Gracias Jean

Continuum

Concepto Continuum - Jean Liedloff
El 15 de Marzo de 2011 fallecía en California Jean Liedloff, autora de The Continuum Concept (El Concepto del Continuum), libro que ha sido la base de buena parte de la crianza con apego en todo el mundo anglosajón, y que más tarde fue traducido a una docena de idiomas.

Jean escribió este libro en 1975, el año en el que nací. Tras 35 años, el libro se sigue vendiendo e imprimiendo.

He tardado muchos años en descubrirlo de verdad. Me acerqué a él antes del nacimiento de Iris, allá por el año 2006, pero no ha sido hasta el reciente nacimiento de Maya cuando todas las piezas han encajado perfectamente en mi cabecita. Y siguen encajando.

Habiendo trabajado como modelo de Vogue, Jean, se adentra en la jungla amazónica en busca de diamantes. Y los encuentra, pero no como piedra, sino como tribu, como seres humanos: los Yequana. Queda cautivada por su forma de vida y comparte años de la suya con [email protected] Este encuentro marca un punto de inflexión personal para Jean que le hace reflexionar sobre sus propios orígenes y sobre ésta nuestra cultura. Afortunadamente plasma sus impresiones en este libro, dejando un legado al futuro lleno de verdades y uno de los mejores ensayos sobre la naturaleza humana que he leído nunca.

A pesar de codearse con la aristocracia y las élites intelectuales europea y americana, Jean no termina ningún estudio, por lo que tras la publicación del libro es tachada por los académicos (como siempre que esto pasa) como alguien que no tiene nada que decir.

Jean se defiende alegando otra verdad como un pino: gracias a su “virginidad académica” se acerca mejor que ningún estudioso a los Yequana, con la curiosidad y la inocencia propia de alguien que, de verdad, quiere aprender de lo que [email protected] demás pueden ofrecer. El resultado es un libro impecable y una puerta abierta para entender cómo y por qué los humanos de esta parte del mundo “desarrollado” funcionamos tan mal.

[email protected] que defendemos la crianza respetuosa y con apego repetimos una y otra vez lo que ella observó en los Yequana: nacimientos respetados, lactancias a demanda, colecho, contacto físico continuo con los bebés y niñ@s, respeto por su desarrollo físico, emocional y educativo, sociabilidad y cooperación innatas… Pero hay mucho más que eso en sus observaciones. Hay una sociedad, los Yequana, respetuosa, donde [email protected] [email protected] tienen un modo de vida totalmente distinto e incluso contrario al modo de vida de nuestras sociedades.

[email protected] Yequana se crían y viven socialmente: [email protected] niñ@s juegan [email protected] sin cesar, las mujeres hacen sus tareas juntas, los hombres por su parte cazan y pescan juntos, [email protected] hacen fiestas y reuniones [email protected] Las parejas se atraen, forman familia y quieren trabajar el uno para la otra y viceversa, los padres de ella se mudan al hogar familiar para ayudar en la crianza, las tareas… Y [email protected] [email protected] llegan y son [email protected] para la tribu, donde juegan y aprenden jugando con [email protected] demás niñ@s. Y [email protected] [email protected] (como [email protected] [email protected]) son sociales, cooperativos y nacen con un fuerte carácter de autoprotección y de protección del/de la [email protected]

[email protected] Yequana quieren ser como sus padres/madres, [email protected] de mayores. Son su referente.

En cuanto a las reglas: [email protected] hacen rutinas semejantes por lo que [email protected] niñ@s (o adultos como Jean que vienen de fuera) solos siguen los referentes sin problema con el tiempo, sin nadie que les diga por dónde deben ir, sin presión, sin juicios de valor. Los líderes Yequana surgen espontáneamente y [email protected] [email protected] de la tribu son libres de seguir o no a sus líderes, o de cambiarlos. No hay “egos” entre [email protected] puesto que al cubrir sus necesidades de afecto básicas de bebés/niñ@s y de [email protected] no necesitan manipular a [email protected] para cubrir déficits.

Los Yequana no van al gimnasio, porque la vida les trae todo el trabajo físico que requieren para sentirse en forma y útiles en el mundo. No hay competitividad porque el trabajo de grupo (el de verdad) elimina cualquier distinción y los más débiles pueden encontrar refugio en los más fuertes, los más torpes en los más ágiles, etc.

Al haber estado en brazos de sus madres hasta que han dejado de necesitarlo han vivido sus primeras experiencias protegidos y seguros, por lo que no necesitan estar drogados constantemente, o ser promiscuos, o escalar montañas heladas para encontrar sensaciones de plenitud en su día a día.

Como se ha confiado en [email protected] desde bebés, han descubierto sus propios límites y virtudes, lo que les define más como seres únicos.

La vida en sociedad y en familia tribal les ha dado la oportunidad de protegerse y mimarse de forma natural [email protected] [email protected] a [email protected] [email protected]

No es raro entender que sean una sociedad pacífica y feliz. Y feliz no como “ausencia de problemas”, feliz feliz: ríen, se divierten sin parar. Disfrutan de la vida. La viven con intensidad, con alegría.

En nuestra sociedad sólo ríe el loco o el excéntrico. No hay más que ir en un vagón de metro lleno de gente, o en un autobús, para darse cuenta de esto.

Tras leer el libro por primera vez me deprimí profundamente. [email protected] lectores han tenido la misma sensación que yo. Me di cuenta de que mi mundo no es el Yequana, que vivo en una sociedad enferma de raíz, donde todos somos, como Mrs. Liedloff dijo, víctimas de hijos de víctimas. El concepto del continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo físico, mental y emocional, los seres humanos —especialmente los bebés— necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución. Para cambiar las cosas no sólo hace falta que llevemos a [email protected] bebés en fulares, que amamantemos, que respetemos…aunque ese cambio es necesario y debería ser obligatorio.  Hay que hacer introspección, hay que curar esas heridas culturales, familiares, esas herencias malditas para poder afrontar nuestra tarea de padres/madres con eficiencia. Y no es tarea fácil. Es ahí donde me encuentro más sola.

Hay grupos de apoyo a la lactancia, hay miles de redes para la crianza con apego… pero una y otra vez veo que [email protected] padres/madres caemos en lo mismo: el software programado para intervenir, a veces a lo bestia (como el dejar llorar a un bebé o dar una bofetada) a veces de forma más sutil (como diciéndole al niñ@ que su tribu es mala y prohibiéndole hacer, comer o jugar con [email protected] o de esta o de otra manera). [email protected] de [email protected] “criadores con apego” son profundamente egoístas con sus [email protected], que son [email protected] de la tribu, pero se niegan a “entregar” sus poderes.

Movimientos a favor, otros en contra, pero tanto unos como otros carentes de raíz, porque entre otras cosas, no la hay.

Y en ese fango nos movemos, a veces arrepintiéndonos de dar más vida a lo mismo, otras con la esperanza de que poco a poco se van cambiando cosas, sobre todo, dentro de [email protected] [email protected] Y con ese cambio se cambia a [email protected] [email protected], el futuro del mundo. Poco a poco.

John Lennon dijo que en las palabras de Liedloff había encontrado profundas y paliativas verdades sobre el hogar. Yo digo, Jean, gracias por haberme guiado en esta búsqueda del yo, y por ayudarme a localizar esos déficits que arrastro por venir y crecer en esta, mi tribu enferma.


El Concepto del Continuum: En busca del bienestar perdido; Jean Liedloff (Libro en Castellano)Concepto Continuum - Jean Liedloff


The Continuum Concept; Jean Liedloff (Libro en Inglés)


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3 thoughts on “Gracias Jean

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Sí…qué maravilla de trabajo ha hecho esta mujer, las conclusiones de los estudiosos en la materia siempre llegan a la misma conclusión. Amorcito y contacto los primeros meses…y años…(en el caso de hijas de madres currantas fuera de casa, snif!)

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