Timo Número Cuatro: La Crianza con Apego

Quien se ha leído el Continuum ha palpitado con él. Todas las madres que hemos sentido que el camino no era dejar llorar o dar el biberón, nos hemos visto atraídas por el parto natural en intimidad, por la lactancia, el colecho, el porteo… todo aquello que nos hace sentir más cerca de nuestras criaturas, de nosotras mismas y de la vida.

Esa forma de criar, propia de tribus perdidas, es admirable, correctísima, saludable y feliz. Todos estamos de acuerdo, o por lo menos las gentes que razonan, en que lo mejor sería trasladar esos hábitos a nuestro sistema familiar, político, social y cultural.

El problema comienza cuando trasladamos esos hábitos a nuestra vida cotidiana, sin ningún cambio digno de mención a otro nivel, dentro de nuestro contexto cotidiano. Es aquí donde una debe estar despierta y saber disociar qué me sigue haciendo sentir feliz y conectada con mi bebé y qué no.

Todas tenemos una situación distinta y procedemos de una experiencia vital única

Y el entorno general es hostil con el apego, el entorno general se basa en el abuso (gracias Laura Gutman, ya escribiré sobre ti): los padres abusan de sus hijos, los jefes de sus empleados, los políticos de sus votantes… Por eso deberíamos saber, o alguien nos debería decir, que instaurar en nuestras vidas una “crianza con apego” es, por lo menos, difícil.

Y como somos abusadores, con la bandera del “apego” muchas organizaciones, salas, centros, personas, abusamos de otras mujeres.

Por ejemplo. Si resulta que no conseguí mi parto con velas en la bañera, entonces no soy lo suficientemente madre y conectada. A ver si a la próxima lo hago mejor. Sobre esto ya he escrito.

O si resulta que no quise dar el pecho más, pues le estoy haciendo mucho daño a mi bebé o estoy muy desinformada.

O si resulta que no puedo portear más porque me duele la espalda o estoy cansada de tanto hacerlo, pues está clarísimo que el bebé no va a descubrir el mundo de la misma manera que en mis brazos o espalda. Y le estoy privando de eso.

Mi artículo de hoy no pretende echar por tierra una verdad evidente y científica como que parir en libertad, amamantar hasta que el niño quiera, portear a todas partes, dormir en la misma cama y todo lo que ya conocemos por unos y por otros es bueno y deseable. Es evidente que es lo natural y para lo que estamos diseñados todos.

Pero lo preocupante es trasladar esos hábitos de apego a madres que nunca han vivido apegadas

En el caso de que nos sintamos atraídas por la teoría del apego puede suceder, por un lado que nos encante, nos llene la vida, escribamos un blog (como hice yo), digamos a las demás cómo encontrar su felicidad y abanderemos la causa.

O que no nos interese en absoluto y prefiramos hacer lo que hace la mayoría.

O que nos atraiga, y nos llene, pero que descubramos, por ejemplo, que el no dormir ninguna noche y luego ir a trabajar no nos hace bien, nos altera el humor, las ganas, la salud. Pero seguras del apego, seguimos dando el pecho porque en nuestro grupo cercano, o en la bandera que hemos declarado nuestra, otra cosa sería sacrilegio.

O nos duele la espalda, estamos cansadas, pero llevamos siempre a cuestas a nuestros hijos, no porque nos llene de satisfacción, sino porque eso es lo que sabemos que es bueno para el niño, aunque luego estemos tan derrotadas, que le chillemos de puertas adentro.

O que criemos al bebé, o a más de un bebé, y entonces después de la fiesta, del carnet de familia numerosa, o del parto con velas, venga la soledad de la casa, los niños con sus diferentes energías, y sólo dos brazos y un corazón para dividir entre todos. Y nos sintamos hundidas, incapaces, frustradas, solas.

Cualquiera sale ahí a decir que quieres echar marcha atrás. Eso es denominado “depresión posparto” o madre que no termina de encontrarse a sí misma y su aura.

Entonces nos callamos

 seguimos divididas en dos grupos: las del apego, y las del no apego.

Van saliendo otros nombres, otras etiquetas, en las que irse metiendo según gustos.

Sentimos que algo no va bien cuando linchamos en Facebook a aquella cantante que se ha sometido a una cesárea, o criticamos a fulanita porque da el biberón, o el pecho, o no sé qué campaña de una farmacéutica…Y perpetuamos una guerra ciega y sorda.

Criar es una realidad tan compleja que etiquetarla o juzgarla es muy peligroso. Y nosotras mismas somos quienes lo hacemos una y otra vez.

Es muy curioso.

Tanto criticar al hombre, etc., y resulta que las apegadas y además feministas somos terribles con las que deciden dar el biberón, o por el contrario las que dan el biberón son terribles con las que amamantan.

Y así andamos

Cuando llevas unos añitos en el circo, vas descubriendo tus propios enanitos y separándote de cualquier etiqueta.

Pero a las madres que viven su maternidad por primera vez todo esto les llega dentro y profundo. Y eso lo saben bien no sólo las farmacéuticas, sino también los comerciantes del Apego. Parece que sólo algunos comercializan con nuestros sentimientos porque venden biberones. No, también comercializan con nosotras cuando nos venden el Apego.

Libros, mochilas porteadoras, artilugios para colechar, ropa para dar de mamar, terapias, tratamientos, grupos, salas… y un sin fin creado para “apoyar” el apego. Y de paso vivir de ello.

¿Y cómo puede una vivir del Apego si le dice a las madres que el apego no funciona si primero no se “apegan” a sí mismas, haciendo y descubriendo lo que quieran y sientan, que todas erramos y aprendemos así, que en esta cultura cada uno sobrevivimos como podemos? Pues nadie. Sobre todo porque muy pocas de nosotras nos trabajamos lo suficiente para conocernos.

El Apego hay que instaurarlo y defenderlo más allá de nosotras mismas para que funcione, para poder comercializarlo, como cualquier otra doctrina. Y de paso lo vamos modelando. A nuestro antojo.

Lo peor del apego no es creer en él y estar incómodas por no dormir, o por no querer dar más el pecho, etc.

Lo peor es creer que lo estamos haciendo bien

Eso es lo peor. Y lo más duro de enfrentar.

Por eso seguimos la teoría, ésta o aquella. El redil tiene muchas caras y formas. Parece que sólo Estivill es un líder de masas. Pero encontramos otros en otras doctrinas más bellas. Porque buscamos.

Aprendizaje

por supuesto que el Apego como teoría es lo más natural y lo más respetuoso, es lo mejor para todos, instaurada en un mundo apegado. Sin embargo trasladar teorías de apego a nuestras vidas abusadas, sin la previa introspección, sólo nos lleva a ponernos una (otra) careta para pertenecer a un club.

Además, defendiendo tan abiertamente una bandera, y pretendiendo que los que no la defienden son unos necios, seguimos perpetuando la rivalidad entre nosotras y el odio a lo contrario, con la consiguiente lección a nuestros hijos.

Les enseñamos aquello que pretendemos evitar.

Afortunadamente nuestros hijos nos dicen o nos dirán alto y claro (si sabemos escucharles) en qué nos hemos equivocado.

La “buena” madre se conoce.

Sabe que no es perfecta, y hace lo que mejor le parece, para ella y su bebé.

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18 thoughts on “Timo Número Cuatro: La Crianza con Apego

  1. Podría decir “touché” pero ya me pillas “on the road”. Aplastante, gracias Raquel!

  2. Pues Raquel, me encanta haberte encontrado. Tengo hace meses un post en borrador con unas reflexiones al respecto que no me he atrevido a publicar por temor a despertar una avalancha … porque como tu creo que hacemos tanto daño al intentar “abanderar” una postura como al “atacar” otras…
    Creo que lo publicaré y con tu permiso te enlazaré.

  3. Bienvenida Catalina. Me voy acostumbrando a las avalanchas 😉 por eso sigo escribiendo. Cuando algo te palpita es bueno compartirlo. Claro que tienes todos los permisos para enlazar. Un abrazo.

  4. Mujer. Gracias a ti. Hay que ir soltando lastre para andar más ligeritas. Bien lo sabes. Disfruta de tu merecido nuevo comienzo. Un abrazo.

  5. Totalmente de acuerdo con lo que escribes.

    De hecho, la mayoría hacemos un viaje de ida y vuelta, de empezar la maternidad como la sociedad nos la vende, descubrir el apego, intentar llegar a todo, sentirte mal por no ser la madre natural que se espera y luego darte cuenta de que no todo es blanco o negro.
    Yo lo llamo la ley del péndulo, y cuando estaba en el extremo del apego, sabía que no me quedaría allí por mucho tiempo… aunque tampoco sabía en qué punto del recorrido me encontraría cómoda. Al final me he quedado a unos 3/4.. jejeje.
    He porteado a mi hijo, le he llevado sobre todo en brazos (aunque tengo fulares y mochila) pero tambien le he llevado en carro, porque en ocasiones el tb me lo pedia o era más comodo para ir a comprar: el niño en el carro al salir y en brazos de su padre al volver… y la compra en el carro
    Intento respetar a mi hijo en muchas facetas de su vida, pero no me siento mal si tenemos salir a la calle, el no quiere y llora 30 segundos (porque en cuanto ponemos un pie en la calle se le olvida).

    Respecto a lo de hacer bandera del apego o atacar a las otras madres, creo que muchas veces es falta de empatia y respeto, pero para mi (aunque en ese momento no me daba cuenta) era una manera de reafirmarme en aquello que acaba de descubrir y que aunque me satisfacía mucho tb era muy dificil de hacer. Es decir que era una justificacion y una reacción ante los ataques (de entorno cercano y familia) que he vivido.

    Las mujeres somos malas con la mujeres porque estamos en una sociedad machista que nos empuja a ser “como ellos”, ser competitivas y poco tolerantes. Si vamos corriendo a todas partes, ¿como vamos a mirarnos hacia adentro? ¿como vamos a mirar dentro de otras mujeres?

  6. Por tu respuesta creo que no me he explicado bien.

    No queria decir que las mujeres somos la violentas, solo que sin darnos cuenta asumimos roles que nos impone la sociedad en lugar de ser como nos pide nuestra naturaleza. A veces eso hace que no tengamos tanta consideración con otras mujeres como se merecen.

    Respecto de mi propia experiencia nunca he dicho a una madre nada que fuera en contra de su manera de criar (cosa que a mí si, desde mi madre hasta las compañeras de trabajo), yo tenia mi opinión pero me la guardaba para mí.
    Normalmente lo que me ha pasado es que al explicar mis razones, la otra mujer me tachaba de estar llamandola “mala madre”, palabras que juro jamás salieron de mi boca. Al final cada uno responde con lo que lleva dentro y supongo que mis razonamientos movian su conciencia.
    Eso era lo que queria decir, que a veces no son tanto las palabra dichas, sino las que se escuchan.
    En fin, siento que mi comentario no te haya gustado

  7. Claro que te explicaste bien y me encanta tu comentario Natalia!! soy YO la que piensa que cada machista tiene o ha tenido una madre, y que somos nosotras las verdaderas transmisoras de valores, no ellos…Por supuesto, un varón criado para arrollar y una hembra criada para soportar, son una pareja de difícil solución. Pero evadimos responsabilidades buscando cabezas de turco fáciles.

    En fin, que me lío!! gracias por tus palabras!! Un abrazo!!

  8. Estoy leyendo tus “timos”. Este me ha pegado duro y de frente. Me ha abierto los ojos. Estoy llevando una crianza con apego que a veces me pesa, porque hay situaciones que entiendo estoy forzando sin necesidad.

    Pienso y agradezco la puerta de tu reflexión.

  9. … Y tengo que volver a comentar: Gracias.
    En pleno embarazo (primeriza) me siento “atacada” por uno y otro bando ¿bandos? Pues sí, esto parece una Guerra. Al final me he rebotado y he decidido poner distancia con los extremismos y tomar aquello que mi instinto me dicte.
    Qué gusto ver que no estoy sola en esta manera de pensar 🙂

  10. Hola, aquí viene mi último comentario… es una pena que pongas este tipo de títulos porque a mi parecer hacen creer que estás en contra de la crianza con apego, de la ecología, de la educación en casa, etc.etc, cuando lo que criticas son los abusos extremos de ambas posturas opuestas… pues claro, hay “hayatollas” por todos lados, pero siempre me dará más miedo el pañal químico, el método estivill, el colegio a la antigua dónde los maestros castigan y los niños acosan, a la persona que intenta lavar sus pañales y escucha al doctor Carlos González y come bio… por otro lado te agradezco los artículos sobre el parto natural y los consejos sobre el perineo, los masajes, el empujar etc, porque es exactamente lo que necesito para ayudarme a dar a luz sin epidural en una casa de nacimiento en Bruselas, pero me entristece que “critiques” tanto cuando en nuestra sociedad, simplemente habría que matizar y dar confianza a las madres para que se acerquen de esta manera de vivir, y ayudarlas a alejarse del estrés occidental de la vida cotidiana que cualquier mujer sufre en un momento u otro. No se si me he expresado claramente porque es tarde y voy rápido, al fin y al cabo, parece que estoy de acuerdo contigo sobre el fondo, pero para nada en la forma en la que lo expresas aquí. Un saludo 🙂

  11. Hola Charlotte:
    Gracias por tus comentarios. No pretendo estar de acuerdo con nadie porque este es un blog personal, no trato de dar lecciones. Mis primeros posts son mucho más bio que los últimos, si te das cuenta hay años por medio. Es probable que la maternidad cambie tu forma de ver el mundo igual que ahora lo está haciendo. Mi forma de pensar va siendo moldeada por mis experiencias, que no tienen porque ser iguales a las de otras personas. Pero siempre defiendo a la madre, a la mujer embarazada, a la puérpera…y me irrita que la engañen, tanto de un bando como del otro. No creo en los extremos desde hace tiempo. Un saludo y buen embarazo 🙂

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