¿Qué Clase de Padre/Madre Eres?

Os dejo ahora pero empezaré de nuevo a escribir a mediados de Septiembre. Quiero disfrutar y exprimir este sol y esta vida veraniega. Leyendo a mi adorada Dorothy Corkille Briggs (Celebrate Your Self) he encontrado unas páginas que pueden hacer de este verano el verano de nuestras vidas. Mientras buscas sombras en vez de cremas solares, mientras buscas frutas batidas para hacer helados en vez de comprar azúcares vacíos, a lo mejor quieres echar un ojo, entre baño y baño, al trato que recibimos y damos.

Ya sabemos que la influencia que ejercen nuestros padres o [email protected] cuidadores en edades tempranas permanece con [email protected] toda la vida. De ahí mi empeño por la buena crianza y su importancia social. Los terapeutas pueden pasarse años descrifrando los mensajes que tenemos grabados a fuego en nuestro subconsciente.

Ahora que eres madre o padre, piensa si tus padres en el pasado (lo que tiene influencia directa en cómo eres tú ahora contigo [email protected] y con los demás, en especial tus [email protected]), o tú y/o tu pareja ahora:

  1. apreciáis, apoyáis y mantenéis vuestras demandas de tal forma que [email protected] [email protected] pueden afrontarlas cómodamente.
  2. Mostráis que [email protected] [email protected] cuentan incluso cuando su comportamiento debe cambiar; separáis su valor personal de sus actos;
  3. Valoráis lo que es positivo y bueno en [email protected] [email protected]; básicamente estáis ahí por y para [email protected];
  4. Creéis en [email protected] [email protected] y vais incrementando el propio poder que tienen sobre [email protected] [email protected];
  5. Atendéis las demandas físicas y/o psíquicas de [email protected] [email protected], de forma amistosa y cooperativa y sin retrasos no razonables.

Si sois así, o tus padres lo fueron contigo, ENHORABUENA: estáis fomentando la autoestima de [email protected] [email protected] y siendo ejemplo a seguir para el futuro. Buscáis su independencia y os alegra cada paso que dan, cada logro.

Sin embargo si:

  1. sois controladores;
  2. vuestras demandas son imposibles de alcanzar;
  3. imponéis estrictos “debes”, “tienes”, “no puedes”, “puedes”;
  4. os centráis en lo que está mal o lo que falta;
  5. enseñáis que “eres lo que haces” con lo que el valor personal de [email protected] [email protected] se va al garete cada vez que tropiezan;
  6. estáis basicamente “en contra” de [email protected] [email protected] en cuanto a que tenéis poca fe en [email protected];
  7. les enseñáis a que busquen a [email protected] que les controlen;
  8. les enseñáis a despreciar su intuición y algunos o todos sus sentimientos.

Si este es el caso de tus padres es bueno que reconozcas que amar no es controlar, y que aunque puede que seas una persona más o menos integra hoy en día, el camino era más fácil y muchas recompensas te esperaban en él que nunca llegaste a recolectar.

Puedes cambiar, puedes evitar ese legado en tus [email protected] [email protected] No simplifiques al “siempre se ha hecho así”. Cambia. Mejora. Ama. Para ello cambia lo que hagas en la segunda lista por la primera. Así de fácil. Al principio te equivocarás, como todo ser humano, pero si pones empeño tus fallos serán pocos y tus [email protected] serán felices y plenas personas.

Feliz verano. Feliz vida.

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