Más allá de las nubes está el sol

Esta semana tengo un artículo algo variado, una especie de mix de pensamientos. Al final te explico el porqué. No creas que he perdido los papeles…

Llueve. Hace mucho viento. Ahora mucho frío. Llueve de lado. Estas y otras frases son las que brotan de los labios de muchas madres en una mañana cualquiera, cuando vives en un país de clima desagradable.

Llevo casi 7 años residiendo en Irlanda y siempre había vivido el mal clima con buena cara, alquilando una película para esas noches desagradables en las que no se podía salir (aunque los irlandeses salían, están muy acostumbrados a hacer su vida pase lo que pase) o yendo de casa a casa de amigos para tomar café, charlar o montar una fiesta. Aunque echaba de menos el calor del sol, siempre en verano había una o dos semanas que compensaban.

Entonces nació mi hija. Y el clima pasó a ocupar un puesto fundamental a la hora de tomar decisiones. Ahora tenía un bebé que necesitaba salir, tomar el aire, descubrir… Muchas veces lo hice, mi madre me decía “tienes que sacar a tu hija pase lo que pase, abrígala bien y ya está”, pero mi hija iba tan cubierta de prendas de abrigo o plásticos que me preguntaba cuál era el sentido de semejante tortura tanto para ella como para mí. Cuando tenía algunos días libres volvía a casa, a España, país de mis padres y de la mayor parte de mi vida. Y allí estaba, radiante, el sol, la ausencia de viento, la gente en la calle, los niños en los parques. Cuando hacía calor recuerdo siendo niña que mi madre no nos dejaba salir durante la hora de la siesta, pero luego sí que se podía, hasta tarde, podías pasear tomando un helado. Podías disfrutar de las distintas estaciones con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Y mi hija empezó a andar. Y nuestra casa se quedaba pequeña. Ella quería descubrir, andar sin parar, correr…Y todo tenía que ser dentro de algún recinto cerrado, un parque cerrado, un centro comercial, alguna otra casa… Además siempre va con muchas prendas que la impiden desenvolverse con soltura. Mi hija casi no sabe lo que es ir en pantalones cortos, o en pañales.

Ahora soy madre y lo que antes valía ya no vale. Necesito sol. Las mujeres irlandesas que sólo conocen esta realidad lo tienen algo más fácil. Además tienen familias con las que compartir esas tardes de lluvia. Pero las mujeres extranjeras, algunas de climas cálidos, saben lo diferente que es criar a un hijo cuando puedes salir fuera y cuando no. O cuando no tienes familia cerca con los que compartir esas tardes de lluvia. Para todas ellas va este artículo, con mi respeto y admiración, y con los mejores deseos para que puedan volver a disfrutar del buen tiempo pronto.

Y mientras miro por la ventana de nuestro hotel caer las gotas de lluvia pienso en que he leído que una marca de artículos para bebés ha diseñado el primer mordedor que vibra. No sé que comentar al respecto. A lo mejor quieres hacerlo tú. O a lo mejor tu bebé ya lo tiene y quieres contarnos.

Menos cómica es la noticia de que en los Estados Unidos muchos biberones y botes de plástico tienen un componente llamado bifenol A que actuá sobre el sistema hormonal del niño que consume regularmente de ellos. Los expertos siguen investigando y de momento el componente ha sido retirado del mercado. Mantente alerta de las novedades al respecto si usas plásticos con tus hijos.

Me despido ya de ti hasta la semana que viene. En estos momentos me encuentro en el oeste de Irlanda, certificándome como Hypnobirthing® Practitioner. ¿Y qué es eso? Pronto te contaré todo. Estoy deseándolo. Es hipnosis aplicada al parto. Para mí hay un antes y un después de esta metodología. Mi hija y marido están conmigo. ¡¡Ellos y el Hypnobirthing® ponen el sol que falta en este sitio!!.

Si los bebés pudieran hacer hipnosis no necesitarían mordedores que vibran…

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