¿Aprender?

Siempre quiso decir cosas. Pero nadie entendía.

Siempre quiso explicar cosas. Pero a nadie le importaba.

Así que pintó.

Algunas veces sólo pintaba y no era nada.

Quería grabar en piedra o escribir en el cielo.

Se tumbaba en la hierba y miraba al cielo

y estaban solos él, el cielo y las cosas que tenía dentro y necesitaba decir.

Y fue tras todo esto que pintó un cuadro.

Era un cuadro precioso. Lo escondió debajo de su almohada

y no dejó a nadie que lo viera.

Y lo miraba todas las noches y pensaba sobre ello.

Y cuando estaba oscuro, y sus ojos estaban cerrados,

todavía lo veía.

Y era todo él. Y le encantaba.

Cuando empezó el colegio lo llevó con él.

No para enseñárselo a nadie, sino para tenerlo cerca

como un amigo.

Era divertida la escuela.

Él se sentaba en la esquina de un pupitre marrón,

como todas las demás esquinas de los demás pupitres marrones

y pensó que deberían ser rojos.

Su habitación tenía también esquinas y era marrón.

Como todas las habitaciones.

Y era pequeña y cerrada. Y entumecida.

Odiaba coger el lapicero y la tiza, con su bracito

entumecido y sus piececitos planos en el suelo,

con la profesora mirando y mirando.

Y entonces les hicieron escribir números.

Y no significaban nada.

Eran peor que las letras que podían ser algo

si las ponías juntas.

Y los números eran pequeños y cerrados

y él los odiaba.

La profesora vino y le habló. Le dijo que

llevara una corbata como todos los demás.

Él dijo que no le gustaban y ella dijo que no importaba.

Tras esto dibujó. Y dibujó todo amarillo y

era como sentía la mañana. Y era precioso.

La profesora vino y sonrió “¿qué es esto?” dijo.

“¿Por qué no dibujas algo como Ken? ¿No te parece

precioso?”

Era toda preguntas.

Tras eso su madre le compró una corbata y él siempre

dibujaba aviones y naves espaciales como todos los demás.

Y tiró su viejo cuadro.

Y cuando se tumba solo a observar el cielo, es grande

y azul y tiene todo, pero él no.

Por dentro él tiene esquinas y es marrón, y sus manos

están entumecidas, y es como cualquier otro.

Y la cosa que tenía dentro que necesitaba decir ya

no la necesita decir nunca más.

Ya no presiona. Ya se fue. Entumecido. Como cualquier otro.

(Fragmento traducido de Earthrights)

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