Calidad de vida

Escoge la familia con más calidad de vida:Calidad de vida

  • Familia 1: Ellen y Tom Evans. Tienen dos [email protected], Mike y Lisa. [email protected] viven en una preciosa casa rodeada de jardines en un barrio seguro. Ellen es enfermera y Tom profesor de Instituto. Ellen y Tom han mejorado el nivel de vida que sus pa/madres tenían. Mike y Lisa aspiran a ir a la universidad y ser [email protected] [email protected] profesionales.
  • Familia 2: María y José López. Tienen cuatro [email protected] Son la primera generación de inmigrantes mejicanos en Estados Unidos. Viven en un suburbio bastante inseguro, sin zonas verdes y lleno de coches. María trabaja a tiempo parcial mientras José mantiene dos trabajos: uno en la construcción en la mañana y otro a tiempo parcial en la tarde como guarda de seguridad para poder mantener a la familia. Sus cuatro hijos deben encontrar pronto su propia forma de ser autosuficientes económicamente.

A simple vista la respuesta parece fácil. Pero no lo es. Ross D. Parke, Scott Coltrane y Thomas Schofield son profesores e investigadores en universidades de California (UC Riverside y Davis) y llevan años haciendo trabajo de campo con ambas familias y con otras de similares orígenes para diferenciar las características étnicas entre ambos grupos. Todos tienen publicaciones al respecto.

Mientras que la familia Evans (1) vive lejos de la familia, tienen trabajos alejados de su hogar, basa sus relaciones en el estatus social/cultural/intelectual, y trabaja duro para mantener su estatus, la familia López (2), en cambio, trabaja muy cerca de casa, tiene una red familiar y social fuerte en su entorno cercano, y disfruta de relacionarse diariamente con vecinos, conocidos y familia.

Los Evans hablan a menudo de divorcio. El trabajo, la crianza o el estrés diario son cargas a su relación. A veces sienten que no pueden recibir la ayuda que necesitarían, el apoyo que necesitarían.

Los López en cambio tienen tal red formada alrededor de su familia que romperla supondría romper muchos de esos lazos. Además el apoyo de [email protected], [email protected] y familiares hace que no sientan la “presión” de la crianza, al menos no de la misma forma. Cuando las cosas van mal económicamente se dejan dinero [email protected] a [email protected], tiran de [email protected] y de [email protected] [email protected] “En general las familias latinas permanecen fuertes e intactas aunque [email protected] pa/madres tengan trabajos inestables, con salarios bajos, malas condiciones, etc.”

Supongo que los Evans van a terapeutas para lidiar con el estrés o antiguos problemas emocionales. Los López hablan con sus “compadres” o familiares de [email protected] los asuntos que les preocupan de forma diaria.

Los Evans van a enviar a sus pa/madres a una residencia cuando se hagan mayores. Puede que no vivan ni siquiera en la misma ciudad. Los López ni siquiera se plantean esa opción. Además enseñan a sus [email protected] a tratar de “usted” y a escuchar a los adultos porque cuanto más mayores son, más hay que escucharles.

Mientras que los Evans guardan una agenda social para relacionarse, y esa agenda varía (el papá tiene una, la mamá otra, cada niñ@ la suya), los López viven inmersos en una común, donde tras el trabajo siempre hacen todo [email protected]: pasean, van a la iglesia, hacen fiestas…

Supongo que los Evans eligen con quién se relacionan o con quién dejan de relacionarse. Los López practican la responsabilidad colectiva y tienen por ejemplo el “compadrazgo”, termino que usan para [email protected] [email protected] que son más [email protected] que [email protected] El compadrazgo es adquirido por [email protected] [email protected] que emulan un modelo a seguir de cooperación y responsabilidad.

Los [email protected] de los Evans prefieren pasar temporadas sin [email protected] para poder hacer sus propias cosas. Los [email protected] de los López no necesitan estar sin sus pa/madres para hacer sus propias cosas.

Los años de estudio demuestran que el estereotipo que defiende que los hombres mejicanos parecen más “machos” que los anglosajones no es cierto, y que el padre mejicano pasa en realidad más tiempo con su familia y con sus [email protected] interactuando que el anglosajón. Encuentran además que “en general la familia de los López está más cohesionada, es más cooperativa y más centrada en la salud y en el bienestar de sus [email protected] Los López disfrutan de infinidad de rituales en familia, lo que se relaciona a la larga, curiosamente, con menos problemas en la adolescencia de sus [email protected], con menos delincuencia y abuso de sustancias. Los mejicanos adolescentes se encuentran “más vigilados” a la hora de unirse a bandas por sus extensas familias y [email protected] que [email protected] anglosajones.

Otro estereotipo es el de la mujer latina que cría [email protected] y el marido que trabaja, pero los investigadores demuestran que tampoco es general: las familias mejicanas cada vez están más igualadas en tareas y tanto las mujeres trabajan como los hombres ayudan en las tareas domésticas. Queda de nuevo igualado al modelo anglosajón.

Al vivir en Estados Unidos los [email protected] de mejicanos inmigrantes adoptan una especie de biculturalismo: por un lado adoptan la cultura americana en la que viven y por otro guardan valores asociados con su crianza mejicana.

¿Y qué quieres decir con todo esto? Que los Evans deberían aprender más de los López y no al revés. Que la adquisición de bienes, el modelo de “sueño americano” que [email protected] hemos imitado no da la felicidad, que no usamos el dinero como medio sino como fin, y ese fin nos está destruyendo como sociedad. Donde hay solidaridad no hace falta tanto dinero.

Que es deseable para [email protected] una sociedad llena de lazos, de vínculos, de compadres, para que [email protected] [email protected] crezcan de una forma más saludable y feliz. Lo demás debería pasar a un segundo plano.

Que, de nuevo, se necesita la tribu para criar a un niñ@. Que muchas de las nuevas culturas en nuestras sociedades tienen esos rasgos respetuosos y afectivos que no deberíamos aboler, sino proteger y adoptar.

Está en nuestras manos conseguir una sociedad más justa para [email protected], da igual el contexto, da igual el orden socio/económico. Sólo hace falta voluntad.

 

Fuente: New Americans, New Families, Greater Good

Imagen de: larou

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