Alimentar por el día a un niño mayor de 6 meses

Como ya hemos visto, cuando el niño comienza a tomar sólidos la leche materna ya no tiene el sentido nutricional que tenía antes. Eso no significa que ya no sirva de nada (“10 Ventajas de dar el pecho después de los 6 meses“). Su función cambia, pero no su importancia. Ahora es confort, amor, calor, protección y consuelo.

En “Amamantar por la noche a un niño” vimos como eran las noches con niños amamantados. Las mañanas con niños “mayores” amamantados son impredecibles también.

Durante los primeros años de vida el niño está descubriendo el mundo. Su mente es una esponja que todo lo absorbe. Cuando ya ha descubierto una cosa pasa a otra. Es importante dejarle descubrir, enseñarle constantemente cosas nuevas, abrirle las puertas a todos los sabores, colores, formas, texturas, que tiene el mundo. Hay que dejarle que escuche, vea, toque, experimente. Es la época de su vida. Ninguna otra será tan abierta y llena de curiosidad.

Pero los días son largos y muchas veces los padres no tenemos tiempo para mostrarles el mundo o bien los niños tienen que estar en ambientes limitados (como en casa o en la guardería) por enfermedad, clima, etc. Es entonces cuando el aburrimiento ataca.

El aburrimiento se subestima en la crianza en esta parte del mundo. Cuando un niño llora por aburrimiento rápidamente tendemos a pensar que tiene sueño o hambre o le duele algo. Una madre que amamanta lo tiene más fácil para descubrir que es aburrimiento: el niño quiere mamar cuando se aburre, piensa algo así como “para no hacer nada por lo menos mamo y obtengo una sensación placentera”. Puede que apenas trague leche. Suele estar un ratito mientras hace otras cosas como jugar con tu pelo o intentar ponerse de pie o intentar mirar a los lados…

Los niños “grandes” que maman durante el día lo harán también si tienen hambre o sed, aunque puedan tomar sólidos, el acto de mamar para ellos sigue siendo sinónimo de tripa llena.

Cuando tienen sueño también pedirán pecho, puesto que están acostumbrados a dormir con él.

Puede que estén descansados, que estén descubriendo cosas, que estén saciados y, de repente, en medio del centro comercial o de ese café con amigos, zas, pide pecho. ¿Por qué? Bueno, estás entretenida mirando ropa o hablando con otros o cocinando o abrazando a otro niño… ¡¡Tu hijo te pide mimos!!

Por otro lado si está malito, si se cae, si algo le duele, también te buscará. Si enferma probablemente sólo quiera pecho. Sabrás que está nutrido e hidratado si mama.

Y si se enfada mucho porque algo no ha salido como esperaba… Un minuto al pecho y será una nueva personita.

Por la mañana entonces el pecho es sinónimo de: descanso, alimento, diversión, placer, consuelo, tranquilidad y mimos.

Como ves el amamantamiento más allá de los 6 meses sigue siendo aportando una valiosísima ayuda a la crianza. ¿Por qué dejar de darlo?

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