Método de las Consecuencias Lógicas

Como vimos en “Castigos” los castigos no funcionan ni las recompensas tampoco si lo que queremos es que el niño aprenda y sea responsable.

Te preguntarás especialmente qué se hace en situaciones donde el niño está en peligro real si no hace lo que se le dice. De nuevo castigarlo no es la solución ya que sólo sirve para demostrar que tienes el poder y que si hace algo que no quieres debe temerte. Con el miedo el niño aprende a hacer las cosas porque tú las dices, por temor a las represalias. En cuánto pueda y sea libre las hará. Hay niños que esperan a la pubertad para manifestar todas las represiones que han tenido siendo niños, otros que lo hacen en la edad adulta, etc. Si no enseñamos a nuestros hijos que la responsabilidad de sus actos es suya y sólo suya, no aprenderán a ser responsables. Nosotros, los padres, somos espectadores y guías de su desarrollo, pero no debemos arrebatarles sus consecuencias.

Recompensando no sólo faltamos al respeto al niño sino que creamos un círculo de buena acción-recompensa-buena acción que es difícil de romper y que hace que el niño no actué por responsabilidad sino por el solo hecho de recibir y de esperar que se le premie.

Aprender las consecuencias de algo peligroso no es posible. Por ejemplo, nadie puede aprender que no puede cruzar la calle por las consecuencias, ya que no vamos a dejar que el niño sea atropellado por un coche para que aprenda. Pero sí que podemos hacer partícipe al niño de sus decisiones: para jugar fuera no debes cruzar la calle. Si el niño va a cruzar entonces le metemos dentro de casa hasta que decida que quiere salir a jugar sin cruzar la calle. Para hacer esto usamos la firmeza y nos abstenemos de aplicar moralejas en forma de castigo del tipo “no te voy a dejar, ya te lo he dicho”, del tipo soy yo quien manda. Podemos reafirmar lo que hacemos de forma positiva “si quieres salir a jugar debes hacerlo en la acera, ¿quieres salir a jugar a la acera?” dejando claro que no somos nosotros los que estamos dictando las normas, nosotros sólo ejecutamos la lógica, ellos deben tomar su decisión. La lógica en este caso es que si sale a la calzada tiene que volver a jugar dentro de casa. Tarde o temprano verá que es su decisión el salir a jugar fuera o no. Nosotros estaremos al lado para guiarles, ayudarles.

En el caso de la calzada tendremos que entrar y salir unas cuantas veces, pero será el niño el que decida qué quiere hacer, será responsable de sus actos, nadie le mostrará poder: el niño decidirá y será dueño de sus consecuencias.

Nadie aprende a montar en bici porque se lo digan o le chillen: uno aprende con el tiempo, ganando equilibrio, confianza. Así es la vida. Por mucho que te sermoneen o te regañen no aprenderás hasta que no experimentes, vivas o sufras las consecuencias.

Aplica este método a cualquier situación y verás los resultados desde el primer momento. Los niños crecen en él siendo responsables y tú como padre te sientes realizado y feliz.

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