Los celos

CelosCuando me quedé embarazada de Maya una de las sensaciones primeras fue de “engaño”: sentía que, de alguna forma, privaría a Iris, mi hija mayor, de cariño. La sola idea de poder querer a Maya de la misma forma que a Iris se me hacía difícil de digerir. Confiaba en la Naturaleza y en que ella me guiaría de nuevo en este camino nuevo y único. Y así está siendo.

Iris vio nacer a Maya. Supongo que ese es uno de los mejores comienzos que puedes darle a dos [email protected], la oportunidad de ser partícipes de la llegada de [email protected] [email protected] familiares. Ojalá en el futuro se permita en los hospitales que [email protected] [email protected] puedan presenciar, si así lo desean, el nacimiento respetado de los recién llegados.

Mientras que [email protected] reíamos o llorábamos ante la nueva presencia de Maya, Iris sonreía y saludaba a su hermana tranquilamente. Read More