Castigos

Personalmente no creo en los castigos. Si los castigos fueran útiles, con una vez bastaría: una vez que castigas, el niño aprende y no lo vuelve a hacer. Sin embargo nunca es así y es lógico que no sea así ya que castigando no se enseña al niño nada, sólo se le muestra quién tiene el poder y se le obliga a ser sumiso, pero el niño no aprende de su comportamiento, no se responsabiliza, no hay ninguna lección en ello más que la fuerza bruta y el miedo. El niño aprende eso sí a castigar a otros, a usar su fuerza con aquellos que son más débiles. Hay niños además que, privados de atención, aprenden a llamarla así: mis padres sólo se dan cuenta de que existo cuando me castigan. Voy a hacer que me castiguen.

Los niños aprenden por imitación. Son seres humanos como nosotros, pequeñas personas, la única diferencia con los adultos es que no tienen la experiencia de un adulto, tienen que aprender, caminar en la vida para ir encontrando los obstáculos y sortearlos. El mejor guía, el mejor padre, es el que enseña con el ejemplo, el que respeta el aprendizaje de su hijo sin forzarlo y el que le dedica tiempo para que esto suceda: nadie puede imitar a alguien a quien no ve. Con el trato y el respeto el niño imitará sin esfuerzo. Cuántas veces regañamos o castigamos a nuestros hijos por comportamientos que nosotros les hemos enseñado o que han visto en nosotros. No subestimes el poder de observación de los pequeños. Lo observan e imitan absolutamente todo. Están aprendiendo el mundo a través de lo que tienen cerca.

¿Qué es lo que un padre puede hacer entonces cuando un niño no se comporta como desea? Aprender nuevos métodos para estimularle sin mostrar poder. Aprender a respetar al niño y sus equivocaciones, ya que esa es su forma de aprender, como lo ha sido y es la nuestra. Debemos animar al niño cuando se equivoca a que lo vuelva a hacer, pero esta vez mejor. Prohibirle que se equivoque es mermar su creatividad y hacerle una persona insegura e irresponsable en el futuro.

Los castigos no llevan a nada, sólo provocan miedo, evitan un segundo intento, dictan lo que se debe hacer pero no enseñan nada. Es importante que en todo aprendizaje el niño decida, ya que, eso le enseña a ser responsable de sus actos.

Uno de los métodos más efectivos para mí es de las Consecuencias Lógicas que describo en el artículo El Método de las Consecuencias Lógicas.

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