Espero un hijo en tiempos de crisis

A no ser que vivas en una cueva sin contacto con el exterior seguramente ya sabes que hay una crisis económica por la que el mundo se tambalea. Por todas partes se anuncia la catástrofe: gente que pierde sus trabajos, sus casas, empresas que cierran… Todo negativo, malo, oscuro. Y tras la percepción de las malas noticias viene la reacción: ansiedad, miedo, pena, estrés.

¿Tiene algo de bueno sentir así? ¿percibir así la realidad?

La respuesta es “No”.

Si escuchas y percibes tragedias sin hacer nada al respecto sólo sufres porque te sientes incapaz de cambiar la realidad. Si haces algo al respecto reaccionando por miedo, tus respuestas no son meditadas y probablemente no te hagan feliz sino que sólo “evitarán un mal mayor”.

Especialmente si estás embarazada estás tensiones apocalípticas sólo pueden ser contraproducentes para ti y para tu bebé. Al igual que cualquier otro tipo de mensaje cargado de negatividad. Es como escuchar catástrofes acontecidas en salas de parto una y otra vez. Tu subconsciente recibe el mensaje, lo almacena y si no sabes cómo filtrar lo bueno de lo malo, en los momentos críticos hace uso de la información, provocando miedo y rechazo.

Y puesto que la mente y el cuerpo están íntimamente relacionados, el daño que se induce a uno repercute en el otro inevitablemente.

Y yo ¿qué propongo? ¿qué no leas más los periódicos? ¿qué sigas siendo feliz aunque hayan echado a tu pareja del trabajo o a ti misma? ¿qué seas feliz aún cuando la hipoteca te ha subido mucho?

Exactamente.

Sé feliz.

El camino hacia tu felicidad sólo lo puedes elegir tú.

No leas los periódicos ni veas la televisión si no consigues diferenciar tu felicidad de los mensajes que te llegan a través de ellos. No escuches a mujeres contando lo horrendo que es dar a luz: diles “por favor, no me gustaría escuchar malas experiencias, muchas gracias”. No te hacen ningún favor.

Están haciendo lo contrario.

Para saber qué es lo que importa en tu vida, para buscar la luz al final del túnel, para ver lo positivo en el mundo cada uno tiene su modo. A mí me sirve lo siguiente: imagina un tornado, un terremoto, algo que se identifique con el poder de la naturaleza. Ahora piensa que puedes salvar algo de lo que tienes eligiendo entre:

  1. Casa, muebles, decoración, obras de arte, recuerdos, fotos, coche, moto, etc. En general, objetos sin vida.
  2. Trabajo, dinero
  3. Familia, amigos, personas a las que amas y te aman
  4. A tí misma, tu cuerpo, tu mente, tus células; si estás embarazada tu bebé, tu energía creadora, tus sentimientos y capacidad de aprendizaje, tu imaginación, tu amor.

¿Qué cogerías? ¿qué vale la pena? ¿qué es lo que tienes ya pero nunca te paras a mirar porque lo das por hecho?

El trabajo, el dinero, son circunstanciales.

Las cosas son reemplazables. Las cosas no tienen alma.

Las personas sí. Y no son reemplazables ni circunstanciales. Tu familia, tus amigos, tu alma y tu cuerpo, tu bebé. Eso es lo que importa, eso es lo que vale y ninguna crisis puede tambalear eso si cuidas de ello, si no dejas que el miedo se apodere de tu mente jugando malas pasadas a tu cuerpo. Y viceversa. Si miras hacia delante. Si usas tu imaginación para sortear los baches del camino. Si usas la energía positiva que tienes a raudales para engendrar amor y positividad.

Te sorprenderá lo útil que es por ejemplo respirar. Y tampoco le prestamos atención. Cierra los ojos cuando veas que el exceso de estrés viene y respira profundamente. Deja salir con cada expiración todo lo malo, lo que contamina tu mente, lo que no te deja ser feliz, e inspira el aire puro de lo que importa, de que estás viva, del amor, de la energía que puede transformar el mundo.

Busca tus propios caminos para sortear tus crisis. Y respira.

Ese aire va a tu bebé, no te quepa la menor duda.

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