Sanación al final del último trimestre

No he vuelto a escribir sobre el final de mi embarazo y el nacimiento. Hoy quiero contarte cómo fue

el final del último trimestre

Facilito preparación al nacimiento e hipnosis como bien sabes para eliminar esos pensamientos limitantes, miedos y ansiedades que enfrenta la pareja antes de la llegada de un [email protected] Durante el nacimiento de mi primera hija sabía que no quería intervenciones si no eran necesarias, quería que el parto fuera natural, pero no logré disociarlo del “dolor”. La experiencia fue “natural” pero dentro de un centro hospitalario, con todos los condicionantes que esto supone.

En este nacimiento nos habíamos propuesto, como sabes, un nacimiento en casa. Según se acercaba la fecha cada vez más gente sabía de nuestros propósitos. Y cada vez más las críticas más salvajes se hacían llegar, de la gente que sentía de forma distinta a nosotros, como de aquellos de los que no lo esperábamos. Tanto familia como amigos, como no amigos, tenían algo que decir. Poca gente se quedó al margen: “estáis locos”, “ya veremos qué tal con esas parteras”, “nos parece una falta de responsabilidad”, etc.

Hasta hace unos meses no conocía a nadie que hubiera dado a luz en casa en España, aunque sí conocía a muchas mujeres en Irlanda. Mi pasión por el tema y mi continua investigación me daban la razón en mi decisión, pero el continuo bombardeo y el “no me cuentes nada que no quiero saberlo” me iban mermando poco a poco esa seguridad. Mi feliz embarazo se estaba agrietando.

Un buen día se me ocurrió reunir a un grupo de antiguos compañeros de trabajo: anestesista, pediatra, enfermeras…[email protected] [email protected] Con una auto llamada “buena intención”, el grupo de [email protected] en su campo decidió que iban a opinar sobre mi decisión de parir en casa. Así me enumeraron una a una todas las emergencias que veían en el hospital, que allí también se podía dar a luz de forma “natural” (natural en hospital significa “sin anestesias ni muchas intervenciones”), que gracias a la medicina y sus avances hoy en día la mortalidad se ha visto reducida, que estaba contradiciendo la lucha de las mujeres, las feministas, durante tantos años…

Y no se por qué, quizá el cansancio de la defensa de lo que considero un derecho, quizá el clima invernal… enfermé. Primero fue un catarro, que empezó justo después de esta visita. Luego se agravó hasta pleuritis (inflamación de la capa que rodea los pulmones). Esta enfermedad duró un mes.

Primero intenté hacerle frente con remedios naturales. Las matronas me iban guiando y ayudando. Pero las riendas se me fueron de las manos y las fiebres eran altas, ya no bajaban, por lo que tuve que ir a un hospital (sí, resulta que no soy “antihospitales” pero los uso cuando son necesarios y no antes) y tomar carros de penicilina para poder curar. En mi estado de gestación no tenía otra opción.

Entonces de nuevo los comentarios “esas parteras tenían que haberte mandado al hospital desde el principio”, “¿ves cómo hay que recurrir a los médicos al final?”, “así no puedes parir en casa”…

Y entre fiebre y fiebre pedí ayuda. No era mi cuerpo, mi cuerpo estaba sanando. Era mi alma la que lloraba. Pedí ayuda a la hipnosis, y a Luis, mi compañero. Él es facilitador de Programación Neurolingüística (PNL). “Quiero arrancar de una vez de mí estos comentarios malintencionados, quiero arrancar cualquier miedo”. Quiero volver a ser positiva.

Y así trabajé. Poco a poco fui sanando. Pocos días antes de dar a luz ya era capaz de volver a defender a ultranza mi decisión personal. Fue fácil porque además las evidencias están de mi parte, aunque la creencia general estuviera en contra. No era tanto defender mi decisión de los demás como de mí misma: los demás son el producto de sus vivencias y para cambiar eso hacen falta más que palabras. Pero siempre me puedo mejorar a mí [email protected].

En resumen:

  • Los hospitales están para las situaciones de emergencia. Todo “paciente” debe tener responsabilidad sobre su salud.

Así toda mujer embarazada debe ser responsable, vaya a hospital o no, esa es su decisión personal y que hay que respetar. Si una mujer decide parir en casa es porque se ha informado y se ha molestado en buscar esa opción. Si una mujer decide parir en hospital de la misma manera entonces está tomando una decisión informada y adulta.
Parir en el hospital en cambio porque es “lo que se hace” y encima “dejarse hacer” nada más entrar por la puerta es lamentable y muestra desinformación, dejadez y sumisión a un criterio de autoridad, el médico, que carece de sentido. La crianza de esos bebés se desarrollará desgraciadamente en la misma línea: “¿qué hace Vicente? Lo que dice la gente”.
Afortunadamente cada vez más mé[email protected] envuelven a sus pacientes en su propio cuidado, reduciendo el gasto sanitario y haciendo más felices a [email protected] [email protected] en cambio siguen usando una autoridad dañina, estando por encima incluso de las propias evidencias, fallando al primer principio hipocrático “no harás daño” con sus actuaciones… Todo para robar protagonismo, para hacerse indispensables, para ligar la vida de sus pacientes a las suyas como alimento a su egocentrismo. Fallan en ver que en un parto no sólo está el cuerpo, está el alma. No sólo cuenta el fin, también el camino.

  • “Parir en hospital es lo que hace la mayoría”. Pero eso no implica que sea lo mejor: la mayoría de las mujeres ofrece biberón a sus bebés y eso no significa que sea bueno para [email protected] ni para sus bebés.
  • “Las matronas no están cualificadas, pero sí los ginecólogos”. De nuevo la falta de información. Los ginecólogos están formados en problemas en el embarazo y parto, son expertos en lidiar con patologías pero muchos de ellos no han presenciado un parto normal y natural, fuera de un hospital. Los pocos que lo han hecho son los que luchan por el derecho de la mujer a dar a luz fuera del hospital.

Las matronas en cambio son expertas en nacimientos naturales. Y es ahí donde brillan en todo su esplendor, tanto en el hospital como fuera de él.

  • “¿Y qué pasa si hay complicaciones?”. Se traslada a un hospital, para que los expertos en complicaciones busquen la mejor solución posible. El estar en un hospital, o en casa, no garantiza la ausencia de fatalidad. La Naturaleza es más poderosa que el hombre. Por supuesto que tener más medios cerca es saludable y recomendable, pero al igual que para tomar una aspirina no necesito un equipo de reanimación en la misma habitación (aunque en los efectos secundarios sí figure la posibilidad de necesitarlo), para dar a luz tampoco necesito una UVI, si mi embarazo no ha sido patológico.

El parto es un proceso natural en ausencia de patologías que lo contraindiquen como tal. Y las evidencias están ahí para quien quiera leerlas o buscarlas. Las creencias también están ahí, desgraciadamente. Lo importante es ser responsable y estar a gusto con las decisiones tomadas, teniendo en cuenta que toda decisión acarrea pros y contras, las hospitalarias también. Igual de responsable es la mamá que da a luz en casa, que aquella que lo hace en hospital, si ambas se informan, saben de los efectos secundarios de sus decisiones y de las decisiones de [email protected] que las asisten. El no tomar ninguna decisión es en sí una decisión.

  • “Has tenido suerte”. Esa ha sido la frase favorita del después. Dí a luz y todo salió como estaba previsto. Pero era lo que se esperaba de un parto, no jugué a ninguna ruleta rusa. Suerte tienen aquellas mujeres que se someten a epidurales, cesáreas, inducciones…y todo sale bien al final porque llevan un sin fin de boletos para el desastre. Lo mío fue fácil.
  • “Pues yo creo que los hospitales son muy buenos y a mí me han tratado muy bien”. No es una competición. No se trata de la liga de los hospitales frente a las que dan a luz en casa o en otros lugares. No es eso. Es el derecho a dar a luz como una quiera y donde quiera, donde se sienta más segura y cuidada, donde la calidad de la experiencia vital que va a vivir se acerque más a lo que siempre ha soñado. En los hospitales hay mucho personal concienciado y a pesar de las dificultades que muchas veces tienen (poco personal, etc.) hacen un trabajo diez. Suelen ser personas, profesionales, que tienen la autoestima alta y no necesitan al paciente para saciar la falta de seguridad en sí mismos que acarrean probablemente desde niñ@s. Dar a luz en casa… bueno, es un placer. De las mujeres que conocía en Irlanda y las que ahora voy conociendo no hay ninguna que discrepe respecto al nacimiento domiciliario.
  • “Las feministas”. En su momento lucharon por la epidural, porque la mujer pariera sin dolor. La premisa ya es errónea: el parto no es dolor. Esta lucha además se usó desde el principio en contra precisamente de las propias mujeres: las mujeres quedaban drogadas, ausentes de la experiencia, desconectadas en cuerpo y alma.

Precisamente la defensa del derecho de la mujer a parir como quiera y donde quiera es un acto sublime de feminidad. El parto es una experiencia sexual que se ha robado a las mujeres a lo largo de los siglos. Se puede parir con placer y esa debería ser la lucha de la mujer y de [email protected] [email protected] [email protected]
Para ello hay que dejar a un lado intereses económicos y de autoridad… ¿Estamos [email protected]?

Lo mismo le pasa al alma.

Y toda alma sana tiene un cuerpo sano.

Para vivir tu parto con plenitud revisa tu paraguas y sonríe a la lluvia. Tu premio ya está contigo. Eso sí que es suerte.

Feliz nacimiento.

Foto: Flickr

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9 thoughts on “Sanación al final del último trimestre

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  2. Raquel, entiendo perfectamente lo que explicas. Yo soy una miedosa y no tendria a mi hijo en casa, pero te admiro porque tu lo has tenido muy claro desde el principio, y al final ha sido asi. Te has informado, has elegido lo mejor y consecuentemente ha salido todo bien.

    Las mujeres han luchado mucho, es cierto, pero para tener opciones, no para que haya una sola opcion y que todas elijamos la misma.

    Entiendo tu punto de vista, porque con la crianza de los hijos es algo parecido. Cuantas veces se compadece a la mujer que se queda en casa para educar a sus hijos, “dependiendo” de su pareja. Ridiculo! Las mujeres han luchado mucho para trabajar, pero tambien para, libremente, decidir si se quieren quedar en casa educando a sus hijos. Se lucha para abrir puertas, ninguna es mejor que la otra.

    Y si, por desgracia siempre tenemos alrededor a gente diciendonos lo que tenemos o no que hacer. Lo importante es tenerlo claro y a pesar de lo que digan los demas, hacer lo que queremos.

    Disfruta de tu milagro y no dejes que nadie te haga “enfermar” de nuevo..

    Un beso fuerte!

  3. Gracias Belén! Como bien dices lo importante es elegir con libertad, sin miedo: como para todo en esta vida lo mejor es dirigirte hacia lo que quieres y no pasarte la vida huyendo de lo que no quieres. Cuando vas hacia lo que quieres no hay miedo y es una decisión consciente. Cuando tomas las decisiones por miedo a “lo que no quieres” otros deciden por ti, aunque no lo sepas.
    Un beso.

  4. hola! en diciembre espero mi niña hermosa, mi primer parto. Estoy emocionada y por ahora, ningun miedo. Una de mis mejores amigas acaba de tenerlo en casa y le fue bien. Debo confesar que si pienso un poco que tuvo suerte y ademas ella es maestra de yoga y esta muy fuerte. Yo aunque quisiera, ni puedo ni pensarlo, porque mi marido es director de un hospital! asi es, es una bendicion por un lado pero por otro, como dijo mi amiga, es mi karma, así que en cuanto vio mis ojotes con el relato de mi amiga, dijo: ni se te ocurra. De manera que será en un hospital, pero estoy haciendo mi plan y lista de pedidos y por lo menos tengo la confianza, en que mi pareja me dirá desde ahora lo que podré tener y hacer, para prepararme psicológicamente de la mejor manera y ser lo mas fuerte posible para que no me obliguen a nada que no se requiera. En lo que si estoy de acuerdo con mi marido, es que lo más importante es esta pequeña que llevo dentro.
    felicidades y muchas gracias por compartir.
    Antonella desde Mexico, casada con un español ;o)

  5. 🙂 Gracias Antonella!! Seguro que todo va a ir de perlas porque además te cuidarán mucho. Felicidades por esa niña y por ese embarazo. Feliz camino y gracias a ti por escribir.

  6. Jolines Raquel, éste no lo había leído, muchas gracias, este artículo me da argumentos y fuerzas extra para mantenerme en mi opinión. Que sepas que te enlazo siempre que puedo;)

  7. que artíiiculo tan bonitoo!!!!!!!!la verdad que me interesa y me gusta mucho esto que dices que quien tiene una alma sana tiene un cuerpo sano. Me ha gustado mucho tambien como te diste cuenta de como tu cuerpo estaba sananado y tu alma estaba triste. A mi me pasa igual, estoy pensando en un parto natural pero la gente y familiares me meten miedo: va a ser un niño grande, que las muelas me las saco con anestesia y un parto más todavia… un sinfín de cosas… es admirable ver como consigues la seguridad en tí misma y confiar en nuestro cuerpo. Espero poder hacer lo mismo… voy por la semana 29 de mi embarazooo!!!

    Un abrazoo

  8. Claro que lo vas a hacer!! el “filtrar” lo exterior no siempre es fácil, lo se, pero una vez que aprendes a hacerlo (muy útil sobre todo porque luego viene la crianza del bebé, y todo el mundo tiene opinión también) pues es coser y cantar, es como lo de “habla chucho que no te escucho” pero de verdad 🙂
    Besos

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