La magia está en la verdad

¿Y qué opinas tú de las navidades?

Se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret. Creamos o no en la figura divina, todas las tradiciones deben ser respetadas. Este artículo, aunque no lo parezca, está escrito desde el respeto a la tradición y como niño que era, Jesús debía y debe ser respetado.

Celebramos el nacimiento de Jesús en Navidad. Pero seguimos sin respetar la mayoría de los nacimientos que tienen lugar en nuestros hospitales. Tampoco respetamos las crianzas de esas criaturas. Durante este año hemos hecho campaña contra los nacimientos domiciliarios (Jesús nació en un portal), hemos declarado “inconstitucional” el educar en casa (pero eso sí, dar una bofetada o un “cachete” o dejar llorar a una criatura es constitucional)…

Si tratásemos con el mismo mimo, respeto, amor y dedicación esas nuevas vidas, las sociedades funcionarían mucho mejor. En vez de Oro, Incienso y Mirra, propongo que se dé más lactancia, más tiempo consciente con [email protected] [email protected], más amor y menos Oxitocina sintética, menos estadísticas para atemorizar a las madres del estilo “tu bebé es grande”, “tiene 1 entre 10 posibilidades de tener un síndrome”, “a partir de los 35 hacemos amniocentesis por doquier”, y un largo etcétera.

Más apoyo al nacimiento respetado, a la lactancia y a la crianza responsable y consciente. Y mucha introspección a la hora de criar a otro ser humano.

Las navidades además son época para festejar felizmente. Y [email protected] no es feliz cuando le obligan a festejar. Cuando hay que disfrazarse para ir a la fiesta del cole (el cole, qué gran tema), y si a [email protected] no le apetece es mejor no hacerlo. Profes, padres, madres: atención y respeto cuando [email protected] no quiere celebrar. En la mayoría de los casos, sobre todo a [email protected] más pequeñ@s, les llenamos de purpurina para nuestro deleite, y no el suyo.

La navidad es un espacio para la pluralidad. Fuera las diferencias. [email protected] somos iguales. [email protected] niñ@s tienen otra cultura, costumbres y religiones, ¿por qué les imponemos un paje real, o unos reyes, que recojan las cartas? ¿Y el bombardeo de los villancicos?. Está bien guardar las tradiciones y legar la riqueza cultural, pero seamos sensibles a las tradiciones minoritarias del mismo modo que esperamos que [email protected] sean sensibles a la nuestra.

Es época de compartir. Pero hemos traducido esto por comprar sin parar y obligar a [email protected] demás a comprar. “Que no haya nadie que se quede sin regalo”. Ni siquiera [email protected] niñ@s de países “en vías de desarrollo”. Les metemos políticas restrictivas durante el resto del año para que no puedan comercializar sus productos de forma digna pero luego en estas fechas compramos un boli solidario y les regalamos un balón con cada compra.

Es un momento familiar. Excepto cuando nos obligamos a cenar con [email protected] que no vemos durante todo el año y/o nos llevamos a matar (ej. veáse tema [email protected], otro gran tema). Una buena y abundante cena navideña para olvidar antiguas rencillas y, una vez terminada, comienza de nuevo la metralla. ¿No estamos dejando para estas fechas lo que se debería planear y cumplir durante todo el año? ¿no estamos posponiendo encuentros y charlas sobre cómo nos sentimos? ¿no nos estamos escondiendo detrás de la “normalidad”?

Y si además durante el resto del año dejamos a [email protected] [email protected] con [email protected] para trabajar largas horas y tener muchos bienes materiales ¿cuál es el sentido de “celebrar” la unión familiar?

Es la epoca de la ilusión en [email protected] niñ@s. Pero les modificamos sus horarios para comer esas doce uvas, etc. Y les sentamos encima de un rey para hacerles la foto. Y lloran. Y les llevamos a comprar a embutidos centros comerciales. O a admirar las calles atiborradas de caras luces para un medio ambiente que está en extinción.Y lloran. La magia no está en el llanto.

Es época de sorpresas y magia. Tanto Papá Noel como los Reyes, como [email protected] a la vez (costumbre cada vez más arraigada, sacada de los centros comerciales y asumida por la mayoría), llegan a las casas. Los más [email protected] nos pasamos mes y medio pensando qué le vamos a decir al niñ@: ¿existen? ¿no existen? Lo que queda claro es que [email protected], sin excepción tienen que recibir algo porque si no su [email protected] va a ser el hazmerreir del barrio. “Regalan [email protected] que se quieren”, “nadie ha comprobado o refutado la existencia de los reyes”, “son reyes que han sido elegidos democraticamente y pueden ser mujeres”, “creer en los reyes es como creen en Peter Pan o en los dragones”…

El año pasado escribí mi carta a los que regalaban http://www.babog.org/2010/01/05/carta-para-los-que-regalan/

Me ratifico.

El resto de los regalos, a mi modo de ver, sobran pero se han convertido en una  necesidad social. Yo misma los hago. Y los hago hacer. Tengo que mejorar esta parte de mi autoestima y estar a gusto con mis pensamientos aunque sean diferentes al resto. La buena crianza en estos tiempos que corren, al fin y al cabo, es esto: luchar contra corriente.

En fin. Las navidades se transforman según quien las mire. Pueden verse como una fiesta feliz y familiar o pueden verse como consumismo salvaje camuflado de amor al prójimo, y muy lejos del mismo.

La magia está en la verdad. Y si yo la tuviera probablemente no estaría escribiendo esto.

[email protected] hemos “disfrutado” del turrón, la sorpresa de los regalos y las cenas en familia. Es difícil separarse de eso en pro de una vida más digna y más sincera. Es difícil celebrar de verdad el nacimiento de Jesús, o de Pablo, o de Iris, o de Maya, o de…

Al final pasamos por el aro como podemos: cenando menos, no comprando turrón, no mintiendo a [email protected] niñ@s o haciéndoselo ver de una forma menos mentirosa…

Esta es nuestra tribu. O estás dentro o estás fuera. El término medio es muy complicado.

Mucho amor a [email protected] ahora, en el 2011 y siempre.

Llenemos el mundo de criaturas capaces, no como [email protected]

Imagen de: Nerea Marta

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3 thoughts on “La magia está en la verdad

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  2. Hola Raquel: he comenzado leyendo este post un poco escéptica, porque todo lo que tiene que ver con reflexiones sobre la navidad me rechinan bastante. Según iba leyendo he vuelto a recordar por qué esta página es la más auténtica que me he encontrado en la Red desde que me quedé embarazada (ahora Leo tiene 2 meses), y he terminado con un ligero nudo en el estómago y regusto amargo cuando he leído tu última frase.

    Tú ya haces mucho. Gracias!!!!

    Muucho amor para ti también!

  3. Rebeca me dejas feliz y ruborizada 🙂 Felicidades por Leo y por este comentario que es un buen regalo. Amor amor amor!

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