Obediencia

Edad Media

Es muy reciente el estudio sobre el impacto que tiene la obediencia que los padres/madres inculcamos a nuestr@s hij@s sobre el comportamiento de l@s mism@s. En la Edad Media a l@s hij@s que se revelaban a sus padres se les consideraba endemoniados y se les llegaba a practicar hasta exorcismos.

Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial se empieza a cuestionar el modelo padre/madre autoritari@ hij@ sumis@, ya que este modelo explica, entre otras cosas, como personas “normales” ayudaron a Hitler sin rechistar en todas sus miserables hazañas. Y modelo que explica como hoy en día sigue habiendo muchos “sumis@s” que por una causa u otra siguen modelos de autoridad que les anulan como individu@s, como seres humanos.

Experimento

Hay un experimento que se usó en Psicología en el siglo XX para determinar el grado de sumisión de los individuos con respecto a las ordenes, fueran cuales fueran estas. El experimento consistía en que l@s voluntari@s tenían que administrar descargas eléctricas a una persona que resolvía ejercicios mentales. Cada vez que esta persona cometía un error el o la voluntaria tenía la orden de administrar una descarga eléctrica, y de ir subiendo la intensidad de las mismas si el individuo se volvía a equivocar. La persona que realizaba los ejercicios mentales era un actor/actriz, que simulaba dolor y espanto cada vez que la descarga se producía. Al o a la voluntaria se le decía que el experimento intentaba probar que el uso de descargas potenciaba la destreza mental del individuo que resolvía los ejercicios, por miedo a sufrirlas. Pero en realidad el experimento medía la capacidad de los “torturadores” de seguir las normas del juego aunque éste era claramente inmoral.

Algun@s voluntari@s llegaron a «aplicar» a los actores/actrices hasta 450 voltios.

Otr@s, desgraciadamente l@s men@s, abandonaron el experimento alegando malestar por aquell@s pobres personas que sufrían las descargas. Este grupo minoritario tenía suficiente autoestima como para diferenciar lo bueno de lo malo. Sus padres/madres hicieron un gran trabajo con ell@s, porque les enseñaron a ser. Al otro grupo, desgraciadamente para la humanidad, les habían enseñado a obedecer.

Sumisión/Permisividad absoluta

La sumisión absoluta del bebé/niñ@ hacia sus padres crea individuos sumisos a cualquier poder que acepten como autoridad. Dejan de ser personas para convertirse en autómatas.

Ahora es cuando me llegarán esos comentarios de ¿entonces, dejamos a nuestr@s hij@s que hagan lo que les de la gana? No. La permisividad absoluta tampoco lleva a nada bueno.

La naturaleza humana es cooperativa, nuestra naturaleza sabe que en grupo se consigue más que solo. Y el ser humano tiende a esto, no hay que forzar nada ni imponer. Tarde o temprano el/la niñ@ juega con otr@s, sigue las normas de convivencia, respeta otros espacios.

Si dejamos que los seres humanos desarrollen sus potenciales llegarán a ese punto de armonía con el medio y de respeto. Los padres/madres, eso sí, debemos ser modelo de esa forma de vida respetuosa, honest@s y claros, ell@s necesitan aprender de nosotr@s que la gente en el mundo están de su lado y no en su contra, somos modelo, deben aprender de nosotr@s que tod@s tenemos nuestras necesidades y que éstas son distintas y únicas, al igual que las suyas, y que deben ser respetadas para que podamos convivir.

No se trata de autoridad, ni de permisividad absoluta, se trata de ser democrátic@s, de saber vivir y dejar vivir, de tener nuestros espacios respetando que l@s demás tengan los suyos.

Todo esto comienza y se afianza en la crianza de nuestr@s propi@s hij@s que, como ya sabes, también son seres humanos, como los adultos, aunque sean más pequeñ@s y estén aprendiendo. Así de relevante e importante es la forma de gestarse, nacer y crecer: los padres/madres tenemos el futuro de las sociedades entre manos, podemos cambiar el mundo. Debemos cambiarlo.

Foto: Flickr

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6 thoughts on “Obediencia

  1. Hola Raquel,
    Estoy de acuerdo contigo, pero sobre todo me gustaria insistir en la importancia de educar a los hijos en el amor y la comprensión (con fundamento y sin etiquetas), con aciertos y errores, con responsabilidad pero sin culpabilizarnos por todo. Por eso no creemos en enfoques simplificadores y divisorios. Educar con amor en la familia es una tarea con un horizonte social innegable. Porque, como ha dicho Federico Mayor Zaragoza: “Nuestro futuro depende de la calidad de los niños actuales. Nuestro futuro no dependerá de qué mundo dejemos a nuestros hijos, sino de qué hijos dejemos a nuestro mundo”.

    Saludos

    Miriam

  2. Pingback: ¿Tiene que ir mi hijo al cole?

  3. Creo que la película alemana «La cinta blanca» trata precisamente sobre este tema, sobre la obediencia ciega y la manera de conseguirla en los más jóvenes doblegando su voluntad con los métodos más creativos. Como se que estamos en nuestro momento «flower power» probablemente no debamos verla porque será dura y triste pero quizá después….
    beso

  4. Pues ahí queda tu recomendación, claro que sí. La veremos. Aunque con irse a las oficinas de muchas empresas por aquí por Madrid podemos ver las mismas actitudes de sumisión en los jóvenes y no tan jóvenes…o con ver las noticias…estamos en todas partes…

  5. Pingback: Tiene que ir mi hijo al cole | La casa de las mamas

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