal sería que el niño decidiera y que nosotros hiciéramos posible el entorno adecuado para que el niño desarrolle sus inquietudes de forma segura y rodeado de amor. Algo tan serio y relevante para su vida futura como la creatividad y su seguridad en si mismo están en juego.

Cuando el niño está preparado para estar sólo con otros niños también te lo hará saber. Sabrás perfectamente cuando es lo suficientemente independiente para hacerlo, del mismo modo que sabías cuando iba a empezar a entenderte o a andar. Dale espacio y observa. Respeta a tu hijo.

Sé que hay madres y padres que por diferentes circunstancias tienen que hacer uso de las guarderías a edad temprana y que no tienen otra alternativa. No te entristezcas si ese es tu caso y lees este artículo. Sé que todo lo dicho es duro pero creo que con amor todo puede conseguirse. Si tras recoger a tu hijo de la guardería le ofreces todo el amor y la atención que precisa, los niños son muy intuitivos y sabrán que, aunque no les guste mucho madrugar para ir lejos de ti, cuando pasan algunas horas su madre o su padre vuelve, y le dedica su tiempo y su amor. Un niño de guardería a edad temprana puede salir victorioso emocionalmente si luego sus padres dedican su tiempo a él, tiempo de calidad. No vale con hacer la cena mientras está el niño al lado o ir a comprar con él. Siéntate a su lado. Vívelo. Entrégate.

Ama a tu hijo.

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8 thoughts on “A mi hijo le encanta la guardería

  1. Como docente en un Centro de Educación Infantil (no me siento identificada con el término guardería, creo que un niño no es ni un objeto ni un animal para guardarlo en ningún lado) no puedo evitar contestarte a varios errores que sé q como tú, muchas madres tienden a cometer. Es muy fácil culpar a los docentes y el centro educativo de los miedos e inseguridades que muestre el niño (me parece muy fuerte la palabra hostil, jamás dejaría a mi hijo en un ambiente que puedo calificar de esa manera). Los docentes, somos personas formadas que planificamos nuestro trabajo e intentamos hacerlo de la mejor manera posible, teniendo en cuenta no sólo el factor cognitivo del niño, si no también el emocional, el afectivo, y a su vez, cubriendo necesidades de tipo fisiológico (como son las caquitas o comida, biberones, etc). Piensa lo díficil que es para algunos padres dar cabida a estas necesidades con un sólo niño, imagínate con 15. Una maestra puede hacer un esfuerzo sobrehumano pero nunca conseguirá sustituir (ni lo pretende) una atención y estimulación personalizada como la que un padre puede lograr con su niño.

    Muchos padres pasan un número muy muy reducido de horas con sus hijos y después culpan al docente de los problemas que un niño con carencias afectivas tiene: falta de seguridad, miedos, etc. Un niño que, en muchos casos, pasa más de 8 horas en la guardería con distintas personas (los trabajadores tienen un límite de horario) que aunque lo quieran y lo mimen, no pueden dedicarle la misma atención que un padre o una madre, porque hay más niños a los que atender. Un horario de trabajo puede justificar el comportamiento de algunos padres, aunque desgraciadamente son más veces de las deseadas las que nos encontramos a padres que prefieren ir de compras o ver la televisión mientras su hijo está en la guardería en vez de dedicarle tiempo a su niño para jugar o llevarlo al parque, algo que nos entristece.

    Respecto a lo que has dicho de que el niño haga lo que desea puesto que se coarta la libertad y creatividad, me imagino que nunca has estado dentro de una escuela. La función del docente es guiar al niño a través de tu experiencia y conocimiento de la mejor manera posible. Por esa regla de tres en el colegio tampoco debería de ir a clase de naturales si lo que le apetece en ese momento es bailar o irse al cine. ¿O qué tal si en vez de hacer una torre de cubitos su interés es clavarle un cubito en la cabeza a su compañero?¿Coartamos su libertad o no?

    Y para finalizar, yo pondría camaras web en el centro, pero también en las casas, donde creo q nos llevaríamos más de una sorpresa respecto a el origen de muchos de los comportamientos agresivos de los que hablas, pues muchas veces la agresividad no es sino una forma de que el niño refleje un estado de malestar o carencia o simplemente imite comportamientos de los modelos de su entorno.

    Es bueno, después de escribir este artículo, que te hayas planteado la pregunta de otro post ¿Estamos preparados para tener hijos? Cada cual que se autoresponda antes de crucificar a gente que está trabajando por y para el bienestar de los pequeños. Lo mismo que tener una carrera no te convierte instantaneamente en un profesional, haber tenido un hijo no te convierte instantaneamente en un buen padre.

  2. Muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber que ahora se llaman Centros de Educación Infantil en el país donde resides. Otros países deberían tomar ejemplo porque como bien dices el término en sí provoca rechazo. También es cierto que me había centrado en el artículo en los padres y en los niños y había olvidado a los educadores o profesionales que trabajan en los centros. Estoy de acuerdo contigo en que un buen profesional es capaz de guiar al niño y enseñarle de forma enriquecedora. En mi anterior vida fui profesora de secundaria de profesión y se lo difícil que es prestar atención personalizada en una clase llena de individuos con distintos gustos, actitudes y entornos. El sistema educativo en muchos países no es el más indicado para potenciar la individualidad, ni siquiera para hacer divertida la clase de naturales, como bien apuntas, ya que no se trata de obligar a los niños a estudiar, sino de hacer que ellos encuentren en el estudio diversión y que les apetezca ponerse a estudiar. Pero las reformas de los sistemas educativos son tema aparte y mi intención no era sino señalar que en edades tempranas, al igual que tú, no hay nada como la atención personalizada de unos padres, si esta puede darse. Como sabes señalo al final de mi artículo que si hay que hacer uso de cuidadores/educadores para los hijos que lo importante es que en el tiempo libre los padres disfruten y vivan a su hijo tras recogerle de la guardería. Respecto al vínculo que señalas entre violencia y creatividad, encontrarás en este blog una petición a gritos hacia el respeto. Y el respeto no está reñido con la creatividad, todo lo contrario. Como educadora conocerás mil y un caminos para mejorar y potenciar la imaginación sin necesidad de agredir al otro.
    Gracias por tu aportación a este blog.

  3. hola a todos y a a todas,mi hijo va a entrar en la guarderia con 2 años,yo me he dado cuenta que el lo pide ya desde hace algun tiempo,pues porque cuando ve a los demas niños quiere estar con ellos,se pone muy contento y tiene esa necesidad.incluso cuando fui para apuntarlo en la guarde no se queria ir y me lo lleve llorando,porque salieron de una habitacion muchos niños y el queria estar con ellos.pero tambien es verdad que yo me preocupo muchisimo por como va estar alli,como le cambiaran el pañal,cuanta veces si se daran cuenta, al haber muchos niños,como le daran de comer.todo, me preocupo demasiado,y tambien pues en lo emocional porque aunque yo vea que el quiere estar alli no se cuando vayan pasando las horas como reaccionara si se sentira abandonado,nose.creo que sera bueno para el cubrir esa necesidad pero tengo muchas preocupaciones,como por ejemplo el trato que le vayan a dar,porque no digo que no haya buenas profesionales,pero como hay tantos casos de maltratos o de cualquier movida.porque ya sabemos que una no sabe lo que es tener un hijo hasta que lo tiene,y por mucho que estudies esa profesion si una misma no tiene hijos.hombre pueden tratarlo lo mejor posible,pero siempre te queda la duda.

  4. Lo importante es que hables con el centro, que te digan cuántos niñ@s hay por educador, qué actividades van a realizar, si puedes estar o no presente (hay centros que están blindados a los padres/madres y otros que no), cómo reaccionan en determinados casos (cuando llore, cuando haga algo mal, etc.) ten en cuenta que no sólo cuidan de tu hijo sino que también van a educarle cuando no estés. Y aunque descuidamos ese factor por un buen cuidado, es de suma importancia. Lo vas a hacer genial. Ya lo estás haciendo. Gracias por tu comentario.

  5. En mi experiencia como mamá (niño de 3 años y beba de 6 meses), el hecho de tener la necesidad de dejar a lo más preciado de tu vida en manos de desconocidos es devastador. Como docente (de escuela primaria, no de primera infancia) reconozco todo lo que no podemos hacer por un niño, todo lo que es exclusivamente posible para su madre. Me gustaría quebrar una lanza por mis colegas dado que es un poco fuerte el tono de tu artículo. Especialmente para las mamás (que como yo) tienen la necesdidad de “dejar” a su hijo en las instituciones. Comprendo tus razones y comparto muchas de ellas (otras no, dejar qué quiere hacer o experiementar al niño sin limitarlo y ofrecerle cosas que no había pensado, incluso si no le gustan… me parece negligente). En todo caso podríamos intentar abordar el tema desde un ámbito más constructivo: qué puedo hacer para que el se sienta seguro? (la psicóloga del centro de mi hijo hizo una reunión para enseñarnos como acompañar el proceso de integración del niño) cómo puedo participar de la vida de la guardería para que mi hijo sienta que es importante para mi? (en la de mi hijo vamos ocasonalemte a leerles un cuento, a un taller de manualidades, etc.). Todo esto dicho desde mi país… en el que la inmensísima mayoría de los niños q concurren tan tempranamente a instituciones responden a la necesidad económica de la mamá. En todo caso el daño no está en dejarlo en la “guardería” (aquí por lo menos las del gobierno, gratuitas, son las mejores y tampoco se llaman así) si no en querer desentenderme del niño, dejarlo para ir estar sola (que también lo necesitamos pero ese sería otro artículo) y sentarlo frente a la tv porque cuando llegué de trabajar estoy cansada. La cantidad de horas de permanencia juntos entre una madre que está saturada y deprimida, con su hijo que es agredido (emocionalmente por este hecho) no es tampoco una forma de fortalecer el autoestima de nadie. Digo esto porque trabajo con familias en situación muy grave de vulneración de sus derechos, en la más insultante pobreza; y una de nuestras metas es que lleven a los niños desde los 2 años al centro educativo para bien de ellos y de sus mamás.

  6. Gracias por tu comentario Marianela. Tanto en edades tempranas, como luego en primaria, secundaria, etc., si las familias están en situación de pobreza o abuso estoy de acuerdo contigo que es mejor que el niño o la niña esté en un centro educativo. De hecho si no existe estabilidad familiar siempre es mejor que estén con [email protected] La figura del adulto que guía, protege y ama, no tiene porque ser la madre, si bien es verdad que en edades tempranas es la ideal por la lactancia, etc. En lo demás diferimos en nuestros puntos de vista: para mí lo negligente es limitar al niño o la niña.

    Gracias por tu aportación.

  7. Es muy interesante todo lo comentado en este espacio, quiero compartir mi situacion con mi bebe de 14 meses de edad, desde los 12 meses ingreso a estancia infantil y no se decidia a caminar, a la semana de haber entrado se animo a caminar motivado por sus compañeritos, pues el es el mas pequeño, ademas he notado mejoria en su conducta ya que al recibir solamente mis regaños a su mala conducta, ahora obedece mas facilmente porque en la guarderia tienen reglas y hasta los mismo niños se dicen entre ellos lo que no debe hacer y pienso que eso favorece pues no tiene de figura materna a una persona que siempre lo esta reprendiendo por agarrar cosas que no debe, etc.. además esta aprendiendo a comer solito, a comportarse mejor, socializar, canta, baila, dice mas palabras, ya brinca con los dos pies, entre otras cosas buenas en solo dos meses, las personas son muy capaces y desde el momento en que el se queda en la mañana con una sonrisa me dice adios contento, se que esta en buenas manos. En mi caso solamente lo llevo 3 hrs al dia porque trabajo por cuenta propia y en ese lapso hago las cosas que tengo que hacer, considero que este tiempo es bueno para que socialice y no me extrañe mucho o se sienta abandonado, pero lo malo del asunto es que antes de cumplir un año no tuvo ninguna enfermedad, actualmente lo tengo en casa porque tiene una infeccion fuerte de tos y gripa, siento la presion de mis hermanas de que ya no lo lleve porque dicen que seguira enfermo y que puedo hacer mis asuntos con el, lo cual no seria problema porque es por mi cuenta, entre a este espacio en busca de las ventajas y desventajas de tener a los hijos en “guarderias”, agradeceria mucho sus comentarios y sugerencias… Gracias!!!

  8. Leo un gran variedad de opinions pero mayormente ataques a la redactora del blog, especialmente de parte de Carol Herrera. Definitivamente Raquel no esta señalando que los educadores sean malos, estas a la defensiva por ser esa tu labor. Pero no importa, una cosa sera lo que opine el professor y los padres y otra la que viva el niño o bebé. Aunque resulte molesto y dificil de aceptar, la guarderia, escuelita o centro de educacion como quieras llamarle da igual… finalmente ahi se quedan lo hijos varias horas.. pues bien, estas responden mas a nuestras necesidad de seguir con nuestra vida de adultos antes que attender a una necesidad del niño. Por favour, que niño necesita guarderia a los 12 meses o 3 años??… En fin, si no tienes mas alternativa que hacer, pero no trates de sentirte menos culpable, el hecho de que la mayoria lo haga no significa que sea lo correcto y mucho menos que sea lo mas adecuado para tu hijo

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