Timo Número Uno: La Asociación

Durante las próximas semanas, aprovechando la llegada del calor y el destape por estas tierras, voy a publicar una serie de timos que he sentido como reales en los últimos años y que, tras encontrar la verdad, me han servido muchísimo para avanzar (o retroceder, según se mire), como madre y como persona. Todavía estoy digiriendo muchos de ellos…

 

Odio y dolor

 Lo primero que hago al regresar a España hace ya 4 años es pagar la cuota de ingreso a la asociación más grande de defensa del parto respetado aquí, con ganas de unirme a todas esas futuras madres, o recién madres, o madres desde hace tiempo, para construir un mundo mejor, que el parir bien y la crianza con apego sea nuestra forma de cambiar el mundo.

 Entonces voy a una reunión de grupo local. Allí están un grupo considerable de personas con hijos insultando literalmente a los ginecólogos que les atendieron en anteriores partos, mucho odio verbalizado, ovaciones a los insultos, unas cuantas mujeres embarazadas con sus parejas o solas escuchando con atención y con caras de terror, y una moderadora, que resultó ser la vicepresidenta de dicha asociación, dando manga ancha a los insultos y aconsejando que las mujeres paran en casa y además diciéndoles con quién (cuando se supone que en sus estatutos la asociación prohíbe este tipo de recomendaciones).

 Tras intervenir en alguna ocasión para expresar mi espanto ante lo que allí está aconteciendo y decir que me dedico a ayudar a las mujeres a encontrar su exclusivo camino, doy alguna tarjeta a alguna de las embarazadas, porque me la piden a la salida (siempre a escondidas de la temible vicepresidenta).

 Resulta que estas dos mujeres que cogen mi tarjeta están aterrorizadas con los hospitales pero no les apetece o no pueden parir en casa, entonces, están aterradas sin salida. Gracias a la asociación que se supone se creó para defenderlas de los abusos y resulta que abusa de ellas en cada reunión.

 Una de estas mujeres, tras tratamiento conmigo anti-asociación, logró dar a luz en hospital felizmente a su bebé. La otra lo intentó en casa, pero terminó en hospital, y se dio cuenta de que no era tan terrible y que allí la ayudaron entre otras, una de las matronas que atiende a su vez partos en casa.

 Es decir, que no siempre el hospital es tan malo, que dentro trabaja mucha gente, y mucha de esa gente es gente respetuosa y racional. No sólo hay borregos. Al igual que en las asociaciones.

 Tras esto asistí a su reunión general. Y de nuevo la misma historia. Mujeres dolidas, lastimadas, que pretenden apoyar y asistir a otras mujeres. ¿No nos damos cuenta de que una mujer herida no puede curar a nadie más que a sí misma? Pues debe ser que no. Les mando una carta diciendo que me voy y me contesta, curiosamente la anti-vice con una serie de sinsentidos memorables que no hacen más que llevarme a este valioso aprendizaje.

 Fuera del grupo luchador, otra de las características de estos grupos es que te consideran “en contra”. No hay medias tintas. Son de esos movimientos en los que la equidad se mide según del bando en el que estás. Es como la familia tradicional que consideramos en general buenísima pero que es otro timo del que escribiré más adelante: o estás de su lado en todo o estás fuera.

 

 Aprendizaje

Tras una muy buena causa, tras la lucha por los derechos de las mujeres, en contra de los abusos que nos regalan por todas partes, nos escondemos un grupo de personas muy dolidas y muy llenas de odio, que no tenemos ningún reparo en manipular literalmente a las más débiles (mujeres embarazadas primerizas) para seguir perpetuando nuestro dolor y repudio. Y lo peor es que lo hacemos con el escudo de estar luchando por un mundo más justo.

La mejor y única forma de perpetuar el dolor de una misma es obligando a los demás a que estén muy interesados en el tema, transmitiendo ese dolor ajeno como suyo propio. Las primerizas, inocentes, buscan la mejor forma de ser feliz en el parto y en sus vidas como madres. Curiosamente las aleccionadas en el odio, tenemos tanto miedo, que terminamos sufriendo aquello que las bien intencionadas intentaban evitar con su propio dolor. Es decir que lejos de “luchar” por un mundo mejor, perpetuamos el odio y el dolor entre nuestras seguidoras.

 El parto es vuestro.

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9 thoughts on “Timo Número Uno: La Asociación

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Estimada Raquel,

    Soy socio de EPEN desde hace un par de años. Leo esta entrada y realmente me pregunto si hemos estado en las mismas reuniones, porque lo que yo vi fue radicalmente distinto de lo que usted cuenta. Quizá la diferencia estriba en que EPEN es una asociación sin ánimo de lucro y en cambio usted si tiene intereses económicos en esto. En todo caso, le deseo suerte en su desempeño profesional y le recomiendo que no descalifique a los que no piensan como usted. Seguro que le irá mejor y el mundo será un sitio mas agradable. Un saludo.

  3. Hola Sr. Castro:

    Si usted no ha estado en este tipo de reuniones entonces probablemente no se trate de la misma asociación. Normalmente sufro ensoñaciones, pero afortunadamente, no soy la única que ha vivido estas situaciones y ha asistido a esas reuniones de las que hablo. Pero insisto que si ése no es su caso, le felicito, disfrute de su asociación.

    Por otro lado dice que lo que diferencia su asociación de la mía es mi ánimo de lucro que en su caso no tiene. En este caso quiero que sepa que lo que se me daría bien en este negocio es tener diplomacia suficiente para poder pertenecer a todos los grupos donde se puede vender lo que hago, sobre todo en uno tan influyente y poderoso como el de esta asociación.

    Ser parte del clan te da muchos beneficios, te pone en contacto con muchas caras importantes e influyentes. No formar parte del clan, es otro cantar.

    Pero mire usted, no se me da bien el callarme y así me va, que no me como una rosca en ventas. Pero prefiero vender poco (de hecho no vivo de esto) que venderme al mejor postor sólo por el hecho de estar entre los amigos.

    Su asociación es sin ánimo de lucro pero creo que usted cobra por el trabajo que realiza en EPEN, ¿verdad? al igual que otros cargos de su asociación, ¿su mujer es la vicepresidenta verdad? ¿ella cobra? ya no recuerdo. No les culpo por ello, me parece que dedican muchas horas y hacen una labor de denuncia y lucha por los derechos de las mujeres estupendo.

    Me hubiera gustado que su comentario hubiera sido dirigido al tema del artículo, esto es, a si le parece bien o no que en esta asociación de la que hablo se junten mujeres con traumas (todo mi respeto merecen y creo que se debe habilitar espacios para compartir, como el que EPEN ofrece) a mujeres primerizas inocentes que no saben aún lo que es parir y que están mirando a estas personas como quien mira un oráculo. Si a usted le parece o no que esas mujeres merecen toda nuestra delicadeza, nuestra información y respeto para que decidan lo que quieran con la mayor objetividad posible (la objetividad se pierde cuando una está herida y ve la realidad sólo de un lado, el negativo).

    Y para finalizar, habla usted de que descalifico a quienes no piensan como yo. Ahí me pierdo porque no se de qué está hablando.

    Le agradezco su preocupación por mí y por el mundo. Yo estoy estupenda, cada vez mejor. De hecho creo que estoy subiendo algo mi autoestima cuando publico cosas así que antes ni me atrevería. Las madres con sus hijos en brazos son razón suficiente y muy poderosa como para meterme en estos berenjenales.

    Y el mundo, bueno, Sr. Castro, el mundo no está nada bien la verdad, pero hay mucha belleza dentro, en las casas, en los hospitales, en todas partes, pero hay que saber mirar y sobre todo, hay que estar curado para poder verla.

    Gracias por su comentario.

  4. Hola!
    Pertenezco a la asociación y no cobro nada por ello, no tengo cargo alguno y no me mueve ningún interés salvo intentar hacer el parto y el nacimiento algo más dignos para cualquier mujer y en cualquier lugar.
    Me sorprende y entristece esta crítica. Es evidente que esta es su vivencia y no la cuestiono. Pero no la comparto en absoluto.
    La asociación es en su base y grupo de apoyo de mujeres. Como cualquier grupo, lo principal es la libertad de expresión de quienes quieren y desean compartir su experiencia, si dolor o su felicidad. El objetivo es que las personas que quieran compartan sus emociones, sin censuras y sin maquillaje. De ahí cada cual sacará sus conclusiones.
    A mi eso me ayuda. A usted quizá no.
    Ha hecho muy bien en dejar de estar en un entorno que no le agradaba. Pero su crítica no es tampoco constructiva.
    Le deseo lo mejor.

  5. Hola Choni:

    Comparto con usted sus intereses y felicito de nuevo a su asociación por el trabajo que realiza.

    Dice usted que mi crítica no es constructiva, sin embargo no me dice nada al respecto: ¿qué le parece que mujeres que han vivido situaciones traumáticas y dolorosas en sus anteriores partos, muchas de ellas con heridas abiertas y mucho rencor, sean las que atiendan a primerizas gestantes que llegan llenas de ilusión, buscando información? ¿qué le parece que una mujer embarazada tenga pánico a los hospitales y a sus prácticas por que es lo que le han contado a través de historias de segunda mano? ¿qué le parece que se empuje a mujeres a dar a luz en casa que no están preparadas para ello aunque esta sea la mejor opción del mundo para todas en un mundo ideal? ¿no le parece que deberían ser espacios distintos, uno el de las primerizas, atendidas y acompañadas por personas sanadas y positivas (sin maquillajes pero objetivas), otro el de las mujeres que quieran sanar sus heridas y otro el de las mujeres que quieran compartir su dolor y alegría?

    Yo no siento entornos desagradables, siento entornos incompatibles.

    Muchas gracias.

  6. Raquel, has metido el dedo en una llaga muy poco reconocida. A mí también me preocupa mucho el tema de madres con heridas sangrantes que inevitablemente hacen daño sin querer a las demás con su actitud lógicamente dolida. Una mujer que no está sanada de sus heridas no está preparada para acompañar a otra, porque haga lo que haga tiene unas interferencias que pueden causar mucho daño a las demás. En las formaciones de doula es tan palpable que se llega a convertir en un problema grave. Por cierto, a muchas les sirve un montón hacer cursos de este tipo, o asisitir a charlas como las que da Choni, ya que está por aquí comentando, sobre salud perinatal etc, para serenar y centrar a estas madres, porque la información es poder, si se usa como alimento y no como justificación.
    A mí no me parece importante el tema de si te gusta un club u otro, que es lo que parece haber provocado alguno de los comentarios hasta ahora, por cierto, un poco curioso ya que precisamente mencionas que es absurdo que por no estar a favor te consideren en contra, o indeseable. Así nos va. Nosotras solitas, entre nosotras y aun teniendo objetivos comunes, nos las apañamos para construir un mundo dividido y antagónico de donde no lo hay. Este tema me preocupa mucho y mi máxima es “lo bueno de la enemistad es que, al igual que el amor, no tiene por qué ser correspondida”.
    Lo que me parece muy urgente es el tema de apoyar al trauma de una forma profesional y constructiva. Creo que siempre hay una fase de rabia, pero con poco esfuerzo rápidamente se puede reconducir a una fase de extraer decisiones constructivas, de abandonar los odios y centrarse en el cambio.
    Creo que uno de los grandes males en el tema de la liberación femenina en general es ese, que el posicionarse implique masculinizarse, ponerse bélicas, imitar patrones agresivos de confrontación y de rechazo. Es comprensible: no tenemos muchas referencias de cómo hacerlo de otro modo. Pero vaya si las hay, además es que no son nada difíciles de llevar a cabo.

    Un abrazo.

  7. Bueno…hola Raquel, me han gustado tus anteriores post sobre ” timos”, pero este no. No soy socia de EPEN pero estoy muy vinculada a la asociación. Gracias a EPEN tenemos la Estrategia de Atención al Parto Normal de 2007, entre otros muchísimos logros. Sin duda esta Asociación salva a mujeres y bebés, precisamente para que deje de perpetuarse el odio, la violencia obstétrica y el maltrato institucional que asola nuestros hospitales. Esas mujeres “heridas” están intentando salvar mujeres y bebés y cambiar el mundo que les rodea contando ( y dejando contar ) la verdad. La verdad de lo que ocurre en la mayoría de partos es muy dura y normal que duela. Como tantas otras verdades.Ojalá alguien me hubiera alarmado “sólo un poquito” en mi primer parto…puede que no tuviera ninguna herida que sanar…Un beso.
    Lorena.

  8. Hola Lorena.

    Ante todo siento mucho que tu primer parto no fuera feliz…
    Estoy de acuerdo contigo en lo que dices sobre EPEN, su buen hacer, su lucha por los derechos de las mujeres y sus bebés, la mejora de las condiciones en las que parimos.
    Mi artículo no es un ataque al buen hacer. Por supuesto que las estrategias y las políticas deben mejorarse.

    Mi artículo pretende denunciar que las personas heridas deben tratar sus heridas para tratar con otras personas y sus sueños, sus emociones, sus expectativas.
    No creo que la mejor manera de evitar un mal parto sea instaurar en la embarazada el horror de la historia de otro parto. Nunca he visto que así se solucione nada. Lo único que hace el miedo en la embarazada es justo lo contrario: abocarla hacia lo malo, a lo que se espera que puede pasar.

    Estoy cansada de tratar con mujeres que sufren anticipadamente, durante nueve largos meses, llenas de pavor, un parto que creen va a ser igual que el de fulanita o menganita que le han contado.

    El infundir el miedo propio en otro ser humano también es violencia.

    Sólo que de esta no se habla, no es políticamente correcto.

    Un abrazo.

  9. En psicología dicen que la catarsis sola no hace mucho bien al paciente.
    Me encanta tu blog.

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