Timo número seis: Los colegios, proyectos alternativos y el homeschooling o educar en casa

Ayer me sumergía en el Océano (que tengo la fortuna de disfrutar al lado de casa) y pensé que me apetecía tomar unas vacaciones de timos hasta después del verano. Tengo mucha arena que modelar con las niñas. Y tengo que dejar algo de miedo todavía atrás. Me sigo viendo un poco agarrotada al escribir… Hasta dentro de muy poco. Disfrutad. 

Todos sabemos que el sistema educativo actual está mal diseñado. Los alumnos vamos como podemos año tras año, pasando exámenes sin sentido y otras pruebas, almacenando información que no nos interesa, machacando nuestras habilidades innatas, adaptándonos a la mayoría, para poder ser “como los demás”. Pero no lo somos. Y en el camino olvidamos qué es lo que nos gusta y qué es lo que mejor hacemos.

Niños pequeños son forzados a permanecer sentados muchas horas, niños pequeños son medicados porque quieren moverse…

En muchos países vamos poco a poco rompiendo barreras. Colegios públicos que adaptan metodologías renovadoras con éxito, con valentía y muy pocos medios, concertados, cooperativas de profesores o padres que se plantean mejorar las vidas de sus alumnos y así mejorar el mundo, privados que demuestran que no hacen falta grandes instalaciones para enseñar con matrícula de honor la vida.

Y tras estos brillantes logros se esconden otro grupo de “intentos”. Las intenciones son buenas, pero sin un objetivo claro de mezclarse con el entorno y mejorarlo. Se convierten en “escapadas” al sistema educativo con un horizonte muy sesgado.

 

El proyecto Waldorf

Seguidores de Steiner y su modo de ver el mundo, Waldorf es la pedagogía que soñamos para nuestras hijas. La Asociación de España tiene colegios homologados excelentes y algunos proyectos reconocidos por el territorio. Pero suelen ser caros y en lugares muy específicos. No están a la mano de cualquiera desgraciadamente.

En un pueblo cercano al que vivíamos se abrió un proyecto. Ilusionados, nos mudamos a esta pequeña población con la esperanza de que nuestras hijas aprendieran en armonía con lo que son y que este proyecto prosperara.

De las dos personas que llevaban este proyecto, una estaba titulada y la otra aún no. Pero eso no nos importaba. Ellas decían estar muy motivadas y con ganas de seguir trabajando por crecer y homologarse en el futuro. Y nosotros estábamos cegados con la idea de ofrecer Waldorf a las niñas.

De los 13, 14 niños que había en el proyecto, catalogado de 0 a 6 años, 3 ó 4 eran menores de dos años. Steiner no dice que los niños menores de dos años tengan que ir a ningún proyecto. A esa edad tienen que aprender a andar, hablar, pensar. Son muchas y complicadas tareas a las que unir una separación temprana de su madre no ayuda. Pero las “educadoras” decían que respondían a una necesidad social de la zona. Y nosotros seguíamos cegados.

Es decir, que de algún modo que las madres trabajen y se separen de sus hijos es una necesidad social que debe cubrirse con la apertura de más guarderías. Si bien es verdad que esta “necesidad” aumenta en nuestro mundo “civilizado” bien estaría aumentar la baja maternal, por ejemplo, o facilitar excedencias para que las madres puedan estar en este periodo tan decisivo con sus pequeños.

Curioso planteamiento éste viniendo de un Waldorf, que se supone se plantea la vida de otra manera y es bastante inflexible en muchos otros aspectos “sociales”.

Las mañanas, en la entrada, eran mañanas de llantos y desamparos, de bebés arrancados de los brazos, mientras los más mayores compartían en silencio ese dolor roto, que luego trasmitían en un “no quiero ir” antes de entrar.

Esto les parecía a las “educadoras” normal y propio del periodo de adaptación y separación.

Y de las enseñanzas del sabio Steiner, la cosa quedó en una guardería con 3 ó 4 bebés menores de dos años, que lloraban sin cesar. Actualmente la guardería está en crecimiento, porque un montón de padres de bebés llaman a la puerta.

En aquel entonces había un total de 13 menores de 6 y sólo dos personas para atender a todos, cuando estaban las dos, a veces una iba a “hacer papeles”. Vamos que si echamos cuentas alguna de ellas debía tener 4 pares de brazos de sobra para atender las necesidades de contacto de bebés tan pequeños y las necesidades de juego y descubrimiento del resto.

Los niños más mayores (de 3 a 6) por su parte se aburrían en general y nos expresaban a las madres o padres que no querían ir. Pero decidíamos desoírlos, porque el proyecto es muy bonito, hacen pan los miércoles, y muñequitos de lana, y cómo va a ser que el niño se aburre y no quiere ir. Algunos niños mayores además cuidaban de los pequeños porque era su “tendencia natural”.

Todo esto claro dado de alta como “asociación”, es decir, sin seguro de responsabilidad de ningún tipo, ni contrato, ni homologación. El espacio con el que cuentan cuando hace mal tiempo es precario, oscuro, sin salidas de emergencia ni instalaciones mínimas para tener a tanto niño junto. Pero decorado muy artísticamente, eso sí. Y de vez en cuando ponen una vela.

Además se paga religiosamente la cantidad que las “educadoras” estiman oportuna, con las subidas que ellas estimaban oportunas. Por adelantado y sin posibilidad de devolución si tu hijo abandonaba el proyecto por los llantos un día después de pagar. En el recibo ponen “donación a la asociación” por si no te queda claro qué es lo que estás haciendo con tu dinero.

Ahora, debido a la “necesidad social” han abierto un campamento de verano. Es decir, que esos menores de 6 años pueden estar todo el veranito sin estar con sus padres, sin poder dormir en la mañana largo y tendido, sin tener vacaciones. Mejor están en el Waldorf, haciendo cosas bellas.

¿De quién es la necesidad?

 

El proyecto Pestalozzi

Se han multiplicado por el territorio los proyectos y las escuelas llamadas activas o libres. Estos proyectos, salvo algunas excepciones brillantes que salen del anonimato con esfuerzo y tesón para enriquecer a sus comunidades, se han convertido en lugares apartados y escondidos en la montaña, donde personas sin ninguna titulación cobran a familias que saben, en general, lo que no quieren (no tan claro en muchos casos lo que quieren).

En estos lugares todo vale: Montessori, los Wild, etc. Cualquier cosa que sirva para educar libremente se mezcla y lo que sale es la filosofía del proyecto. Los “educadores” pueden ser cualquiera que tenga interés en la pedagogía “libre” y haya hecho algunos cursos de fin de semana o algunos viajes de visita a proyectos que tengan peso para la causa.

Cuando aparece la policía, normalmente tras alguna denuncia de vecinos o conocedores, los mayores de 6 años corren a esconderse, ya que no están escolarizados y eso en España es “alegal”.

Cuando la cosa va a más, se cierra el proyecto y se abre en otro sitio con un nuevo nombre. Y a seguir.

Dentro de estos proyectos se dan situaciones interesantes, como la falta de límites, por ejemplo, si cinco niños deciden linchar a uno día tras día, esto se permite porque así aprendemos todos de las consecuencias lógicas.

El modo de enseñar no corresponde en muchos casos con una educación de valores en casa, todo sigue siendo muy “libre” de puertas adentro. Como no quiero hacer lo que hicieron conmigo, tanta rigidez y estupidez, pues entonces me relajo y dejo que mi hijo haga lo que le venga en gana.

De esa forma puedo como madre o padre relajarme, porque no es de mí de quien aprenden, es de la vida y yo me mantengo al margen. Entre comillas claro, los niños absorben nuestra forma de ser.

Me mantengo muy involucrada en el proyecto educativo alternativo pero alejada de mi hijo.

¿No será que el cole en realidad es lo de menos y que lo que importa es lo que hay de puertas adentro de casa?

Muchas familias llegamos al sin sentido de trabajar en varios trabajos a la vez para poder pagar las cuotas, poder viajar al corazón de las montañas donde el proyecto se refugia, colaborar en campañas y reuniones interminables, terminar agotados y sin tiempo para estar en familia, con nosotros mismos y nuestros hijos.

Es como si el “proyecto” estuviera por encima de nuestras vidas.

Y le diera sentido.

De esta forma nos sentimos cómodos.

Porque en la actividad frenética, en la lucha, parece que hacemos algo muy valioso y con mucha perspectiva, aunque en realidad, no hacemos nada más que huir de nosotros mismos.

Toda energía empleada a un “futuro” es energía robada a un presente.

Además el niño es niño del mundo. Si consigo vivir aislado del mundo, con otros niños y padres similares, es decir, como una tribu, entonces el proyecto claro que funciona. Se van dando casos en pueblitos repoblados y en otras comunidades. Aunque muchos se quedan en bellos intentos por nuestra incapacidad de convivir con el otro y con nosotros mismos.

Si vivimos en el mundo “general” entonces el niño pertenece a ese mundo, nos guste o no. Podemos educar en valores, trasmitir los nuestros pero nunca aislar. Cualquier forma de aislamiento es autoritarismo, aunque le llamemos con otros nombres (alternativo, sostenible, respetuoso, etc.).

Y las mezclas no salen bien. Tampoco se trata de entregar al niño a todo lo que esta sociedad ofrece. Pero debe tener la oportunidad al menos de relacionarse con ello, aprender en casa cómo hacerlo, mejorar sus habilidades en el medio, aprender a sobrevivir, siempre con nuestro cobijo emocional y apoyo, hasta que sean lo suficientemente adultos para enfrentar la vida sin nosotros.

Pero si sus incursiones en el mundo “normal” están teñidas de desprecio, aunque sea este subliminal, si siente que para sus padres la forma de protegerle es el alejarle, el niño siente que lo de fuera es malo, que los demás son crueles o tontos o fascistas. Crece sin consciencia de que los demás son lo mismo que el yo, que él mismo.

Cualquier decisión en estos proyectos alternativos educativos supone además un esfuerzo soberano de los adultos “acompañantes”: eternos debates y reuniones para casi cualquier cosa. Las energías se van, en vez de criar a nuestros hijos, en montar esto o aquello, aquí o allá. Evitando así confrontarnos como madre o padre.

Los adultos “acompañantes” además, en general, no estamos preparados para educar ni acompañar a nadie, y mucho menos hacer piña con otros igual que nosotros.

Y quien lo paga son nuestros hijos precisamente.

Compararse o imitar a los Wild, por ejemplo, en su situación, en Ecuador, en su proyecto lleno de niños, en la cantidad de dinero y medios que tienen, etc., no es una comparación justa en muchos de estos proyectos.

Cuando siento o escucho a personas de estos coles alternativos lanzando dardos sobre las familias de coles normales, o de otras pedagogías (esto es muy dirigido, aquello también) me pregunto si sabemos que así hacemos lo mismo, aunque lo llamemos de otro modo. Probablemente no. Ni nos interese saberlo. Queda muy chic ser “diferente”.

Y muy consolador pensar que lo eres.

 

Montessori

Es curioso cómo muchas de las llamadas Escuelas Activas anuncian Montessori como uno de los ingredientes de sus formas de enseñar. Sin embargo, las personas que se forman como guías Montessori llevan a las espaldas una formación de largos años y un conocimiento de procedimiento y materiales que roza la histeria. Para casi todo hay un material distinto y un momento determinado en un ambiente determinado. No se puede mezclar, ni adelantar, ni trastocar.

Pero he aquí que muchos hacen un cursillo de fin de semana y ya ofrecen material Montessori a los niños de sus proyectos, en muchos casos, usando fatal el material y mezclando etapas, evitando así lo que pretendían fomentar.

Pero evitamos que sea sólo Montessori porque es “muy dirigido”. Montessori no es dirigido, en absoluto. Como para todo en esta vida, depende de quién lo dé y el enfoque que le dé.

Pero nos ciega de nuevo la evidencia y preferimos mirar hacia otro lado más cómodo para todos.

Montessori, al igual que Waldorf, sería una opción estupenda para seguir en los colegios, está basado en el sentido y la claridad mental de Maria Montessori y sus enseñanzas. Pero, desafortunadamente, queda para unos pocos en pocos sitios y en colegios elitistas.

Trasladar por otro lado Montessori a las guarderías me parece de nuevo fuera de contexto. Que un bebé de meses pueda aprender más o menos con ciertos materiales, me parece intelectualizar al niño en exceso y antes de tiempo, aunque “pueda” hacerlo. Los bebés lo que quieren es estar con sus madres, o por lo menos en brazos y con cariños.

Las personas no somos sólo mente e intelecto.

El cuerpo físico además necesita toda su energía para crecer hasta los 6, 7 años. Ahí me giro de nuevo a Steiner como pensador del ser humano de forma más holística.

Y una guardería es una guardería por muy Montessori que sea. Otro enfoque es que nosotras en casa juguemos con el niño a determinadas cosas. Pero lejos de nosotras, el niño está abandonado, llamémoslo como queramos.

 

El Homeschooling o Educar en Casa

Si en España esto estuviera regularizado y permitido, sería una opción estupenda, porque se acabaría de algún modo todo este negocio de lo alternativo, y las personas podríamos reunirnos o no para educar de una forma lógica y con algún sentido.

Pero no es así.

Quitando algunas excepciones, el educar en casa también es el lugar de refugio de muchos anti-todo.

He conocido personas que vivían con hijos en casa que interpretaban el educar en casa como un dejar que la vida te enseñe sin plantearse si quiera que ese niño pudiera tener interés por salir al mundo y aprender algo más que jugar con 9 años.

Afortunadamente, los niños nos chillan claro lo que quieren y el “mamá yo quiero ir al cole normal” es una frase que desoímos para no sentir el dolor punzante de una verdad como un castillo: que la sociedad en la que vivimos es la que marca la educación y no al revés. Por eso es bueno estar feliz en la tribu que te toca o buscar aquella que más te gusta. Pero tribu, no cole. El cole viene luego.

Nuestros hijos son hijos del mundo, por muy poco que el mundo nos guste, y que quieren ser normales, ser parte de la vida, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Cuando surgen los problemas, que los hay a patadas, en el mundo normal éste en el que vivimos, entonces, como padres, debemos tomar medidas, reforzar las habilidades de nuestros hijos para soportarlas y, si son extremadamente duras las condiciones, plantearnos escalar la ayuda hasta donde sea necesario.

Pero evitar los problemas de la vida y su lado feo por sistema tampoco es muy educativo, y los niños lo saben y lo sienten así. El mundo, cualquier mundo, es ying y yang (esto le gusta mucho a los alternativos) y lo feo esconde lo bello, y viceversa.

Aislando a nuestros hijos no les damos la oportunidad de crecer. No nos damos la oportunidad de enfrentar con ellos la vida y sus recodos.

Nos escondemos. Huimos. Nos mudamos. De nosotros mismos.

 

Aprendizaje

No porque se llame Waldorf, Pesta, Montessori, o como queramos llamarlo, tiene por qué ser lo que es mejor para nosotros y nuestros hijos.

Con ideas revolucionarias y estupendas detrás, han surgido como flores en el campo primaveral proyectos con una u otra vertiente, muchos de ellos liderados por personas que ni siquiera tienen titulación en lo que enseñan, ni motivación en nuestros hijos (huimos del cole de al lado y nos encontramos lo mismo y encima pagando un dineral). Muchas personas que se esconden en estos proyectos están motivadas por el desprecio a lo “normal” y se enriquecen con los ideales de otros.

Nos refugiamos en nuestra búsqueda de grupo, de vida alternativa, de ir en contra de, de saber mejor que los demás qué es lo mejor para nuestros hijos… incluso de saber más que nuestros hijos qué es lo mejor para ellos. Y encontramos calor en decir “eh, que yo soy diferente”.

Y así hacemos lo que nos hicieron a nosotros, sólo que al revés, pero perpetuamos igual la cadena, fagocitamos las pequeñas voluntades de nuestros hijos para parecer los más hippies o los más progres.

No defiendo la educación en España, porque es indefendible (exigencias académicas fuera de toda razón, masificación, poca motivación del personal…), ni critico los destellos de luz que aparecen de cuando en cuando en el mundo, personas que se juntan para enseñar mejor y consiguen que salgan adelante proyectos preciosos en su comunidad.

Critico la falta de ética enmascarada como “proyecto” llámese como se llame. Critico la ceguera que adoptamos cuando separamos a nuestros hijos de algo malísimo y nos hacemos así buenos buenísimos.

Todos estamos en el mismo barco. Los de cole tradicional y los de no.

Por mucho que nos agarremos, vamos a la deriva. El único timón es conocernos y saber de dónde venimos y qué es lo que podemos aprender para mejorar como persona. Esa es la verdadera y profunda enseñanza que le valdrá a nuestros hijos. Lo demás es decorado.

La deriva es la deriva propia de nuestras vidas y en ellas hay mucho que aprender, pero esta vez, de mano de nuestros hijos, y no al revés.

El mundo está feo, es verdad, pero también es terriblemente bello. ¿Sabemos ver la belleza en lo que no parece bonito?

Dicho esto, ojala pronto se legalicen y regularicen todos estos proyectos, el educar en casa, etc., para que se acabe el circo cuanto antes y pongamos las energías en otros lugares más cercanos y más profundos.

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14 thoughts on “Timo número seis: Los colegios, proyectos alternativos y el homeschooling o educar en casa

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. hola!
    te has quedado agustito, ja, ja. Gracias por compartir. Me encanta leerte. un abrazo
    isabel

  3. Hola,
    Es la primera vez que te leo y me ha gustado mucho tu artículo; me ha servido para reflexionar y hacer un poco de autocritica.
    Gracias!
    Ika

  4. Hola Raquel, qué alegría que hayas reactivado tu blog, siempre es un placer leer tus reflexiones, me dan mucho que pensar. Y me alegra ver que es bueno evolucionar y pensar cosas nuevas y que no pasa nada si el año pasado pensaba que esto era lo mejor de lo mejor y ahora tengo dudas.

    Besos
    Cristina

  5. Hola Raquel

    Termino de enviarle esta entrada a una amiga que anda en un caos con el tema de la “educación” de sus hijos.

    Y me he vuelto a leer uno por uno tus “timos”. Quiero decirte que me siento muy identificada con lo que dices en la mayoría de las ocasiones.

    También es cierto que por hablar claro se me cierran puertas, pero decidí no callar…
    Un abrazo.

  6. No hay que callar Concha. Es verdad que alguna puerta se cierra, pero muchas otras se abren, sobre todo la de tu verdad, que es la más grande y auténtica de todas. Un abrazo doulero.

  7. Hola Raquel:
    Lo primero, enhorabuena por hablar alto y claro. Eso ya es mucho.
    Valoro muy positivamente tu interés por separar el grano de la paja, sin embargo, creo que en este caso haces juicios demasiado ajustados a tus conocimientos y experiencias personales sobre la llamada “educación libre”.
    Voy por partes:
    Efectivamente, en una asociación de este tipo puede haber niños menores de 2 años, y sí, a eso le llamamos “guardería”, y sí, mejor ampliar el permiso por maternidad que ofrecer servicios de guardería. Pero al final hay demanda y, por lo tanto, oferta: todo depende del valor añadido que te puedan ofrecer en la Asociación con respecto a una guardería convencional. Se puede atender a 3 o 4 niños menores de 2 años como “madre de día”, pero no a 13 o 14. Supongo que guarderías privadas habrá de muchas clases (no creo que ninguna prospere con 3 o 4 niños), pero en las públicas es fácil que una cuidadora tenga a su cargo más de 10.
    En ningún proyecto serio de este tipo habrá llantos y niños arrancados de los brazos de sus padres…Yo pensaría inmediatamente “para eso me voy a la pública”. El periodo de adapatación no depende del capricho del que lo diseña sino de el ritmo y caracteristicas de cada niño.
    ¿De verdad dos personas para atender a 13 chiquitines te parece poco? Creo que en el preescolar hay una seño para 25 y la de apoyo que no está fija. Si la chica iba a “hacer papeleos” cuando no debía eso ya es otro cantar.
    Yo saqué a mis hijos del cole después de un trimestre porque no querían ir. ¿Crees que los llevaría a una “escuela libre” si se diera el mismo caso? Pues sería una contradicción si lo hiciera. Aquí te resumo la diferencia entre la escuela convencional y la “activa”: en la escuela convencional el niño se adapta al entorno; en la “activa” es justo al revés. El resultado, por tanto, no puede ser el mismo.
    Si te dijeron que los niños mayores tienen una “tendencia natural” a cuidar de los pequeños, es cierto. De forma natural, los mayores cuidan, miman y se muestran atentos con los chiquitines. Otra cosa sería hacerles responsables de su cuidado, por supuesto.
    Las asociaciones que trabajan con niños deben tener un seguro de responsabilidad civil. Las que yo he conocido lo tenían.
    Aquí me puedo equivocar pero correré el riesgo. El pago de las cuotas no se considera donación, sino cuota de membresía. Si hubiera que subir esa cuota o se convoca una Asamblea de socios o se hace de forma razonada (por error en el cálculo no se llega a cubrir gastos).
    El espacio adaptado de una Asociación no debe ser ni precario, ni oscuro. Todo lo contrario: luminoso, limpio y ordenado y sin peligros activos (las salidas de emergencia creo que solo son necesarias en espacios masificados y este no es el caso.)
    Los campamentos y escuelas de verano existen porque los papás y mamás no suelen coincidir en vacaciones con sus hijos (15 días o 1 mes a lo sumo). No veo porqué no ofrecer alternativas a lo que ya existe.
    En las escuelas libres no hay “educadores” sino “acompañantes”. La formación en acompañamiento respetuoso es tan no oficial y no homologada como la de doula. Pero yo también en este caso creo que primero se es acompañante y luego se forma uno (como muy bien explicas en tu artículo sobre la formación de las doulas), con cursos de fin de semana, leyendo en casa o como buenamente se pueda.
    Por favor, no difundas la idea de que las escuelas libres son escondrijos de niños no escolarizados…No responde a la verdad y no es un objetivo de estas escuelas auqnue pueda haber casos aislados.
    En las escuelas libres normales sí hay límites y no conozco ninguna en la que el agredir al prójimo no sea uno de ellos.
    Mantenerte involucrada en el proyecto educativo pero alejada de tu hijo es una contradicción evidente. ¿Cuántas madres y padres que forman parte del AMPA están, en realidad, muy alejados de sus hijos? La diferencia es que un “acompañante” tiene la obligación de observar al niño y detectar carencias afectivas a través de sus síntomas. En la escuela convencional estas carencias son tratadas como trastornos intrínsecos del niño; sin relación con su entorno. Claro, algunos acaban medicados: se trata el síntoma y no la causa.
    La mayoría de las familias trabajan ambos o se pluriemplean para pagar hipotecas y gastos corrientes de las casas. El colegio siempre es un extra: lo que nos podemos permitir y lo que no. En general, yo veo a la gente bastante estresada pero implicarte en la educación de los hijos a mi me parece un esfuerzo extra que puede ser llevadero, tanto o más que las intrincadas agendas escolares de clases, deberes y extraescolares.
    Es posible que un adulto sea “del mundo”, pero los niños no. Son primero de su madre y su padre. Después de los abuelos, hermanos, tíos y primos. Y poco a poco van abriendose al mundo y a la sociedad según va aumentando su comprensión. Aunque los pájaros tienen alas deben permanecer en el nido antes de aprender a volar…
    ¿Cualquier forma de aislamiento es autoritarismo? Los espacios de aprendizaje libre suelen estar apartados de los núcleos urbanos porque se pretende una mayor integración del espacio con la naturaleza y se enfatiza el uso de los exteriores. Por otro lado, los niños del primer curso de preescolar permanecen horas y horas aislados en un aula solo con niños de su edad y una profesora que los dirije. Una escuela libre está más cercana a la “tribu”, con niños de distintas edades relacionándose entre ellos y con los adultos de una forma mucho más espontánea. Allí los niños aprenden, se relacionan con los demás y con su entorno sin perder el “cobijo emocional y apoyo” que sus padres no pueden ofrecerles en ese momento.
    Las ¿incursiones? en el mundo normal no deben estar teñidas de desprecio. Yo nunca les he hablado mal de su antigua escuela o maestras. Ni les hago sentir como si ahí fuera todo estuviera mal hecho. Simplemente de las alternativas que tengo intento elegir la mejor. ¿Me convierte eso en un marciano?
    ¿Qué en las escuelas libres hay eternos debates y discusiones entre los adultos sobre cualquier tema? Me parece lógico, como la vida misma. En la escuela convencional tienen las leyes educativas, el proyecto educativo del centro, los currículos oficiales en los que apoyarse…y mucha pasividad funcionarial en algunos casos.
    ¿Compararse con el Pesta de los Wild? Porqué no. Los proyectos nacen pequeños pero pueden crecer y, a veces incluso, hacerse demasiado grandes.
    ¿Qué para algunas personas estas tendencias pedagógicas les sirven para adoptar una pose o dar una imagen determinada y son incapaces de reconocer las bondades de otros proyectos o teorías? Pues es triste, porque yo creo que de todo se puede aprender algo.
    ¿Material Montessori en guarderías? En las escuelas libres los materiales están alcance de los niños, y son ellos los que deciden si les interesa y cuándo. Si hay algo que queda fuera de sus objetivos es “intelectualizar” a los niños. De hecho la teoría dice que hasta los 7 años el aprendizaje es fundamentalmente sensomotriz.
    Si en España esto estuviera regularizado seguramente no tendría la fuerza que tiene. Insisto, ¿estáis las doulas regularizadas y permitidas? Pues cuando lo estéis sereis una opción estupenda ¿Qué te parece esta frase? Pues es tuya.
    ¿La sociedad en la que vivimos es la que marca la educación y no al revés? Bien, no nos gusta la educación que nos ofrecen. Como la educación es un producto social tendremos que cambiar la sociedad. ¿Y cómo? Cambiando la educación. El planteamiento es 100% lógico.
    Dices que los niños lo que quieren es ser “normales”. Pues la consecuencia será una sociedad de mediocres. Yo creo que lo que quieren ser es “niños”, que se les deje ser niños.
    ¿Para qué mostrar a los niños los problemas y el lado feo de la vida antes de que tengan las herramientas para enfrentarlos o interpretarlo? Mejor nos centramos en ofrecerles la mejor educación, aquella que les hará ser más creativos y flexibles con las circunstancias.
    “Aislamos” a nuestros hijos precisamente para darles la oportunidad de crecer sanos y felices.
    Todos estamos en el mismo barco. Y si el barco se hunde a seguir tocando como la orquesta del Titanic, como lances un bote al agua enseguida te acusan de egoísta, individualista, irresponsable y anti-sistema.
    Bueno ya me he pasado tres pueblos con el comentario. Lo siento, ha sido la emoción del momento.

  8. He llegado a tu blog por el blog tenemos tetas que me ha encantado, soy psicologa y madre de una peque de 10 y uno de 6, yo tambien pensaba como tu, pero desues de 20 años de trabajo terapeutico y ver a muchisimos niños desfilar y al sistema educativo de mi pais que es literalmente una basura, he investigado muchisimo y leido mucho, sobre educación y desarrollo infantil, y no se trata de aislar al os niños del mundo real, se trata de que les hacemos creer que lo incorrecto es lo adecuado y terminan adaptandose a lo que no está bien, y entonces se convierten en seres que no son y que reprimen lo que realmente son en su interior.

    Pretender crecerlos en un ambiente mejor no es aislarse, al contrario es crear la opción real, el mundo real es cierto es ying y yang, pero la verdad es que en el mundo real solo existe una opción, no las dos, o te adaptas a lo malo o no avanzas y los peques se resisten a adaptarse a lo que no es correcto, por eso los problemas de aprendizaje y de conducta, por que los niños no están hechos para eso, los niños ya se dieron cuenta que este sistema educativo, gubernamental, y demás no funciona, no sirve, y aliena la verdadera humanidad.

    Muchos papás llegan conmigo para que yo ayude a sus hijos a enfrentar la realidad y los ayude a adaptarse a situaciones que no son adecuados, malos sistemas, ambientes llenos de agresión e incongruencia, y seguimos girando en un mundo que no tiene opción al cambio, como si mejorar o pretender ser mejores de plano no sea posible… te comparto un artículo que escribe hace tiempo que se llama DE COMO LA VIDA INTENTA CAMBIARNOS http://institutohypatia.blogspot.mx/2014/04/de-como-la-vida-intenta-cambiarnos.html …. y algo que he aprendido del homeschooling es que se necesita de mucha responsabilidad y disciplina, yo deseo hacerlo y es justo por eso que no me animó, y si, soy antisistema, trabajo por mi cuenta, y no para huir del mundo, sino para crear mejores opciones y enseñarle a la gente y amis hijos que ese mundo mejor que tanto deseamos es posible, siempre y cuando HAGAMOS ALGO POR CAMBIARLO.

    y Les invito a visitar mi otro blog, en donde tengo un proyecto que titulé 365 DIAS EN VOZ ALTA, en donde durante un año compartiré mis experiencias como madre, psicologa y sobreviviente del lupus. http://mbgenvozalta.blogspot.com

  9. las 2 respuestas de Belen y Mariluz son muy interesantes, me hubiera gustado leer tu reflexión después de estos 2 comentarios con los que me he identificado mucho. Me ha parecido bastante subjetivo este artículo aunque a primera vista los valores que compartes son cercanos a los míos, a lo mejor porque mi hija no está escolarizada todavía en españa, soy francesa y vivimos en Bélgica de momento, pero pronto habrá que llevarla, o no, al cole en España y la verdad que lo de llevarla a un cole público no me hace ninguna gracia (de momento está en un público Freinet en Bruselas y estoy encantada con ello…). voy a leer los otros artículos para hacerme una idea mejor de lo que quieres compartir aunque la idea de titular todo con “timo” a priori no me parece muy positiva…en fin, gracias por compartir 🙂 charlotte

  10. Hola, me ha ayudado mucho tu articulo, pues actualmente ando calentadome la cabeza con la educacion de mis hijos…La verdad es que no me convence nada de lo que experimento diariamente y busco alternativas para que la vida escolar de mis hijos sea lo mas placentera posible, ya que tal como yo lo veo, ir a la escuela si que es un timo. Tengo una niña de 2 años, la cual empezo guarderia este año, pero no me gusto nada y a los 2 dias la saque. Y pienso tenerla en casa hasta que empiece el cole. Por otra parte mi hijo de 5 termina este año infantil y empieza primaria. Ya me he informado que en primaria lo cargan de deberes y conocimientos que son dificilmente asimilables por un niño de 6 años. El colegio donde va es un concertado de pueblo donde la mayoria de familias llevan a sus hijos por el caché no por la calidad. Nosotros no somos así. Asi que nos estabamos planteando cambiar a nuestro hijo a un colegio rural que hay no muy lejos de donde vivimos. Nos gusta porque es pequeño nada mas. No tenemos referencias. Tambien estamos mirando posibilidades de llevarlo a un colegio alternativo que han abierto, nos pilla lejos, pero bueno. Pero por otro lado me gusta la variedad Y tenemos nuestras dudas sobre este tipo de colegios. Tambien este tipo de colegios el perfil siempre esta definido y tampoco me gusta ser tan tajante. Por eso tu articulo me ha venido bien y me ha aclarado bastantes dudas. Lo que me intriga un poco es a que tipo de cole van tus niñas. Por cierto, viví 8 años en Irlanda. Gracias por tu Blog, me he sentido bastante identificada con lo leido en tus articulos. Saludos y suerte!

  11. Hola!! Bienvenida!!
    Siempre las llevo al “de al lado de casa”. Nos mudamos mucho por temas de trabajo. Ahora mismo están en el cole público cercano a mi domicilio, disfrutando lo bueno y aprendiendo de lo malo. Hemos pasado por Waldorf, Pesta,homeschooling y ahora la pública. Todos tienen cosas positivas y cosas negativas. Mi hija mayor tiene siete años y no se ha encontrado con nada que no pueda asimilar. Cuando no queremos hacer los deberes, no los hacemos y listo. Los deberes no son obligatorios. Cada uno encuentra lo que mejor encaja a sus situación, entorno y recursos. En cada opción siempre hay un margen de movimiento, no todo es tan rígido como lo cuentan.

    Un abrazo y suerte en esa búsqueda!!!

  12. soy una madre desilusionada por un proyecto alternativo. Tienes razón , estoy agotada,harta de pagar un dineral y harta de que mi hijo esté subido a un árbol. Ahora ya tiene unos años (9) quiero salir de aquí y me encuentro que no tiene nivel educativo ( ni escribe ni lee ). Así que sí un AUTÉNTICO TIMO y muy doloroso para todos.

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