Seguro que has visto dibujadas o fotografiadas distintas posturas para dar a luz. Mujeres arrodilladas apoyadas en rodillas y manos, mujeres en cuclillas… La única persona que va a encontrar la postura ideal durante tu parto eres tú. Tu cuerpo te va a hablar alto y claro. No tengas duda. La única postura que ninguna mujer en el mundo escucha de su cuerpo para dar a luz es la de estar tumbada boca arriba en una cama, a no ser que estés anestesiada o alguién te obligue. Ya hemos visto que la postura es antinatural (tus huesos hacen como una J, con la terminación curvada hacia arriba, tumbada boca arriba el bebé debe subir para luego bajar).
Sea cual sea la postura que tu cuerpo elija (y ante la naturaleza una no puede más que sucumbir y dejar hacer, ya veremos más adelante cómo condicionar nuestra mente para que el camino que la naturaleza abre sea más fácil) siempre puedes ayudarle. Una gran bola de gimnasia durante el parto es utilísima y en muchos hospitales además tienen utensilios que sirven para ayudar a esas posturas que pueden apetecerte. Por ejemplo en muchos hospitales tienes una especie de apoyo bajito para dar a luz de cuclillas sin necesidad de cargar tus piernas con el esfuerzo, en otros tienes cuerdas colgadas de las que puedes agarrarte, etc. Si das a luz en casa o en algún hospital que no disponga de estos medios siempre puedes recurrir a tu pajera o a una doula. Es un trabajo físico para ellos pero muy útil para la futura mamá. Agárrate a sus cuerpos, déjate sujetar, úsalos.
Si tienes oportunidad de usar una piscina para dar a luz eso te ayudará a moverte porque te encontrarás más ligera. Hasta el momento del parto no sabrás qué utensilios o ayudas pueden resultarte útiles, ya que la naturaleza es imprevisible, pero es bueno saber qué está disponible cuando das a luz. Puede que durante el embarazo te parezca bien una de las ayudas y luego durante el parto no te apetezca nada usarla. Conozco a madres que compraron la piscina y luego no quisieron usarla durante el parto o mujeres que pensaban que una bola no les iba a ayudar porque no lo hizo durante el embarazo y luego se convirtió en su mejor aliada… Cuántas más posibilidades tengas a tu alcance mejor. Aunque ya sabes que si no las tienes a mano no pasa nada, todo va a salir igual de bien.
Al fin y al cabo sólo hacéis falta tú y tu bebé para que la magia funcione.
