La Comunidad

La necesidad de la ComunidadMi madre siempre me ha dicho que estos tiempos son mejores que los suyos, cuando vivían [email protected] [email protected] compartiendo casa: primos, tíos, [email protected] Recuerdo siendo pequeña, cuando mis padres se “independizaron” de la gran familia y montaron la suya propia. La gente de clase media/baja vivía en bloques de pisos, en Madrid, mi ciudad. Los vecinos del bloque de pisos de mis padres eran mi familia. Recuerdo ir de un piso a otro recibiendo besos y abrazos, jugando, saltando, riendo.

Un estudio realizado por unos psicólogos apellidados Cowan de la universidad de Berkeley en 2003 muestra que las nuevas familias mononucleares de clase media “creadas lejos de abuelos, familia, y amigos con hijos de la misma edad, dejan a los padres sin el apoyo para compartir experiencias sobre los altos y bajos de la paternidad”. Añadiría que puedes tener cerca a la familia, pero no compartir la crianza por razones “ideológicas”, con lo cual, te da igual vivir al lado y estás igual de [email protected]

Los autores además afirman que “la mayoría de las familias modernas tienen sus hijos en fortificaciones aisladas donde los vecinos son extraños”.

Luis y yo siempre habíamos querido vivir en el campo. En una casita con chimenea, campo cerca, naturaleza. El “modelo americano” de “calidad de vida” que se traduce en grandes urbanizaciones, donde puedes escuchar a niñ@s jugar al otro lado de la arizónica, pero sin conocerles. Nos decidimos a vivir en una “urbafortificación” y no es fácil hacer comunidad aquí.

El papá trabaja, la mamá trabaja, [email protected] niñ@s van a la escuela, y sólo se oye vida dentro de las casas cuando cae la tarde, y es siempre vida ocupada: limpiar, podar, entrar, salir… [email protected] [email protected] son extrañ@s a [email protected] que sólo se recurre en caso de fuerza mayor o gravedad.

Descubrimos día a día, si nos paramos a observar, que ser p/madres es una actividad social que ningún humano puede hacer solo. Ponemos mucha presión en nuestras parejas y entre [email protected] “nos lo guisamos y nos lo comemos”. No es raro que para la mayoría de las parejas, tener un [email protected] sea el principio del fin.

Los niñ@s sólo juegan en el cole, si van, porque sobre todo en invierno hace “demasiado” frío para salir fuera del límite arizónico (o de hormigón) y no hay otra forma de relacionarse. Los parques están además llenos de adultos que indicamos amorosamente cómo se debe jugar y con quién. Sin libertad [email protected] niñ@s no pueden relacionarse de forma sana.

Si quieres comunidad libre y estás [email protected] de la necesidad de la misma, cosa que nos pasa a [email protected] por ejemplo, necesitas planificar la escapada al sistema cerrado trabajo-dinero-gasto-mi niñ@. Y no es fácil, porque hasta para escapar del sistema capitalista necesitas capital (¡qué caro es lo alternativo!) y para escapar del sistema lo-sé[email protected]ás, necesitas una mente abierta (¡y cuánta más formación tienes peor!).

Un truco para “escapar” mientras sigues dentro del sistema consiste en pedirle al universo que te acerque a otras familias respetuosas, que respeten los puntos de vista plurales y que cambien sus vidas con y por sus [email protected] y no meramente adapten sus agendas a la llegada de é[email protected] Y funciona.

 

Imagen de: fmpgoh

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4 thoughts on “La Comunidad

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Aquí Catu empieza a hacer amiguitos (la socialización comienza) y ahora con la pisci, más….lo malo soy yo, que me dan una pereza algunos padreeeesssss y madreeeeees…..me cuesta abstraerme con los:

    -Porque te lo digo yo

    o…

    -Te la estás ganado….

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