Carta a una enfermera

Estimada señora:Lactando

Hace unas semanas una mamá que hizo el curso de Hypnobirthing conmigo, que incluye un módulo de lactancia, dio a luz en su hospital, tal y como ella había elegido.

Allí, tras dar a luz, usted le dijo que “no se pusiera el bebé mucho tiempo seguido al pecho porque a través de la boca las enzimas digestivas destrozaban el pezón”. A pesar de que esta mamá tenía toda la información científica al respecto, confió en su buen hacer y decir, porque usted, señora enfermera, representaba la autoridad sanitaria en esos momentos. Y mis clientes saben que deben confiar plenamente en su profesional de la salud.

Por su comentario supongo que es usted ajena no sólo a la lactancia humana sino al mundo mamífero en general.

Usted, además de su ignorancia al respecto, abusó de su autoridad, haciendo un comentario no sólo absurdo sino además infundado y muy peligroso, pues ha puesto en peligro la lactancia entre esta mamá y su bebé.

A veces nos creemos que por ser sanitari@ se sabe de todo un poco y no tiene porque ser así, créame, es mejor decir “de esto no sé” y delegar. Adoro a la gente que se especializa en algo y que dice “no estoy cualificado para esto otro”. Qué honestidad, qué clase, qué confianza inspiran.

Conozco a otra enfermera de su hospital que además de ser un amor de persona, sí que es experta en lactancia. A esta otra enfermera se le ha trasladado a Pediatría, privando así a su unidad de Ginecología de una persona muy válida y útil. Una persona que se preocupa por su trabajo, que se recicla, que aprende, que busca, que respeta. Y usted, que está a cargo de este periodo tan decisivo y crítico de la vida de una familia, ni siquiera se ha parado a preguntarle a ésta, su compañera, los conceptos básicos sobre el amamantamiento humano.

Cuando reconozcamos que la lactancia es un tema que necesita formación específica podremos empezar a colgar carteles sobre sus beneficios, de otra forma se convierte en demagogia.

Lea sobre lactancia si no tiene oportunidad de hablar con sus compañeras, o dedíquese a otra cosa. Seguro que es usted estupenda en otros campos de la enfermería. O en otros campos de la vida.

Tiene además suerte de que no la denuncien. Aunque probablemente sus seguros y sus entramados burocráticos harían de la denuncia un camino largo y tedioso que la gente de a pie no puede emprender.

Espero que esta carta echada al aire le sirva para saber a partir de ahora que la saliva del bebé no daña el pezón de su madre. Lo único que hace daño a la madre es la ignorancia malintencionada de la gente como usted.

Muchas gracias.

Raquel

 

Pta. Estoy harta de ver los cartelitos por los centros de salud y luego ser atendida por personas que no saben nada del tema pero que opinan y usan su “poder” para tomar decisiones muy serias sobre la salud de mamás y bebés.

Humildad, señoras y señores, y si no saben qué decir, por favor, no digan nada. E introspección, señoras y señores, para saber que a veces dicen ustedes las cosas “en contra” sólo por el placer de hacerlo.

Mamás: la información es poder, tomad decisiones informadas. Ahí va otro artículo al respecto.

Imagen de: www.mamis.cl

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