La ecografía de las 20 semanas

Ayer tocaba la ecografía de las 20 semanas. Luis me acompañó y fuimos encantados a ver cómo estaba nuestro bebé. En una sala oscura me esperaba el ecógrafo y dos mujeres muy amables, una hacía la prueba y la otra tomaba los datos en un ordenador. “Queréis saber el sexo, ¿supongo?”, dijo la que manejaba el aparato. “No” contestamos nosotros “preferimos llevarnos la sorpresa”. “Bueno” dijo “fíjate, es bueno preguntarlo, nunca sabes”.

Tras realizar la prueba, con golpecitos incluidos para que el bebé se dé la vuelta (cuando el bebé claramente incómodo lo único que hace es dar patadas al ecógrafo) vamos hacia la mesa semioscura de la mujer que toma los datos. “Aquí tienes un consentimiento informado para firmar, es algo nuevo que nos hacen hacer y es simplemente para que declares que estás de acuerdo que esto no es una prueba diagnóstica concluyente”, dice. “Claro”, contesto y firmo, me sorprenden tres cosas: una que no me hicieran firmar uno igual cuando me ecografiaron a las 12 semanas, otra, me parece genial que por fin acepten que esta prueba diagnóstica hace aguas a muchos niveles, aunque puede resultar útil para algunos diagnósticos y la tercera es que se firme un consentimiento tras hacerse la prueba y no antes como debe ser. “Aquí tenéis una copia y algunas fotos del bebé”.

Contentos salimos de la sala. Todo está bien, el bebé patalea y late como un jabato. Al llegar al coche vemos las fotos y las comentamos, leemos el informe y…¡¡tachán!!! en datos fetales pone “sexo: aparentemente femenino”. Nos miramos. No queríamos saber el sexo. ¿Es tan difícil dejar ese espacio en blanco o poner “los padres no quieren saber el sexo”? ¿O dejarlo impreso en el ordenador pero tachar la hoja que nos dan?. De nuevo algo tristemente generalizado: nos tratan como a un número más, no han tenido en cuenta nuestros deseos, por muy tontos que pudieran parecerles. Es nuestro embarazo, nuestro nacimiento y nuestro bebé. ¿Para qué preguntaron si iban a hacer lo mismo que siempre? Por supuesto que nos hizo ilusión pensar que pueda ser una niña (aunque esos sofisticados aparatos se equivocan sin parar), pero pedimos no saberlo.

Aún en shock leemos el consentimiento informado que hemos firmado medio a oscuras tras recibir el tratamiento, no antes. En él se lee “ He sido informado por la Dra…… adscrito a la unidad de …. de los siguientes puntos: qué es, cómo se realiza, para qué sirve, los riesgos existentes, posibles molestias o complicaciones y alternativas al procedimiento”. Segundo shock. Nos miramos. ¿Tiene sentido un consentimiento si se firma después y si además no se habla de nada de esto, ni antes ni durante ni después. ¿Qué complicaciones? ¿Qué alternativas? ¿Qué riesgos tiene una ecografía? ¿Por qué no se firma también a las 12 semanas? En este blog ya hemos hablado de estas pruebas diagnósticas poco fiables y bastante inseguras hasta que se demuestre lo contrario. Si en los hospitales públicos se aceptan los riesgos y se reparten consentimientos, ¿por qué no se hace bien del todo?. Nosotros sabíamos, éramos conscientes de los pros y los contras de la intervención y decidimos ir a por ella, pero ¿es así para todas las parejas?. De nuevo la parte constructiva de este artículo: infórmate antes, es tu responsabilidad como padre/madre, no esperes que te informen porque no lo harán. Y con la información en la mano, tomas las decisiones que te parezcan pertinentes.

Aún queda camino por recorrer. Se avanza pero poco a poco. Yo de momento voy a revocar este documento firmado a oscuras y voy a seguir disfrutando de un embarazo feliz.

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3 thoughts on “La ecografía de las 20 semanas

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  2. Hola, Raquel. Felicidades..no por esa experiencia “religiosa” de la que hablas sobre la visita a la matrona, sino por seguir disfrutando los dos de ese maravilloso embarazo.
    La verdad es que es, de nuevo y por desgracia, una de esas..¿anécdotas? que se viven durante el seguimiento..lo lamento
    si no fuera por la gran ilusión que se tiene, daría una ¡más de un taconeo¡
    Sólo puedo decir que VIVA LA HUMANIZACIÓN DEL EMBARAZO Y DEL PARTO, VIVA EL HYPNOBIRTHING….a ver si pronto se convierte en algo natural y no en algo “marginal” o “esotérico” para los ignorantes del hypnb.
    ànimo¡¡

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