Mis padres tienen diferentes culturas y lenguas

La globalización, la inmigración, los movimientos de gentes de unos sitios a otros ha hecho que a lo largo de la historia de la humanidad personas de diferentes procedencias se unieran, tuvieran hijos, mezclaran las culturas y colores del mundo multicolor en el que vivimos.

En nuestras sociedades criar a un hijo es un reto y lo es aún más si el padre tiene distintas costumbres y herencia cultural que la madre. Estos niños aprenden además las lenguas de sus padres, siendo éstas a lo mejor distintas de la lengua del país donde viven.

Desde el punto de vista linguístico los niños que usan dos o más lenguas tienden a hablar más tarde y a mezclar todas las lenguas cuando comienzan a hablar. Con el tiempo perfeccionan el uso de las mismas y suelen elegir una como la que les hace sentir más a gusto, la que ellos pronuncian y entienden más fácilmente. Los niños son pequeñas esponjas y llegan a aprender una media de 15/40 palabras nuevas al día.

Si quieres que tu hijo hable tu lengua es importante que le hables y le escuches en esa lengua, es decir, que no le entiendas (aunque en realidad lo hagas) si contesta en otra lengua, ya que si lo haces el niño no se esforzará en aprender a usarla y expresarse con ella, sólo la entenderá. Ten en cuenta que el objetivo último de aprender una lengua es la comunicación, ¿para qué aprender a expresarse en una lengua si te entienden cuando hablas otra? Hay muchos hijos de padres con diferentes lenguas que hablan sólo una de ellas aunque entiendan las dos, o las tres. Por otro lado cuando 3 personas en la misma sala hablan diferentes lenguas es lógico usar una, la más fácil para todos, para entenderse. No te culpes si tu hijo no habla perfectamente todas las lenguas que conoce. Tiene la comprensión de la misma, y eso ya es un avance muy importante. Aprenderá el resto con la suficiente motivación. Recuerda además que las grámaticas hay que estudiarlas: el entender una lengua no significa que se sepa escribir, leer o componer la misma.

En cuanto a las costumbres, los niños aprenden por imitación lo que significa que si ven determinado comportamiento cultural lo imitan. Cuando las culturas entre los padres son distintas el niño puede liarse al principio, como hace con las lenguas, pero poco a poco irá diferenciando que en unos sitios se hace una cosa y en otros se hace otra. A veces las culturas son muy diferentes y al niño le costará un tiempo diferenciar cómo actuar en las distintas situaciones. Tarde o temprano adoptará las normas a seguir en los diferentes lugares, con la riqueza cultural que esto implica.

Un niño que nace en una sociedad tiende a aprender los valores de esa sociedad porque es lo que recibe de sus amigos, del colegio, de los medios de comunicación… Para él o ella “su cultura” es aquella en la que vive. Aunque los padres tengáis distintas procedencias debéis entender que vuestro hijo está heredando las vuestras a través de vosotros, pero que la suya es distinta. Al igual que él o ella debe respetar las vuestras vosotros deberéis respetar la suya y facilitarle que pueda ser un miembro completo de ella. En el marco del respeto y la democracia no hay límites a la mezcolanza. Aprenderéis unos de otros y crearéis una familia abierta, tolerante y muy rica culturalmente.

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