Tercer embarazo

Estoy embarazada! Tercer embarazo, tercer bebé y… ¡¡¡tercera niña!!

Estamos encantados a pesar de ir en contra de las estadísticas que parecen insinuar que tras un niño debe venir una niña y tras una niña debe venir un niño, o lo que es más grave, que tras dos niñas debe venir un niño o si no, es que no sabes hacerlo.

Bueno, pues, a pesar de que la mayoría adora tener ambos sexos, y son muy buenos en eso de la genética, existe una minoría a la que nos encanta tenerlos todos del mismo… ¿qué mas da?

Aunque si luego, al final, nace niño (ya sabemos que los ecógrafos se confunden más que detectan) pues será también bien recibido. En esta casa cabe todo.

¿De cúantas semanas estás? Pues de 22 creo aunque no está muy claro. Nace para Octubre.

¿Y dónde vas a dar a luz? Es la siguiente pregunta. Teniendo en cuenta que nuestro anterior parto fue en casa, el asunto tiene morbillo. “Pues aún no lo se”, contesto, así se quedan con las ganas de saber dónde y cómo.

Y he aquí la reina de las preguntas: ¿Cómo puedes hacerlo? Yo tengo una y no doy abasto. Hemos perdido tanto el norte en esto de la crianza que parece que tener más de un hijo te convierte en una abusadora de menores. “Pues mire usted, mis hijas son muy felices, y la llegada de su hermana no va a hacer sino aumentar su felicidad. Es la calidad de la crianza, no la cantidad, lo que determina el éxito.” De esto estoy convencidísima y año a año me reafirmo. Es la calidad.

En cuanto a los cuidados prenatales, de nuevo parecidas experiencias: primero una ginecóloga que parecía sacada de una película de terror, una chica con muy poca autoestima que se dedicó en los minutos que compartimos juntas a amenazarme con cánceres y otras delicias. La gota que colmó el vaso fue saber que mi anterior hija nació en casa. Eso le pareció un ataque personal. Otro ataque personal fue sugerirle que no quería una eco vaginal pudiendo ser esta externa, que aceptaba las consecuencias. Aquello le produjo cortocircuitos varios cerebrales: “¿¿¿que quieres que tu hija tenga Síndrome de Down???” dijo casi insultando a las personas que lo tienen. “Que me da igual” aclaré. Pero siguió sin entender nada.

En estas épocas de personas perfectas, es difícil de asimilar algo así… es entendible.

Esta mujer, más joven que yo, y seguramente sin ninguna experiencia propia como madre, usaba sus amenazas para demostrar su falta de seguridad y tiempo que lleva ejerciendo su profesión. Casi puede conmigo y mira que una va preparada para estas eventualidades. Que si “tu verás lo qué haces pero aquí lo importante es tu salud” que si “si no te haces ahora una citología puedes tener un cáncer” que si “es muy raro que no tengas diabetes gestacional por el peso que tuvieron tus hijas al nacer”…

Y, tras unas semanas, segunda visita al hospital, ecografía de las 20 semanas y esta vez, ginecóloga angelical, salida del mismo cielo, enviada por los dioses: “si quieres pueden pasar tus hijas y tu familia a ver la eco”. Llamo corriendo para que suban del parking. “Dime si te resulta molesto en algún momento”, a lo que, con lágrimas en los ojos contesto, “ok”.

Un trato humano, personalizado, las niñas viendo a su hermana en blanco y negro. Todo el tiempo del mundo para preguntar, para compartir… Me apunto su nombre y apellidos para pedir a los dioses que esté ella por allí cuando yo esté de parto. Cualquier intervención, si fuera necesaria, en sus manos debe ser una delicia.

Y de ahí las conclusiones: no es el hospital en sí, es la persona o equipo que te atiende. Lo mismo te pasa en cualquier faceta de esta vida. Lo importante es que las personas a tu alrededor sean personas satisfechas, felices, sin ninguna agenda oculta. Porque si la tienen: estás perdida. El lugar da un poco igual porque hay personas de éstas en todas partes.

Ya nadie me vende la moto de los nacimientos respetados allí o aquí. Es la persona y personas de éstas hay en todas partes. Que se lo digan a algunas que se han gastado una pasta en dar a luz en casa y se han encontrado la prepotencia personificada robando protagonismo al asunto.

El único antídoto a la sin razón es una madre bien preparada, y no sólo con información, de esa hay a patadas, también preparada con una sólida base emocional, dispuesta a reconocer, aislar y neutralizar todas estas bobadas, y centrarse en lo que realmente importa: ella misma y su bebé.

Lo demás, es demasiado aleatorio como para prestarle demasiada atención.

Ahí queda eso.

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3 thoughts on “Tercer embarazo

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Hola Raquel! Enhorabuena! Y yo metiéndome en tu blog de vez en cuando y viendo siempre la misma entrada: “Blog personal”. Hasta que he inaugurado yo el mío y en mi lista de blogs he visto las actualizaciones del tuyo… seré tonta, jajaja!

    Es genial tener tres niñas… debe ser tan bonito… Aunque realmente cualquier combinación me parece encantadora, si fuera posible pasaría por todas! 😉

    Me alegro de poder leerte de nuevo y de que podamos compartir parte de nuestro embarazo en la blogosfera. Pásate a saludar!

    Un beso grande.

  3. Gracias Rebeca!! si, es verdad que debo cambiar el “disclaimer” para no dar a equívocos…Un beso fuerte, gracias por los ánimos, enhorabuena por tu blog y abrazos!!!! 🙂

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