El maltrato

Maltrato en la crianzaLlevo varias semanas leyendo, escuchando, comentando en blogs, e incluso observando situaciones consideradas de maltrato a niñ@s. Me doy cuenta de que el maltrato es algo subjetivo: mientras que a los maltratadores les parece que hacen lo correcto con sus [email protected], a [email protected] de fuera les parece fatal si tienen otros valores o no tan mal si se ponen o se han puesto en el lugar de los maltratadores, o tienen las mismas carencias que los mismos.

Aquí no voy a entrar en los azotes, las palizas, los abusos físicos… La justicia debería proteger siempre al indefenso y los Servicios Sociales deberían servir más a las familias, no quitando custodias, sino ayudando con su presencia, echando una mano con las labores caseras, fomentando las redes y los modos de vida para que no haya aislamientos (que es el modo de vida occidental por desgracia), que las bajas maternales sean más largas y justas, educando a [email protected] padres emocionalmente para que puedan lidiar con sus propios conflictos…

El maltrato también llega a las librerías cuando se publican y comercializan libros para torturar a los niñ@s, como el famoso método Estivill, que encima resulta ser uno de los más vendidos sobre crianza. O el de Gina Ford, una mujer que nunca tuvo [email protected] (menos mal) por cierto, pero que se dio el gusto de escribir contra los pequeñ@s a lo largo y ancho del mundo anglosajón.

En los últimos días me ha llamado la atención otro tipo de abuso, más sutil, el que sólo se percibe a nivel profundo emocional de las propias víctimas, el de [email protected] pa/madres que se consideran “criadores con apego” pero que moldean a sus [email protected] a su imagen y semejanza apartándoles del mundo real, del mundo en el que viven. No me refiero a primar unos valores sobre otros, [email protected] sabemos que el mundo necesita una reparación general. Me refiero a inculcar a [email protected] niñ@s que el resto del mundo es malo, negativo, nocivo.

Imagina que acabas de llegar a un planeta y tus anfitriones allí, una pareja amable de [email protected], no te dejan relacionarte con los locales, te prohíben tocar artilugios fabricados con sustancias malísimas como el plástico, te prohiben comer y beber los mismos brebajes (ni siquiera una vez cada mil años), te dicen con quién, cuándo y cómo debes relacionarte, hablar, vestir, jugar…. ¿no pensarías que ójala hubieras caído en otro planeta más amable? ¿y no crecerías con miedo y/o desasosiego?

Supongo que eso les pasa a [email protected] niñ@s, que viven en un mundo que no es suyo y que para hacer feliz a sus progenitores tienen que amoldarse a sus ideologías y formas de contactar con [email protected] [email protected]

[email protected] que así actúan, como cualquier otro [email protected], no lo hace conscientemente. Si de algo estoy segura es que ningún pa/madre hace daño a su [email protected] sabiendo que lo hace.

Lo que pretenden es motivar a sus [email protected] para que adquieran hábitos de vida sanos y felices. Y he ahí el error. Motivando, [email protected] sirve sus propias ideas primero. Cuando [email protected] inspira a [email protected], en cambio, está sirviendo a [email protected] antes.

La diferencia radica en inspirar con tu vida a tus [email protected] en vez de motivarles (ya se encarga de “motivar” la sociedad). Cuando [email protected] inspira a [email protected] el sentimiento surge del amor, mientras que cuando motiva lo que inculca es miedo. Es la sutil diferencia entre “huir de” o “ir hacia”. Y el “ir hacia” se aprende desde dentro, cuando sigues ejemplos, cuando sigues a tu corazón, cuando admiras a alguien.

Es fácil criticar el entorno, entre otras cosas porque está lleno de brechas. Yo lo he hecho y todavía hago sin parar (estoy trabajando en mejorar).

Lo difícil es inspirar a tus [email protected] en estos tiempos.

¿Cómo? Como siempre: desde dentro. Tu propio disfrute de la vida, tu risa, tu capacidad de relacionarte con los demás de forma sana (independientemente de cómo sean o no [email protected] [email protected]), y tu respeto hacia [email protected], en especial hacia ti y tus [email protected] es lo que llena este mundo de color. El germen del cambio.

Los Servicios Sociales no irán a por ti si eres un [email protected] emocional sutil (aunque [email protected] lo estéis deseando para mostrar vuestro enfrentamiento “al sistema”) pero tu [email protected] tendrá heridas profundas que es precisamente lo que pretendes evitar con tu actitud.

[email protected] estamos en el mismo saco, no hay ni mejores ni peores. Los que pegan son unos [email protected] emocionales pero los que merman la capacidad de decisión de sus [email protected] también lo son (o somos).

Somos acompañantes en sus vidas. Que no se nos olvide.

Imagen de: InsideMyShel

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10 thoughts on “El maltrato

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Me ha encantado…cuánta razón, ya lo dice Khalil Gibran, Son los hijos de la vida. Tú a quién admiras? y de qué te ries? Por eso la antroposofía no deja de mosquearme, por que la encuentro sectaria, sé que no le es.

  3. Me encanta, es un tema que muchas veces me hace reflexionar y me pregunto si tendré la sensatez de encontrar ese punto correcto. Me acuerdo de las respuestas airadas a Elvira lindo cuando malinterpretó, y yo pensé que por desgracia con razón, la crianza con apego.
    Por cierto, como nota crítica, se me hace incómodo leer con tanta arroba… no seria mas fácil aclarar al principio que “va por todos”? 😉

  4. Que excelente artículo, Raquel!! Como siempre, pero esta vez te pasaste!!
    Y justo cuando estoy discutiendo este tema en un grupo de FB…
    Mi hijo va a un cole waldorf. No lo elegí porque yo sea “antroposofica”, sino porque es una pedagogía respetuosa con el niño (el cole de mi hijo es un waldorf muy “light”).
    En casa hay tele, aunque con limitaciones. Hay play station, que solo se prende los fines de semana y con supervisión. Y cuando vienen amigos de mi hijo a casa, se enloquecen porque quieren jugar con la ps, y me recuerda a cuando yo era chica y quería con locura una Barbie, y jamás me la compraron porque ilustraba un modelo de mujer que no era real, etc… Y yo no creo ser quien soy por no haber tenido Barbie!! No sé si me explico con lo que quiero decir.
    Es que vivimos en este mundo, y no podemos poner a nuestros hijos en una burbuja…
    Lo comparto en mi muro, me ha encantado!!
    Cariños desde Argentina!!

  5. Gracias 🙂 Respecto a las arrobas, es que me rechina escribir siempre en masculino…si me lees a menudo seguro que terminas acostumbrándote 😉 Besos mil

  6. Raquel, te entiendo por lo del masculino, otro tema complejo y sin solución a gusto para todos. Te leo desde hace casi 2 años y las arrobas me han resultado chocantes 😛 Si te sirve de “consuelo” en mis estudios de las lenguas he acabado por opinar que las razones históricas por las que se asimiló el neutro al masculino poco tienen de machista tal y como lo entendemos hoy en día. Puestos a ser iguales para todos, acaso no podría considerarse humillante para el genero masculino que sea tanto neutro como masculino? es un tema muy delicado. Lo sí que puede ser machista (dependiendo de quien lo diga y en que tono, igual que llamar “negro” a una persona negra) es el uso que le de el que habla o que el que escucha se crea excluido.
    La sociedad cambia mas rápido que la lengua, y según mi opinión personal y desde la total humildad, no necesito que nadie me pinte el castellano de color rosa para sentirme incluida 🙂
    Un abrazo
    Ana

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